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El candil

Hasta cuándo...

Manuel La Parra Ripio

miércoles 10 de julio de 2019, 04:00h

Digo hasta cuando, por la sencilla razón de que en un mosaico tan controvertido y donde el cabeza de la autonomía es una unidad en desequilibrio aparente en manos de la inteligencia de CPM, nos da la impresión de que la parafernalia de la Asamblea no va a poder aguantar la lógica de gobierno, por la sencilla razón de que "no, no es yo" ni nada que se le parezca; al menos que ¡todos! estemos sordos. Lo que no se entiende es que, el secretario haya quedado desorientado con tanta variable dialéctica organizada por la astucia de CPM. Pero qué le vamos hacer, todos somos humanamente veletas de nuestro pensamiento.

Aguantará De Castro la presión cepemista y por otro lado la tesitura gubernativa en manos del PSOE, veremos. Está claro que, según se vaya desarrollando el quehacer económico comercial, así se verá quién era o es más válido. Hay una coyuntura que nos va a indicar la capacidad y el valor de lo que es C's, y donde se han estado quejando los derroteros políticos y económicos, y no es otro que el de los contratos por obras de baja "intensidad" con los cuales se ha estado repartiendo en la economía melillense tales beneficios por trabajo y obra. Recordemos en el pasado a aquéllos que protestaban por dejar licitar en grandes obras o medianas a las empresas peninsulares que por su potencia absorbían la contratación en la autonomía. Solventado aquello con contratos menores, dio esto pie para que la oposición, fuese económica, política o "personal", activase el derrocamiento del anterior partido político donde la cabeza visible era Juanjo Imbroda; por supuesto que siempre lo mismo cansa, y que cuatro años repetibles pueden cambiar el poder, la personalidad y en consecuencia el ego, pero está claro que la estabilidad político social fue cómoda, firme y segura. Claro que con "Borregada" aparte hemos topado, pera en eso también se tiene la norma que por parte de la Delegación de Gobierno se debe exigir cordura, y la norma hay que cumplirla; otra cosa es que tengan que ser sin defecto alguno ¡pero! y ahí está la cuestión, que sea borregada venida de Marruecos. ¿Hasta qué punto se puede permitir tanta intromisión?, el PSOE tiene la palabra. Veremos.