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Historia

En el 98 aniversario de la pérdida de ABARRÁN....”CARCOMA DE LOS HUESOS”... Prologo del Desastre de Annual (I)

José Antonio CANO MARTÍN

domingo 14 de julio de 2019, 04:00h
Plano de la línea de posiciones de Annual, donde ocurrieron los combates de julio de 1921,  y situación de Monte Abarrán
Plano de la línea de posiciones de Annual, donde ocurrieron los combates de julio de 1921, y situación de Monte Abarrán
La simple escritura de lo que aconteció durante el aciago mes de Julio de 1921 (en Melilla, casi todas las desgracias han ocurrido durante ese nefasto mes), levanta pasiones enconadas, unas veces favorables a la actuación del malogrado GENERAL SILVESTRE y otras en contra de él y de su E.M.

Si el mes de Julio fue decisivo a la hora de perder todas o casi todas las posiciones españolas desde el Río AMEKRAN, (OUED EL KEBIR o EL GRAN RÍO) hasta Melilla en lo que a la zona Oriental del Rif se refiere, no es menos cierto que el mes de Junio también tuvo su importancia, grandísima, ya que fue durante ese mes cuando verdaderamente comienza lo que se ha dado en denominar EL DESASTRE DE ANNUAL.

El día 1º de junio, antes de clarear la mañana, se ocupa el MONTE ABARRAN, cercano a ANNUAL (unos 6 Km. en línea recta). No habían transcurrido ocho horas de su ocupación y aún no había llegado la Columna de Protección del Comandante Villar (E.M.) de regreso a ANNUAL, después de haber dejado bien pertrechada la posición, cuando la misma, entera había sucumbido al empuje de las harkas de ABDELKRIM (gracias a la defección de la Mía de la Policía Indígena, la Harka “amiga de Tensaman” y algunos componentes del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla nº 2), que la diezmaron y arrasaron con todo lo que allí se movía, a excepción del Teniente FLOMESTA que cayó gravemente herido y que por ser artillero, lo dejaron con vida para que de este modo pudiera enseñarles el manejo de los cañones (moriría de hambre y sed antes de traicionar a España. No sucedió lo mismo con el Sargento KLEM, desertor de la Legión Extranjera Francesa, que voluntariamente enseñó a los Rifeños el manejo de los cañones KRUPP). Algún que otro soldado indígena, a su llegada a ANNUAL fue preguntado por lo acontecido, contestando casi en la extenuación “TODOS CULSI INMUT” (TODOS MUERTOS). Ello supuso un tremendo “zarpazo” a las fuerzas españolas que sufrieron un “bajón de moral”. Cruel tuvo que ser el combate, ya que no solo se llegó al cuerpo a cuerpo, sino que los cañones de la posición disparaban con la espoleta a “cero” (esto es a bocajarro). No sin razón a ABARRAN lo llaman “CARCOMA DE LOS HUESOS”. Ello debido a que los cadáveres quedaron insepultos, a merced de las inclemencias del tiempo y del sol abrasador de aquella época estival. Jamás fueron enterrados.

Aquella pretendida simple “acción de policía” sería el principio del fin para el Ejército Español, las Harkas rebeldes rifeñas se envalentonaron y fueron de Zoco en Zoco pregonando su victoria y paseando los cañones capturados a los “Arumis”.

El vaticinio del Muecín se cumplió “CULSI MEKTUB” (Estaba Escrito) cuando cantaba a la hora del rezo que “el día que los Arumis crucen el Oued el Kebir, sus aguas bajarán teñidas de rojo con su sangre”.

Este fue uno de los episodios más sangrientos del pasado SIGLO XX y que costó a España la nada despreciable cifra de más de 18.000 almas.

En enero de 1920, el general de división don Manuel Fernández Silvestre era nombrado comandante general de Melilla para sustituir a Aizpuru, ascendido a teniente general, quien venía desempeñando la jefatura de la Comandancia desde 1915.

Cuando Silvestre desembarca en Melilla, el jueves 12 de febrero, y revista las fuerzas que le rinden los honores de ordenanza, todo son buenos augurios. La ciudad ha sido engalanada, existe una gran expectación entre sus habitantes, españoles, moros y hebreos, que le aclaman con entusiasmo. Unos le conocen desde que estuvo destinado en Melilla años antes y todos le admiran por su gran aureola de prestigio.

El domingo día 20 de febrero llegaba a Melilla en visita de inspección el Alto Comisario de España en Marruecos, don Dámaso Berenguer Fusté, para acordar con Silvestre el plan de operaciones a seguir.

En los veinte días que Berenguer permaneció en Melilla visitaron juntos toda la zona ocupada y acordaron el plan a seguir para poner pronto fin a la guerra que constituía una pesadilla para muchos hogares españoles.

El plan acordado consistía en líneas generales, en avanzar desde la zona oriental (Melilla) para alcanzar la bahía de Alhucemas. Simultáneamente, las fuerzas de la zona occidental (Larache, Tetuán y Ceuta) avanzarían sobre el mismo objetivo (Alhucemas).

Berenguer resumió su pensamiento a Silvestre en términos parecidos a estos: Esta guerra se ha hecho muy impopular debido a la influencia de la prensa en la opinión pública; es necesario terminarla pronto, con el menor costo y sin dar un paso en falso. Tendrás que operar en un terreno abrupto y casi desprovisto de caminos y recursos, especialmente de agua. Tendrás que construir carreteras a medida que avances. No creo que el ferrocarril avance más allá de donde ha llegado (Tistutin). Haz un uso muy restringido de las tropas españolas, para evitar que, si se producen bajas, las interpelaciones de la oposición en el Congreso de los Diputados puedan producir la crisis del Gobierno. El peso de las operaciones debe soportarlo los Regulares.

Silvestre pide ametralladoras para dotar a su Ejército. Se le contesta que le mandarán algunas en sustitución de las averiadas. También pide cañones de montaña, contestándosele que se le enviaría una batería, pero en sustitución de un batallón de Infantería que se repatríe.

El general Silvestre no está de acuerdo en que tengamos que permitir que los indígenas sometidos conserven su armamento, son unos buenos auxiliares mientras todo marcha bien, pero un peligro en el caso de un revés. Posiblemente un hombre de menos decisión que Silvestre se hubiera impresionado ante el cúmulo de dificultades que iba a encontrar para su empresa.

LOS MEDIOS DISPONIBLES ERAN: Cuatro Regimientos de Infantería (San Fernando, Ceriñola, África y Melilla). Una Brigada Disciplinaria (un batallón). Un Regimiento de Caballería (Alcántara). Uno mixto de Artillería. Otro de Ingenieros (Zapadores, Transmisiones, tren automóvil y ferrocarriles). Intendencia con algunas compañías a lomo. Sanidad con ambulancias a lomo y algún automóvil. Sumaban unos 16.000 hombres, treinta y seis cañones y algunas viejas baterías de posición.

Se contaba con una escuadrilla de aeroplanos anticuados.

Como fuerzas indígenas había: El Grupo de Fuerzas Regulares de Melilla número 2, con tres Tabores de Infantería y uno de Caballería, y algunas “Mías” de Policía Indígena. En total, unos 4.000 hombres. De estas fuerzas había que descontar unos quinientos hombres, que eran dedicados a guarnecer las plazas de Alhucemas, Peñón de Vélez de la Gomera, Islas Chafarinas y Cabo de Agua; añadiendo a esto las licencias por enfermedad, estancias en el hospital, sumariados, desertores, por incorporar, destinos, etc., fácil es deducir el número de combatientes que en un momento determinado podían ser utilizados.

Ocasionalmente, se formaban “Harcas auxiliares” con indígenas paisanos, que se sumaban voluntariamente a las fuerzas en operaciones, y que elevaban los efectivos en unos pocos cientos de hombres. El viernes día 7 de mayo de 1920, comienzan las operaciones; el sábado 15 se ocupa Dar Drius, el viernes 25 de junio la Zauía de la Ababda y Ain Kert. A mediados de julio el vizconde de Eza, ministro de la Guerra, visita Marruecos y felicita efusivamente al general Silvestre. El jueves 12 de agosto se ocupan Tafersit, Hamuda y Azrú. El viernes 1 de octubre Buhafora.

Las cabilas fronterizas se muestran intranquilas y agitadas, por lo que se paralizan las operaciones para dar lugar a que penetre en ellas la acción política. Mientras esto ocurre, Silvestre negociaba con la cábila de Beni Said la ocupación del abrupto Monte Mauro. Oponiéndose a ello los indígenas con mil peticiones y dilaciones. El domingo día 10, el Comandante General rompe bruscamente las negociaciones e inmediatamente, al frente de sus tropas, se lanza al ataque. Los indígenas, sorprendidos, no oponen resistencia, y el día 11 la bandera española ondea en su cumbre más alta, el Yebel Ulad-Aiza.

Llega el año 1921. La situación política en la zona melillense en la primavera de este año reflejaba una aparente tranquilidad en las cábilas de Beni Said y Beni Ulichec sin que se observase el menor síntoma de disgusto en sus nativos, dedicados por completo a sus labores campesinas.

Desde enero se consolida la línea ocupada. Prácticamente se perfeccionan los caminos y se instalan posiciones. El miércoles día 12 desembarca en Afrau (Sidi-Hossain) y el sábado 15 ocupa Annual, donde empieza la construcción de un campamento que le sirva de base para el asalto al macizo montañoso del cabo Quilates.

El domingo día 15 de mayo una columna cruza el río Amekrán y establece una posición en Sidi-Dris, próxima a la costa. Este hecho causa sensación en los indígenas, pues parece desmentir su tradicional oráculo, que dice: “si los cristianos llegan al Amekrán, con su sangre enrojecerán el agua”. Silvestre desea lanzarse hacia el cabo Quilates, pero no considera aún madura la labor política que se desarrolla en la cábila de Tensaman. Ocupados como base de avance Annual e Izumar en el centro y Sidi Dris y Azrú (en el Midar) en los extremos, opinaba el coronel Morales que se había llegado al límite de elasticidad de las fuerzas de la Comandancia y creía que la ocupación pacífica y política de Tensaman y Beni Tuzín ocuparía todo el verano.

LÍNEA AVANZADA
En el mes de mayo, la llamada “Línea avanzada”, sigue el trazado de una línea muy irregular, de unos cincuenta y cinco kilómetros de desarrollo, jalonada por las posiciones siguientes: Sidi-Dris, Dar Buimeyan, Annual, Tizzi-Assa, Tayudait, Yer, Loma Redonda y el Zoco del Telata.

Estas posiciones constituyen el frente oeste, guarnecido por unos 4.000 hombres.

La línea se prolonga hacia el Este por otra serie de posiciones próximas a la frontera con el Protectorado francés, que constituyen el frente Sur, de unos cincuenta kilómetros de desarrollo. Entre éste y el mar, queda el territorio del interior, en el que existen numerosas posiciones, los efectivos absorbidos por ellas se elevan a unos 10.000 hombres. El resto de las fuerzas está integrado por los Servicios, destinos y cargos administrativos en la Plaza de Melilla.

Las posiciones tenían generalmente un recinto de forma poligonal rodeado de un parapeto de sacos terreros, piedras o adobes y protegido por una simple alambrada. En su interior, tiendas de campaña rodeadas de parapetos de piedras para disminuir los efectos del “paqueo”, cuadras y barracones construidos por sus guarniciones.

Constituía la línea de comunicaciones la carretera que nace en Melilla y pasa por Nador, Zeluán, Monte Arruit, Tistutin, Batel, Dar-Drius, Ben-Tieb y Annual, con unos ciento treinta y cinco kilómetros de desarrollo. Se ramifica hacia Buhafora, El Zoco del Telata, Dar-Quebdani y Segangan.

El tramo de Ben-Tieb a Annual estaba aun sin afirmar, cruzando un terreno abrupto, la pista tiene fuertes pendientes y numerosas curvas, discurre parte de su trayecto encajonada entre alturas que la dominan o entre profundas barrancadas que se abren a sus costados. Existía un ferrocarril de vía estrecha paralelo a la carretera que enlazaba Melilla con Tistutin. También circulaba el tren minero de la Compañía Española de Minas del Rif a San Juan de las Minas (Segangan), así como el Norte Africano con destino a Monte Afra.

Pública y ostensiblemente sometida la cábila de Tensaman, a excepción de la fracción de Trugut, consideró el mando posible realizar el avance para llegar al dominio de la parte septentrional de la cordillera de Quilates, ocupando Monte Abarrán, fuerte estribación de aquella, con unos 500 metros de cota, ocupación que demandaban los jefes de otros poblados amigos y muy particularmente los de fracción de Beni Buidur.

Continuará

Bibliografía consultada

El Telegrama del Rif
España en sus Héroes. Ediciones Ornigraf
Historia de las Campañas de Marruecos. Tomo III.

Igueriben. Teniente Casado Escudero.

Resumen expediente Picasso.

Algo Sobre Abarrán. Eduardo Maldonado Vázquez y Manuel González Scott.