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Cine en Melilla

El sótano de Ma

Por Ana de la Rosa

domingo 09 de junio de 2019, 04:00h
El sótano de Ma
Director: Tate Taylor. Intérpretes: Octavia Spencer, Diana Silvers, Juliette Lewis
Sue Ann (Octavia Spencer) creció en la pequeña ciudad de Ohio donde aún vive, trabaja en la clínica veterinaria. Es una mujer solitaria y trastornada por un grave trauma del pasado. Maggie (Diana Silvers)) llegó a la ciudad con su madre Erica (Juliette Davis), que nació allí, tras el divorcio de sus padres. Maggie es una adolescente, se siente una extraña en un lugar desconocido y tiene ganas de hacer amigos. Cuando Haley (McKaley Miller) y el resto del grupo -Andy (Corey Fogelmanis), Darrell (Dante Brown) y Chaz (Gianni Paolo)- le piden que pare a Sue Ann y le diga que les compre cervezas, ella acepta. Sue Ann ve la oportunidad de tener, por fin, verdaderos amigos, aunque sean mucho más jóvenes que ella.

Sue ofrece al grupo el sótano de su casa para que se queden a pernoctar, pudiendo beber libremente porque no tienen que conducir. Solo hay unas reglas básicas: uno de ellos permanecerá sobrio, nada de palabrotas, nadie puede ir arriba, y deben llamarla “Ma” (en el sur de Estados Unidos, los jóvenes suelen llamar “Tita” o “Ma” a sus parientes mayores).

Al poco tiempo, la hospitalidad de Ma empieza a volverse una obsesión, lo que comenzó como un sueño hecho realidad para los adolescentes, se convierte en una pesadilla. A medida que el comportamiento de Sue Ann se vuelve impredecible y aterrador, Maggie deberá ser valiente si quiere salvar a sus amigos y a sí misma.

El sótano de Ma deja de ser el mejor sitio del mundo para convertirse en el peor. Completan el reparto: Luke Evans como Ben, propietario de una empresa de seguridad y padre de Andy, y Missi Pyle es Mercedes, la novia alcohólica de Ben. Tate Taylor aparece brevemente en el papel del policía Grainger, el asistente del sheriff.

El director de cine, guionista, actor y productor Tate Taylor nació en 1969 en Jackson, Misisipi, donde se crió, licenciándose en la Universidad de Misisipi. Durante quince años trabajó en Nueva York y Los Ángeles. Desde 2011 vive en Misisipi. Debutó como director en 2003 con el cortometraje “Chicken Party”, que dirigió, escribió y protagonizó. También escribió su primer largometraje,”Pretty Ugly People” (2008), al que siguieron “I Feel Good: La historia de James Brown” (2014), biografía del genio musical, protagonizada por Chadwick Boseman, para la que Tayler escribió el guión y produjo, y “La chica del tren” (2016), basada en la novela del mismo título, con Emily Blunt y Edgar Ramirez.

Su gran éxito fue “Criadas y señoras” (2011), nominada a cuatro Oscar: Mejor Película, Mejor Actriz y dos Mejor Actriz de Reparto, de los que uno fue para Octavia Spencer. Además, ganó el Premio del Sindicato de Actores de la Pantalla (SAG) al Mejor Reparto en un Largometraje. Durante el rodaje de esta película, fundó un programa con Kathryn Stockett, autora de la novela y amiga de Taylor desde la infancia, para ayudar a guionistas y cineastas en ciernes.

Tate Taylor se asoció con John Norris en 2012 para crear la productora Wyolah Films. El sótano de Ma es la primera película de terror que dirige Tate Taylor. El guión les de Scotty Landes, que ha escrito y producido varias series para Showtime, MTV, Comedy Central, Netflix, Adult Swim, E!, FX, TBS, IFC, Paramount y Travel Channel. Sus títulos más recientes son “Lucky Day” (Legendary) y “Followers” (HydePark/Gunpowder & Sky), además de nuevas versiones de “Pokémon: Detective Pikachu” (Legendary) y “La primera vez que nos vimos” (Netflix/Wonderland).

Landes buscaba una idea para un nuevo guión cuando recordó un incidente que había presenciado en su juventud: “Crecí en Maryland y una noche, cuando tenía 15 años, fui a una fiesta a una casa que no conocía. Pasé al lado de una pared de bloques de cemento sin pintar y me encontré en una habitación sin puertas y con el suelo de tierra. Sonaba Eminem a todo meter, y un montón de amigos míos estaban allí bebiendo y fumando”.

Lo que ocurrió a continuación se quedó grabado en su memoria. “Mi novia estaba hablando con un hombre, el dueño de la casa. Había comprado alcohol, pero yo no tenía ni idea de quién era. Ver a un hombre adulto divertirse con chicos de 14 o 15 años me aterró. Siempre me da escalofríos cuando lo pienso”.

Inicialmente, Scott Landes creó una historia con dos protagonistas. Maggie, una joven recién llegada a la ciudad que debe integrarse en el instituto, y Sue Ann, una veterinaria de cuarenta y pocos años que nunca ha conseguido superar el horror que vivió en su adolescencia. En realidad, las dos caras de una misma moneda. Al imaginar el papel de Sue Ann, Landes pensó en algunos de los adultos que le rodeaban mientras crecía: “No era raro que un amigo te dijera: ‘Mi tía prefiere que nos reunamos en su sótano porque así sabe dónde estamos si bebemos’… Sabíamos que era peligroso beber y fumar porros, pero todos queríamos contar lo que habíamos hecho el lunes siguiente en el instituto”.

Basándose en estos recuerdos, Scott Landes decidió ir un poco más lejos, a un lugar algo más oscuro: “¿Y si el adulto al que vi esa noche hubiera descubierto que yo era el novio de la chica de 14 años con la que estaba hablando? ¿Y si hubiera querido darme una paliza solo por divertirse? ¿Y si hubiera sacado una pistola? Nunca se sabe. Se trataba de un adulto bastante bebido en medio de unos adolescentes”.

A medida que desarrolló el guión, decidió que el antagonista sería un personaje femenino, porque cree que las mujeres pueden ser más conmovedoras en una situación similar. Pero qué pasaría si esa mujer está totalmente desequilibrada. Para él, “No hay nada más aterrador que una persona que se obsesiona por otra y que se empeña en ser parte de su vida… por mucho que la otra la rechace”.

Landes escribió el personaje de Sue Ann pensando en una protagonista caucásica, pero Tate Taylor reimaginó el papel para Octavia Spencer, amiga suya desde hace muchos años y con la que ya trabajó en “Criadas y señoras” y “I Feel Good: La historia de James Brown”.

El sótano de Ma se ha rodado en Natchez, Misisipi, una ciudad histórica de unos 15.000 habitantes situada junto al río Misisipi.

Del diseño de producción se ha encargado Marc Fisichella, que prefiere trabajar comenzando por los personajes. Antes de diseñar una habitación, o una casa, para un personaje, quiere conocer su historia aunque no forme parte de lo que se verá en la pantalla. Su objetivo para Sue Ann era descubrir todos los detalles del personaje, lo que le permitió escoger una gama de colores, empezando por los tonos que le interesaba ver en el sótano: colores naturales, tierra, ladrillo y los típicos verdes del Medio Oeste de Estados Unidos. Decidió, de acuerdo con Tate Taylor, que al principio serían tonos apagados, pero a medida que se la sigue en otras partes de la casa, aparecen los mismos tonos.

Para el sótano, desechó la gama de colores convencional de las películas de terror. Le interesaba explorar cómo el típico barrio de una pequeña ciudad estadounidense podía contribuir a subrayar el terror psicológico. Cuando le vemos por primera vez, está lleno de objetos inservibles, pero Sue Ann comienza a limpiarlo y transformarlo en un lugar agradable. Fisichella también quería dar a todo el diseño un toque paranoico. En la realidad el sótano no era tal, se montó en el garaje adyacente que tenía la casa elegida para hacer las veces de hogar de Sue Ann.

El decorado preferido de Marc Fisichella es la fachada que escogió para la clínica veterinaria: “Encontramos una tienda de bebidas alcohólicas genial en la Avenida Franklin de Natchez. Pero la clínica veterinaria debía estar exactamente enfrente de la tienda, y encontrar dos decorados así en el mismo lugar era casi misión imposible. Justo al otro lado de la calle había un edificio bastante feo, pero teníamos mucho margen para hacerle un lavado de cara. Volvimos a pintarlo, colocamos puertas y ventanas nuevas, y creamos la clínica veterinaria perfecta”. El interior de la clínica se rodó en otro lugar.

La casa de Maggie y Erica se diseñó, en principio, como un lugar anodino y apagado para hacer más palpable las ganas de Maggie de escapar al sótano de Ma. Para el sótano se creó una sensación claustrofóbica, el espacio cambia continuamente, mientras que en la casa de Maggie todas las habitaciones se parecen.

La directora de fotografía Christina Voros, se ha encargado de provocar el miedo en el espectador a través de luces y sombras. Para conseguirlo, escogió la cámara mini Alexa de Panavision con objetivos P-Vintage Black. Inspirándose en películas clásicas de terror que asustaban más basándose en el suspense que en el horror, Christina Voros y Tate Taylor decidieron dar un tono naturalista a El sótano de Ma Rodaron mucho de día para que contrastara con la luz artificial del sótano.

Para las escenas de flash-back, en las que se descubre por qué Sue Ann se convirtió en Ma, Christina Voros se planteó cómo puede mostrarse algo tan inmaterial como la caída en la locura. Decidió rodar tomas largas con enfoques muy cercanos y una mayor filtración. Confiesa: “No se sabe adónde van los flash-backs hasta el final de la película. Al principio solo son los recuerdos nostálgicos de Sue Ann, lo que nos permite aparta al espectador momentáneamente del horror que revelarán los últimos flash-backs”.