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El cambio era permanecer impasible ante los problemas

jueves 18 de julio de 2019, 04:00h
Si Melilla se moría, como afirmaban no hace tanto PSOE, CpM y C’s, lo más seguro es que nuestros nuevos gobernantes, entre los que están en Delegación y en la Ciudad, terminen rematándola mientras ellos, claro está, siguen cobrando sus generosos sueldos totalmente inmerecidos a la vista de los hechos
Marruecos lleva tiempo poniendo trabas al comercio atípico. Primero fue en la frontera de Farhana con las que son transportadas en coche, ya que hace unos meses, las autoridades del país vecino decidieron discriminar a los vehículos de matrícula española y permitir el paso a los de Marruecos. Los porteadores de Melilla que realizan el transporte sobre ruedas y no sobre sus espaldas protestaron entonces, pero su problema quedó diluido en la vorágine de la campaña electoral. Como no ha pasado nada, ni nadie ha elevado la voz desde este lado para hacer valer el derecho que los nuestros también tienen de ejercer la actividad del comercio atípico para buscarse la vida, Marruecos ha decidido dar un paso más y ahora las limitaciones se producen en la frontera de Barrio Chino con las mercancías que pasan a pie, en grandes fardos sobre la espalda de los porteadores. Resulta que las autoridades del país vecino, con su particular manera de establecer normas, ha establecido otra discriminación, esta vez sobre las mercancías. Según Eduardo De Castro, Marruecos no deja pasar los productos nuevos, pero sí los usados. Una manera más de ahogar a nuestros comercios y empresas que viven del comercio transfronterizo, que con esta nueva medida de Marruecos tienen muy difícil que algún porteador quiera ir a comprarles lo que luego no podrán pasar por la frontera.
Ante este nuevo despropósito, que se suma al del cierre de la aduana comercial hace casi un año, y el de la discriminación de los vehículos por la matrícula, nos encontramos con el silencio de la Delegación del Gobierno, que aún no ha respondido al requerimiento que se le hizo desde este Diario. Muy propio de los socialistas, tan preocupados siempre por ensalzar lo positivo con su propaganda descarada y por obviar lo negativo, aunque sea a costa de cercenar el derecho a la información de los melillenses. Tampoco ha dicho nada el PSOE, mientras que Coalición por Melilla únicamente se ha limitado a afirmar que harán “todo lo posible y algo más para conseguir una solución”, pero sin mencionar ninguna medida por el momento pese a la gravedad del problema, que a buen seguro se habría encargado de ensalzar de estar aún en la oposición.
Es llamativo el contraste entre este desinterés de las tres formaciones del Gobierno por este problema, que afecta de lleno a nuestra delicada economía, y la gran preocupación que tenían hace poco más de un año, cuando se manifestaron en las dos protestas de los comerciantes bajo el lema “Melilla se muere”.
Porque también estuvo en aquella concentración Ciudadanos, con nuestro actual presidente, Eduardo De Castro, a la cabeza. Y también es sorprendente encontrar las grandes diferencias entre su inacción actual, a pesar de que ahora puede hacer algo desde la Presidencia de la Ciudad Autónoma, y el pataleo y preocupación que mostraba el año pasado desde la oposición. Dice De Castro que los empresarios “tendrán que ajustarse a las medidas de Marruecos”. Y se queda tan fresco. ¿Para esto necesitamos los melillenses un presidente que, aunque aún no tiene sueldo, seguramente estará por encima de los 5.000 euros mensuales? ¿Para decirle a quienes tienen un problema que se aguanten? Esto es todo un despropósito, por no decir un escándalo, porque resulta que el tan cacareado cambio que nos prometían es, ni más ni menos, que permanecer impasibles ante los problemas. Si Melilla se moría, como afirmaban no hace tanto PSOE, CpM y C’s, lo más seguro es que nuestros nuevos gobernantes, entre los que están en Delegación y en la Ciudad, terminen rematándola mientras ellos, claro está, siguen cobrando sus generosos sueldos totalmente inmerecidos a la vista de los hechos.