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El rincón de Aranda

 Muchas gracias Don Pedro, por conquistar Melilla para España

Muchas gracias Don Pedro, por conquistar Melilla para España

Juan J. Aranda

miércoles 12 de junio de 2019, 04:00h


Escuchando a una dirigente musulmana decir que nuestra ciudad solo es española desde hace 160 años, “aproximadamente”, yo creo, que por tan manidos que han sido, son y serán los comentarios sobre esta cuestión que merecen, para los que deseen saber, que el 17.09.1497 nuestro vecino, Marruecos, no existía como nación o país, hasta 1666, cuando Muley Chérif se erigió como su Emperador, fundando el reino alauita. O sea, que si las mesnadas, huestes o tropas (no mercenarios) del Duque de Medina Sidonia, (no de Pedro de Estopiñán, su Comendador), desembarcaron en las ruinosas murallas de Rusadir, desoladas y abandonadas, creo que debiéramos darle un repasito, en sintesis, a nuestra Historia.
Bueno, pues comenzando por el siglo I de la Era Cristiana, tenemos que en el año 46, bajo el reinado de Claudio, adquiere el Estatuto de Colonia con el nombre de Flavia. En el 70, Vespasiano la renueva con el mismo Estatuto. Cuatro siglos más tarde, año 430, Melilla es asolada por los vándalos procedentes de la Bética. (Esta gente era muy bestia, de ahí aquéllo de llamar a la gente violenta: “eres un vándalo”). En el año 484, con la presencia cristiana en Melilla, existe el documento: “Notitia prouinciarum et ciuitatum Africae”, (“Aviso de provincias y ciudades dentro de África”), citando al Obispo Idonius: “Episcopus, Ruisaditanus”. En el siglo VII, Melilla cae en manos visigodas. En el IX, año 891, Abderrahman III incorpora Melilla al Califato de Córdoba, con la denominación de Melilia. En el X, las tropas de este Califa cordobés, por lo tanto español, muy cuidadosamente fortifica la ciudad. En el XI, el famoso geógrafo Abu Beid El Bekri, (también español, y malagueño) visita Melilla, a la que dedica varias páginas de su obra clásica “Descripción del África Septentrional”. Debo decir que en la ciudad de Málaga existe una calle con su nombre, pero como Abúl Beka. En el XII, año 1141, Melilla cae en poder del caudillo almohade Abd el Mumin. En el XIII, año 1286, Melilla pasa a poder de los meriníes. En el XIV, año 1382, se inician sangrientas luchas entre los de Tremecén (Argelia) y Fez (Marruecos), por la posesión de Melilla, que cambia varias veces de dueño, terminando por ser abandonada por sus habitantes. Creo que estaban hasta los cojones de soportar tantas guerras. En el XV, año 1491, Alonso Fernández de Lugo, es nombrado por los Reyes Católicos, Capitán General de las Conquistas en la Costa de África. Según la historia, también tuvo algo que ver con las Canarias.

El 13.02.1493 Bula “Inefabilis et sumni” de Alejandro VI a los RRCC, sobre la Expugnación (Conquista) de África. (Archivo Nacional de Simancas).

En 1493, después de abandonar su perdido reino, Mohammed ben Abi al-Hasan, más conocido como Boabdil, último rey moro de Granada, (el que lloró como un chaveílla cuando no supo defenderla como un hombre…), desembarca en las proximidades de Melilla, continuando a Fez, donde fijó su residencia.

En el Tratado de Tordesillas, de 7.06.1494, se concede a los RRCC, poder conquistar Melilla y tenerla perpetuamente. Dos meses después, ordenan al Arzobispo de Granada, referente al traslado inmediato de una comisión para analizar el estado y situación de la Plaza de Melilla.

En ese mismo año, Hernando de Zafra mantuvo siempre informados a los RRCC de todos los asuntos concernientes a Melilla y el Norte de África. En carta de 25.09.1494, les comunica que: “...A legua y media de la fortaleza de Cazaza hay una tierra que se dice el Geber, señora de todas esas tierras y que hará que todos los alábares de aquella comarca sirvan a Vuestras Altezas...”.

También Pedro de Medina nos describe el despoblamiento de Melilla: “... Como el rey D. Fernando fuese avisado desto, mandó al Comendador Martín Galindo, que pasase a África, y saltase con gente de tierra, y andoviese el circuito de Melilla, y lo mirase bien y trajese relación dello. El cual fue como la vió tan asolada y destruida...”. Todo esto hizo que los muy Católicos Reyes, perdieran el atractivo por la conquista de Melilla, pasando el interés a la Casa Ducal de Medina Sidonia.

Pedro de Medina en su: “Crónica de los Muy Excelentes Duques de Medina Sidonia”, dice: “D. Juan de Guzmán, Duque de Medina Sidonia, cuando esto supo, como él fuese muy valeroso y deseoso de servir a Dios en la guerra,... tener en África una cibdad como Melilla, porque si algunos navíos con tormenta é de otra dieran en la costa de África, supiesen que tenían allí donde se recoger, y así mismo para que muchos captivos cristianos se vendrían a amparar y defender en aquella cibdad, ... sería bueno tener un pueblo y puerto seguro donde desembarcar...”.

Este Duque manda a Pedro de Estopiñán junto a Fco. Ramírez de Madrid. La participación de éste último en la exploración de Melilla, sobre el terreno vio las posibilidades de reconstruir la ciudad. Aunque según Lorenzo de Padilla en su “Crónica de Felipe II, llamado El Hermoso”, el que acompañó a Estopiñán fue el capitán de artillería, Ramiro López.

Algunos historiadores opinan que los barcos que se emplearon en la conquista de Melilla, eran los destinados al nuevo viaje que debía realizar Cristóbal Colón, cosa que enfadó a éste, quejándose de ello. Decía Colón que se ofrecía más costa y gasto en lo de la defensa de Melilla que en lo que él pedía para proseguir sus descubrimientos y conquistas de tierra firme. A pesar del mosqueo del gran descubridor, la expedición se llevó a cabo, y mandándola iría Pedro Estopiñán. El ingeniero Ramírez de Madrid no figuraba en la misma por estar prestando sus servicios al Rey.

Las mesnadas de Medina Sidonia, bajo el mando de Estopiñán, reconquistan (sic) la ciudad el 17.09.1497, y desde ese día empezaron las obras de fortificación. A los pocos días, Estopiñán marchó, dejando de Primer Alcayde a Gómez Suárez. “Tremolación del Pendón Real a los gritos de: ¡Melilla por Fernando e Isabel!. (Fdez. De Castro, 1941).

La reacción de los indígenas de Betolla, fue el ataque que infringieron a los nuevos moradores del bastión; pero fueron rechazados y mermadas sus fuerzas, ya que se batían con tropas del Duque, entrenadas en la conquista de Granada, soldados profesionales y disciplinados. En uno de estos asaltos a Melilla murieron el jefe de Betolla y su hermano. Al tener noticias de la conquista de Melilla por España, causó una gran preocupación en Fez, y acto seguido, el Sultán, Muley Ex Sej mandó una tropa al mando del general Ben Filaly. Al llegar a Cazaza, éste se encontró un panorama desolador al ver derrotadas todas las fuerzas que habían luchado contra los españoles. Cuando se reorganizaron de nuevo, aparece un personaje llamado Alí Alhatar que se erige como jefe civil, y como militar dependiente de Fez y mando de general en jefe, Ben Filaly. A pesar de todos los ataques, éstos siempre se estrellaban contra las murallas defendidas por los españoles.

El 13.04.1498, se firmó un Asiento en Alcalá de Henares entre la Real Hacienda y la Casa Ducal de Medina Sidonia, presentada por Pedro de Estopiñán y Martín Bocanegra, donde se detallan los gastos de personal y material necesarios. Fue el primer presupuesto de la ciudad y en él se establecía, entre otros particulares, que entre la guarnición debían contarse con treinta y cinco oficiales de oficios, carpinteros, herreros, pedreros, albañiles y canteros: “...Otrosí debemos de mandar librar al dicho duque este año un cuento (un millón) de maravedíes para las labores que se han de hacer en la dicha cibdad de Melilla, en la Iglesia, y en las casas é en los baluartes, é empetrillar, é almenar, é adobar las torres, é cerrar la parte de la mar lo que fuese menester, el cual se ha de librar en las dhas cibdades de Sevilla y Jerez y sus comarcas (...)”.

El Duque abastece la Plaza por 6 meses, con la Tenencia de la Ciudad, y facultado para nombrar Alcaides y Justicias. 700 hombres y 50 caballos fueron la plantilla de la Plaza.

El Rey y la Reina: “Lo que por nuestro mandato se asentó con el Duque de Medina Sidonia; é con Don Pedro Estopiñán, su contador, é con Martín Bocanegra, Alcayde de Medina Sidonia, ambos en su nombre, para la guarda é proveimiento de la cibdad de Melilla es lo siguiente: Primeramente, que Nos mandamos dar cargo al dicho Duque de la tenencia é guarda de la dicha cibdad de Melilla, porque la tenga por Nos cuanto Nuestra merced y voluntad fuere (...)”.

Hasta ahí creo, a grandes rasgos, que ha quedado claro la españolidad de Melilla, pero quedan por desarrollar los distintos Tratados que se firmaron a lo largo de estos 522 años, entre España y nuestro vecino; aunque yo pondría la lupa en el de 26.04.1860, que es el que delimita nuestra nueva línea fronteriza, y que yerran, por su supina ignorancia, la mayoría de personajes, queriendo confundir a la ciudadanía con falaces comentarios, como que fue un “hecho de guerra”.

Decía Jacinto Benavente, que todas las madres y todas las patrias nos quieren pequeños para que seamos más suyos, aunque la diferencia es que la madre llora cuando acaricia.
¡Oiga!, no sé a ustedes, pero a mi que me parece que a mi Patria le importa un carajo las opiniones de cualquier mindundi, que la pone en entredicho.