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Eduardo de Castro afirma que pactar con PP y VOX hubiese sido “traicionar a los melillenses”

Momento del juramento
Momento del juramento (Foto: Guerrero)

Apostilló el presidente de la Ciudad Autónoma que la no asistencia de Juan José Imbroda a su investidura “es quizá la metáfora que mejor resume el concepto de democracia que tenemos cada uno”

domingo 23 de junio de 2019, 04:09h
Eduardo de Castro reconoció ayer en su discurso de investidura como quinto presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, que podía haber escogido la "vía fácil" de pactar con PP y Vox, pero que ha optado por el cambio con Coalición por Melilla (CPM) y PSOE porque lo contrario “habría sido un largo camino de cuatro años hacia el precipicio de la mano de la extrema derecha, blanqueando la corrupción y traicionando a la mayoría de los melillenses".
Recepción en el despacho de Presidencia
Recepción en el despacho de Presidencia (Foto: Guerrero)
El acto de investidura ante un Salón Dorado del Palacio de la Asamblea repleto, entre ellos la ministra de Industria en funciones, Reyes Maroto, y el diputado nacional de Cs Fernando Gutiérrez, se inició con la lectura de la fórmula de juramento o promesa del nuevo presidente.

Los nervios le juraron una mala pasada a Eduardo de Castro al leer “juro prometer”, para rectificar seguidamente y completar la ceremonia. El texto rezó así: “Prometo servir fielmente a España y a la Ciudad Autónoma de Melilla, acatar la Constitución y el estatuto de autonomía, guardar y hacer guardar las leyes, respetar los derechos y libertades de los ciudadanos, guardar fidelidad al Rey y cumplir las funciones de presidente de la ciudad autónoma de Melilla”.

Acto seguido, recibió los símbolos del cargo, como son el bastón de mando y el toisón o collar de presidente.

Eduardo de Castro
Tras la investidura, De Castro afirmó en su discurso que se presentaba a los melillenses “con humildad, con mis principios intactos y el convencimiento firme de que, unidos vamos a construir ciudad, valores y futuro”. No obvió las ausencias de la oposición, en especial del expresidente Imbroda al que “agradecer públicamente todos sus años al frente del este gobierno y desearle suerte en el camino que emprenda ahora, sea cual sea, pero no está aquí”.

Apostilló que la no asistencia del PP “es quizá la metáfora que mejor resume el concepto de democracia que tenemos cada uno, y el respeto que ambos le tenemos a esta Asamblea y a los ciudadanos de Melilla”. Reconoció que tras 19 años de Gobierno “Melilla ha cambiado, se ha enriquecido y ha superado una crisis terrible, pero también es evidente que estamos pagando las consecuencias de una mala gestión sostenida en el tiempo, y de una clase dirigente acomodada en el triunfalismo que muchas veces prefirió servirse, y no servir, y que hizo todo lo posible para que esta ciudad entrara en un letargo que empezaba a ser irreversible”.

Precipicio
Dejó entrever que haber pactado con el PP habría sido “la vía fácil, y gobernar por inercia, pero habría sido un largo camino de 4 años hacia el precipicio de la mano de la extrema derecha, blanqueando la corrupción y traicionando a la mayoría de los melillenses, pero escogimos el cambio”.

Reconoce que el camino “será largo y tortuoso y quizá no somos aún conscientes de los retos que se avecinan, ni del tiempo que necesitaremos para superarlos, pero hemos preferido tener esperanza, y no miedo, porque creemos que el diálogo, y solo el diálogo sin enfrentamientos, es la mejor forma de cerrar viejas heridas”. Se mostró convencido al asegurar que las diferencias de los miembros del nuevo gobierno “más que una debilidad, serán una fortaleza contra aquellos que no toleran que la democracia también es perder”.

Melilla
Dejó patente que no hay que olvidar que la riqueza de Melilla está en su mestizaje, en su pasado y presente militar, y en la solidaridad de sus gentes. Agradeció a los melillenses “la confianza que habéis depositado en mí”, que a través de las urnas “nos dio el mandato de elegir la opción política que más les beneficiara, y esta es la opción más legítima; una opción plural, quizá con planteamientos diferentes, pero con un objetivo común: Melilla y sus melillenses”.

Se compromete a asumir el liderazgo de trabajar por el futuro de Melilla, porque dice que no le teme “al diálogo ni a quienes insisten en el discurso pobre del miedo”. Aseguró que “no habrá persecuciones ni venganzas”, que llega “sin hipotecas” y que será “implacable contra la corrupción”. Por eso, a los que “creen, les pido paciencia y confianza; a los que esperan, les prometo igualdad de oportunidades y a los que confían, les garantizo transparencia”.

De Castro aseguró que esta “legislatura será recodada como el inicio de un período que desterró para siempre las malas prácticas que tanto hemos censurado; una nueva etapa sin privilegios, sin amiguismos y sin rodillos”. Afirmó que van a cambiar “la degeneración por la regeneración, el miedo por la esperanza”, que serán rigurosos con el control del gasto y la lucha contra el fraude; que se van a profesionalizar todas las áreas de gobierno, “anteponiendo los méritos a la ideología”; y asegura que se apoyará “con recursos, no promesas, al empresario, al trabajador, al parado y a la mujer”.
“Vamos a escuchar a los que durante tantos años callaron por miedo; vamos a bajar al suelo, a abrir las ventanas y a levantar las alfombras para poder mirar de nuevo a los ojos de los melillenses y vamos a demostrar a quienes cuestionaban la legitimidad de este gobierno, incluso antes de nacer, que sí existía una alternativa al paro, a la pobreza y al fracaso escolar”, apostilló.

Tras dejar de manifiesto que tendrá las puertas abiertas de su despacho a los ciudadanos, quiso trasladar un mensaje a los que “no comparten nuestras decisiones: por encima de nuestra ideología; por encima de nuestras convicciones personales y, sobre todo, por encima de las alarmas que lanzan algunos, Melilla es y seguirá siendo tal y como la conocen”.

Anunció que lo que “está a punto de comenzar no se ha visto nunca en la ciudad de Melilla” y afirmó que si dentro de cuatro años “nos tienen que recordar por algo, que sea por ser el gobierno de la generosidad que devolvió la voz y la dignidad a los melillenses”.



Colaboración institucional
Antes de la intervención de Eduardo de Castro, la ministra de Industria, Comercio y Turismo en funciones del Gobierno de España, Reyes Maroto, tomó la palabra para trasladar a Eduardo de Castro la felicitación del Ejecutivo central por su elección como nuevo presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla y el deseo del presidente del Gobierno en funciones Pedro Sánchez, de mantener unas relaciones basadas en la lealtad institucional y la colaboración.

En este sentido, la ministra transmitió a Eduardo de Castro "en primer lugar respeto a las competencias y responsabilidades de cada institución, en segundo lugar, la búsqueda de acuerdos mediante la comunicación y la cooperación constante y en tercer lugar la consideración de los derechos y las demandas de los ciudadanos de Melilla independientemente de su adscripción ideológica, de su origen y de cuantas diferencias existan en cada momento".

Asimismo, prometió atención y esfuerzo constante para llevar a buen término estos planteamientos, "que son mayores en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla" donde "el protagonismo del Estado es mayor en la vida diaria de los ciudadanos".

Por último, manifestó al presidente de la Ciudad que en nombre de Pedro Sánchez le transmita "el deseo de que Melilla sea una vez más ejemplo de convivencia, integración y, cómo no, de desarrollo económico y social".

El acto se cerró con la actuación de un grupo de percusión que ofreció conocidos temas musicales, y por último, se interpretó el himino de Melilla seguido a coro por los presentes.
Eduardo de Castro afirma que pactar con PP y VOX hubiese sido “traicionar a los melillenses”
(Foto: Guerrero)