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José Payá, padre, dueño y artesano, e hijo, con el mismo nombre, que continúa con la tradición
José Payá, padre, dueño y artesano, e hijo, con el mismo nombre, que continúa con la tradición

La Ibense, una heladería de más de un siglo que refresca cada verano

El dueño del comercio local, José Payá, indica que “el tema de la frontera y sus problemas nos afecta, porque gran parte de nuestros clientes son de Marruecos” y asegura que “los melillenses son tradicionales, pero también innovan”

sábado 06 de julio de 2019, 04:00h
Uno de los signos más claros del verano es ver a los ciudadanos comerse un helado o tomarse algo fresquito. Este hecho lo asegura el dueño y heredero de una de las heladerías más conocidas de la Ciudad, La Ibense, José Payá, que detalla qué sabores son los que más les gusta a los melillenses; si se sigue siendo tradicional o no; cuál es la novedad de esta temporada y cómo se encuentra este sector en la Ciudad. Payá explica que “la tradición de toda una familia se reflejan en las elaboraciones que hacemos, en la que la calidad y el cariño es lo que prima ante todo”.
Tener como trayectoria una tradición que se pasa de padres a hijos desde hace más de un siglo, no es algo que muchos comercios puedan contar; en este caso, la conocida heladería local ‘La Ibense’ sí puede afirmar cómo ha ido evolucionando en ese recorrido temporal, puesto que José Payá, fundador y heredero de este comercio melillense relata cuál ha sido la clave para continuar tantos años en la Ciudad.
Payá ha dejado el oficio por cuestiones de edad, pero su hijo, que se llama como él, continúa al frente del comercio, detrás de los mostradores y elaboraciones, ofreciendo a los ciudadanos los distintos sabores de helados que disponen, que son, nada más y nada menos, que más de 50 helados.
“Se puede decir que una de las claves de nuestro negocio para que alcance los casi más de 100 años es la tradición de mi familia, que ha sido siempre heladera, y que se plasma en cada sabor, además de la calidad de los productos con los que trabajamos y del cariño que le ponemos a cada elaboración”, apuntó José Payá, padre, que añadió que “todos esos factores, quieras o no, se nota”.

El sabor del verano
Cada época estival se incorpora un sabor nuevo, pero se siguen manteniendo los tradicionales (chocolate, fresa o turrón). Esto es debido, en parte, a las distintas modas, algo que ‘La Ibense’ también quiere reflejar eso en sus elaboraciones.
“Hay melillenses que siguen siendo tradicionales, pero este año el sabor que está de moda es el ‘San Marcos’, un helado con un chocolate de alta calidad, con bizcocho, nata y caramelo”, apunta Payá. Del mismo modo, el dueño del comercio indica que los sabores naturales, como los de fruta, “también son de éxito por su bajo aporte calórico, en comparación con otros”.
Por otro lado, el heladero explica que ‘La Ibense’ ofrece diferentes elaboraciones que no tienen azúcar o gluten, para que “el melillense que muestre ese problema también pueda disfrutar de este gusto veraniego”.

Sector y frontera
Cada vez más, las franquicias van ganando terrero en este ámbito, pero José Payá lo tiene claro: “Las grandes marcas no nos suponen mucho riesgo; en cierta parte porque nosotros ofrecemos al cliente calidad, que es lo que suele buscar y encontrar; además, a la hora de comparar un helado como el nuestro con otro, siempre se prefiere uno casero”. “Nosotros cada día elaboramos los distintos sabores, se pueden decir que son “frescos”, hecho que el cliente siempre agradece”, añade.
Pero aunque las grandes marcas no influyan mucho, el sector empresarial en Melilla si le toca de lleno. Payá indica que “el tema de la frontera nos supone un problema, porque una parte importante de nuestros compradores son del país vecino, Marruecos, y si existen inconvenientes en este ámbito, el número de ventas baja, claro está, por lo que nosotros nos unimos a lo que todos los empresarios de Melilla reivindican: Soluciones”.
Finalmente, el dueño de la conocida heladería local afirma que “los comerciantes de este sector preferimos siempre una buena primavera y verano que un largo invierno, porque en Melilla la época estival acaba cuando finaliza la Feria”.