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BALONCESTO-OPINIÓN

La melillense jugará en Estados Unidos, un sitio ideal para su futuro, pero sobre todo resalta que está “muy ilusionada con este nuevo proyecto, que cualquier jugadora soñaría”
La melillense jugará en Estados Unidos, un sitio ideal para su futuro, pero sobre todo resalta que está “muy ilusionada con este nuevo proyecto, que cualquier jugadora soñaría”

Carla Torrubia Cano, una melillense en Nebraska

Los que conocen y han entrenado a la jugadora melillense, “la joya de la corona”, como así la llaman, la definen como “la polivalencia absoluta, muy madura pese a su juventud, tiene un tiro de tres letal, defiende fenomenal y rebotea todavía mejor. Es lista en ataque, sabe atraerse las ayudas y buscar a la compañera mejor situada, nada egoísta y muy buena compañera”.

lunes 08 de julio de 2019, 04:00h
Cuando utilizamos la frase “de tal palo, tal astilla” estamos dando connotaciones de herencia genética, carácter y de costumbres que se transmiten de padres a hijos. La protagonista de hoy es hija de un jugador que dejó huella en el baloncesto nacional, y sobre todo en Melilla, siendo durante 8 temporadas jugador del Club Melilla Baloncesto. Pero hoy, Don José Torrubia Ramón queda en un plano secundario para dejar paso a su hija Carla Torrubia Cano, futura promesa, que se ha convertido en la verdadera protagonista de una historia que poco a poco va tomando forma de sueño, un sueño que viaja en estos momentos hacia tierras estadounidenses, concretamente al Estado de Nebraska, donde jugará en el McCook Atletics University (https://mccindians.com/index.aspx?path=wbball), por supuesto compaginándolo con la carrera de INEF.
Pero empecemos desde sus inicios. Carla nació en el seno de una familia numerosa y alegre. Ana, su madre, trabajadora y siempre con una sonrisa de cara al público, y su padre, Pepe Torrubia, un padre ejemplar, siempre amable y un asiduo en las pistas de baloncesto. Esta conjunción sólo tenía visos de crear talento, y nació Carla, una niña preciosa que transmitía en su mirada un futuro prometedor.
Felizmente fue creciendo y comenzó su periplo escolar en el Colegio La Salle El Carmen de Melilla, siendo una gran estudiante y formándose como jugadora de baloncesto en las categorías inferiores del colegio lasaliano. En sus primeros años, en las categorías mini, infantil y cadete, batió todo tipo de récords en cuanto a títulos, siendo máxima anotadora en sus respectivos equipos y siendo galardona en la temporada 2013-14 como mejor jugadora en todas las categorías.
Uno de los “premios gordos” le vino en el año 2014, fue convocada con la selección española en la Operación Talento en Guadalajara con la U13, un reconocimiento al trabajo realizado por la jugadora y también un guiño hacia esos entrenadores que la formaron. Al siguiente año volvió a ser preseleccionada en el Torneo BAM Slovenia, con la U14, un nuevo reconocimiento que le seguía mostrando el camino bien elegido y que nunca deberá abandonar si quiere seguir en la senda del éxito.
Entre año y año, la melillense seguía mostrando su talentoso baloncesto no solo en su club sino en la selección melillense. La perseverancia y el saber estar de Carla Torrubia convenció nuevamente a los seleccionadores y volvió a ser preseleccionada, esta vez por la U15, sin duda todo un éxito.
Otro de los éxitos de la jugadora melillense vino de la mano de Maristas de Córdoba, en la temporada 2017/18 y en la 2018/19, siendo becada para jugar en Maristas Córdoba, llegando a jugar la Final Four para el ascenso a la liga Profesional en ambos años, teniendo un papel muy importante y estando siempre en el cinco inicial, y sobre todo jugando los minutos claves cuando su equipo necesitaba competir y ganar. Con este mismo club, fue campeona en junior siendo MVP del torneo con 26 puntos, 10 rebotes y 28 de valoración, unos números que dicen mucho del futuro del talento melillense.
Los que conocen y han entrenado a la jugadora melillense, “la joya de la corona”, como así la llaman, la definen como “la polivalencia absoluta, muy madura pese a su juventud, tiene un tiro de tres letal, defiende fenomenal y rebotea todavía mejor. Es lista en ataque, sabe atraerse las ayudas y buscar a la compañera mejor situada, nada egoísta y muy buena compañera”. Desde tierras melillenses y los que le vimos en algún momento jugar, hay que decir, que debido a las circunstancias de Melilla y de no haber jugadoras altas, sus inicios fueron más cerca de aro, pero con el tiempo han sabido reconducirla hasta situaciones lejanas al aro, sin duda un gran éxito por parte de los técnicos que decidieron reubicarla.
Tras este periplo, la jugadora y el entorno emprenden una nueva experiencia y como dijimos al comienzo de este artículo, jugará en Estados Unidos, un sitio ideal para el futuro de la jugadora, que se encuentra “muy ilusionada con este nuevo proyecto, que cualquier jugadora soñaría, jugar en estados unidos y poder compaginar estudios con baloncesto... he trabajado mucho para esto y he pasado por varios entrenadores y clubes que me han hecho lograr lo que es mi sueño desde pequeña”.
Desde aquí queremos desear toda la suerte del mundo a Carla Torrubia Cano, que disfrute de la experiencia, que consiga muchos éxitos y sobre todo, que sea muy feliz.
Los que tienen que estar muy orgullosos y con argumentos de peso, son sus padres, Pepe y Ana, magníficas personas que han sabido transmitir a sus hijos y en especial a Carla, porque es la protagonista, un amor incalculable que le valdrá para estar separada de su familia haciendo lo que mejor sabe, jugar y disfrutar del baloncesto.