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En imágenes, los pequeños emplean parte de su tarde en aprender manualidades en diferentes talleres que ofrece la Colonia de San Agustín
En imágenes, los pequeños emplean parte de su tarde en aprender manualidades en diferentes talleres que ofrece la Colonia de San Agustín
Jorge Bueno: “Queremos que los niños en las Colonias se lo pasen bien aprendiendo”

Jorge Bueno: “Queremos que los niños en las Colonias se lo pasen bien aprendiendo”

El coordinador de la Colonia Urbana de San Agustín, Jorge Bueno, incide en la importancia de este “campamento”, ya que se les brinda a los menores “la oportunidad de tener unas vacaciones como los demás”

martes 02 de julio de 2019, 04:00h
Ayer, primer día de julio, daban comienzo las distintas Colonias Urbanas de Cáritas Interparroquial. Este medio se adentra en el primer día de la de San Agustín, donde más de cincuenta niños y alrededor de 20 monitores, junto con voluntarios realizan su “particular campamento” durante 15 días. Su coordinador, Jorge Bueno, explica que su objetivo es que “se lo pasen bien aprendiendo”. Además, Bueno detalla qué hay que tener para colaborar y varias monitoras mantienen que “es algo inexplicable lo que se obtiene cuando dedicas tu tiempo con estos pequeños”.

El coordinador de la colonia de San Agustín, parroquia de El Real, explica el motivo de este “campamento urbano”. “Las colonias de verano son un momento estival para que los niños en situación desfavorecida o en exclusión social, además de pequeños que vienen de centros de menores de la Ciudad, puedan disfrutar de un campamento o unas vacaciones que quizás su padres no pueden costear”.
Durante estos días, los niños disfrutan de un amplio programa de actividades, pero con un objetivo claro. “Nosotros queremos que se lo pasen bien aprendiendo, no solo que se lo pasen bien o que aprendan, sino que estas dos acepciones vayan dadas de la mano”. “A través de diferentes actividades queremos fomentar su aprendizaje y su diversión”, añade Bueno.

Actividades y salidas
Más de 50 niños y sus, aproximadamente, 20 monitores, además de voluntarios que se les unen, no paran en estas dos primeras semanas de julio, ya que el abanico de posibilidades de aprender y disfrutar es bastante grande. Los pequeños que asisten a las colonias participan en diversos talleres, como son los de cocina, de reciclaje, de relajación o de música, eso sí, dependiendo de sus edades hacen un taller u otro.
Pero además, no solo se quedan en el centro asignado, sino que se divierten en las diferentes salidas programas, como la playa, la piscina, excursiones a diferentes puntos de la Ciudad, etc. En conclusión, desde las 9 de la mañana que entran hasta las 8 de la tarde, pequeños y grandes no dejan de pasarlo bien.
“Nosotros les enseñamos a ser educados, a comer correctamente, a reciclar, etc. Además, reciben apoyo escolar, pero de forma amena, divertida y atractiva, porque están de vacaciones. La principal premisa es que dejen atrás los problemas que pueden tener en su rutina cotidiana y sean lo que son, niños, pero eso no significa que no se aprenda diversas cuestiones, por eso es muy importante que los menores disfruten a la vez que aprendan”, mantiene Bueno.
Durante las colonias, y gracias a los distintos talleres y excursiones que se hacen, los pequeños adquieren una serie de conocimientos que a lo largo de su vida les puede ser de bastante utilidad.
Por ejemplo, además de enseñarles a comportarse y a comer correctamente, se les aporta durante el día diferentes comidas equilibradas y sanas, por lo que se les inculca el hábito de comer bien, de forma saludable. Además, como apuntó a este medio la directora de Cáritas Interparroquial, Pilar Illázquez, los pequeños melillenses adquieren también “diversos hábitos de higiene”, ya que antes de marcharse a casa y tras un día repleto de acciones, los niños deben ducharse.
Siguiendo la línea de actividades, siempre las hay que se repiten edición tras edición y que es casi imposible no contar con ella: Las salidas a la piscina y a la playa, como apuntó el coordinador de las colonias de San Agustín.
“Los niños se lo pasan de miedo en la piscina, y la razón es bastante sencilla, durante el año quizás no pueden ir, sea por circunstancias económicas o por otras, por lo tanto ir a este lugar con amigos y demás es un momento bastante esperado por ellos y es una actividad que no se puede prescindir de ella. Este año casi no encuentro una , menos mal que sí y que los chicos puedan pasarlo bien en ella”, mantuvo el responsable.

Un gran equipo de trabajo
Todas estas acciones, aprendizajes y momentos únicos que los niños van recordando conforme pasan los años son gracias al equipo que está detrás de todo esto, a los jóvenes que de manera desinteresada dedican 15 días de vacaciones para que los pequeños melillenses gocen de unos días que quieren repetir desde que entran, a los seis años, hasta que salen a los 12.
Dos de las monitoras de las colonias de San Agustín mantienen que “es inexplicable lo que obtienes cuando dedicas tu tiempo a estos niños, es toda una experiencia en la que enseñas pero también aprendes”. En definitiva, “es algo que no puedes explicar y que te motiva a que cada verano te unas al equipo; y además, al concluir las semanas te llevas a casa un sentimiento de satisfacción con uno mismo por la gran labor que se hace”, añaden.

“Siempre es una espina clavada en el corazón cuando hay que despedirse”

El coordinador de la colonia de San Agustín, Jorge Bueno, explica lo duro que es despedirse pero que siempre se les dice a estos pequeños que cuando cumplan la mayoría de edad pueden volver como monitores de la colonia. “Siempre que llegan a los doce es una espina clavada en el corazón, es algo en lo que estoy trabajando y quiero buscarle una solución, pero cuando llega este momento le decimos que cuando cumplan 18 años volverán, pero como monitores”. Este hecho se refleja en esta edición, en la que las colonias de San Agustín cuentan con dos monitores que en su día ocuparon el papel de estos pequeños y que a día de hoy trasmiten todas las enseñanzas aprendidas durante los veranos en las colonias. Bueno incide en que “lo único que se pide para ser partícipes es que tengan ganas y tiempo”.