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La columna de Salido

 ¿De qué va el Tribunal Supremo?

¿De qué va el Tribunal Supremo?

Antonio Salido

miércoles 12 de junio de 2019, 04:00h


Después de 43 años muerto, continua la pervivencia del franquismo en España. Ayer día 10 deberían haber sido exhumados los restos del DICTADOR para ser enterrados junto a su esposa en el cementerio de Mingorrubio, en el Pardo. Por decisión del Tribunal Muy Supremo, paralizada dicha exhumación, al parecer, como medida cautelar hasta que los jueces se pronuncien sobre el fondo del asunto, y a mí “que esto me huele mal” <>.

¿Desde cuándo a un golpe de estado se le llama<>? Claro, desde que Franco lo quiso así, su entorno lo magnificó y 83 años después el fascismo patrio “incorruptible” lo sigue ensalzando, incluso, quienes se declaran demócratas como en Melilla le rinden homenaje a la entrada o salida del puerto a ese busto del referido DICTADOR que ocasionó más muertes en España que nadie en toda su historia.

Cuando éramos unos críos o chinorris en Melilla, muchos que ahora peinamos canas “ni puñetera idea”, incluso, nos hacían cantar el Cara al Sol frente a aquella Cruz de los Caídos cercana al Parque Hernández, incluso, muchos días a la entrada o salida de clase en Ataque Seco, además del Padre Nuestro. La falange o la OJE me tentó para ir a jugar con ellos un campeonato de España infantil o cadete de balonvolea (el voleibol de ahora), los que habíamos quedado campeones de Andalucía, según la Dirección del Instituto, no podíamos ir por la Reválida de Cuarto. Voy y le pregunto a mi padre si puedo ir con la OJE, enseguida me dijo que no y hasta que no fui bastante más mayor, no me dijo el motivo, es obvio que para él, con la OJE ni agua.

Ya lo escribía hace pocos días el amigo/paisano y colaborador de M.H. Juan J. Aranda y muy bien por cierto como siempre y estupendamente documentado. Según la historia, que no hay más que una, en octubre de 1936, el jefe del Estado de la República de España era Manuel Azaña y Largo Caballero presidente. Francisco Franco era un militar golpista y no jefe del Estado como ahora lo ha mencionado en su auto de paralización del “Caudillo Excelentísimo de todos los Ejércitos” el Tribunal Supremo. Pero qué vergüenza, dicen en su defensa que es una descripción sujeta a la denominación de la época y que no refrenda el cargo en absoluto, pues qué bien.

La familia se ha opuesto a la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez. Está en su derecho de utilizar todos los recursos disponibles, aquellos que no permitió nunca Franco en dictadura, pero esta oposición férrea de una familia a la que la democracia no ha exigido responsabilidad alguna solo tiene el objetivo de dificultar al máximo una exhumación que hace años debía haberse hecho, en abierta desobediencia a un Gobierno democrático, y reivindicar los horrores de una dictadura simbolizada en el Valle de los Caídos.

El Tribunal Supremo, cuanto menos se podía haber ahorrado esa expresión del polémico párrafo. Es sabido que la judicatura es el poder del Estado que menos cambió durante la transición y ese párrafo del auto ha removido fantasmas del pasado. Hay, ciertamente, hábitos y formas de hacer política que pueden tener su origen en la dictadura, pero, la democracia española es madura, plena y está totalmente consolidada.

En mi opinión, y lo digo así de claro, el mayor peligro es la aparición de un partido, Vox, que no solo no reniega del franquismo, sino que lo reivindica. Aunque reniegue de las autonomías pero se presenten electoralmente a ellas, algo muy similar con sus diferencias, a aquellos independentistas que se presentan para ser elegidos en las dos Cámaras españolas. Creo que si el Tribunal Supremo no se ha equivocado, sí que lo parece.