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El Museo del Automovil de Melilla cuenta con grandes clásicos que están expuestos
El Museo del Automovil de Melilla cuenta con grandes clásicos que están expuestos

El Museo del Automóvil de Melilla y una forma original de ver y aprender la historia del Siglo XX sobre ruedas

El fundador de la entidad, Miguel A. Hernández, indica que “el mayor número de visitantes que recibimos en el centro a lo largo del año suelen proceder de la península o del extranjero, antes que los propios ciudadanos locales”.

sábado 20 de julio de 2019, 04:00h
El museo del automóvil de Melilla nace de una colección privada de Miguel Ángel Hernández, presidente de la Asociación de Amigos del Automóvil, y quien explica a este medio los diversos aspectos que se esconden entre las paredes de este peculiar museo del motor, donde se hace un recorrido de la historia del siglo XX de Melilla. Además, adelanta que en la próxima semana se va a presentar un vehículo, también clásico, en un encuentro en Marbella, con el que se espera conseguir un premio por él.
Quizás el Museo del Automóvil pasa desapercibido en la ciudad, pero el visitante que se acerca a sus instalaciones para ver la historia del siglo XX a través de los diversos vehículos, se queda siempre anonadado. Numerosas joyas sobre ruedas invaden la primera sala del museo; verdes, rojos, azules e incluso negros brillantes en pintura hacen recordar a las clásicas películas donde los grandes coches eran ocupados por actores de talla y se convertían en principales protagonistas.

Este lugar nació de una colección propia del, ahora, presidente de la Asociación Amigos del Automóvil de Melilla, Miguel Ángel Hernández, al que años después se les unió, como él bien indica, amigos que compartían la misma pasión: Los coches clásicos y su restauración.

Estos nuevos miembros fueron José Nieto, los hermanos José Miguel y Javier Fernández, Juana Díaz y Federico Navajas. El grupo comenzó a trabajar, impulsando con nuevos vehículos y restauraciones la colección inicial de Miguel Ángel.

Viaje por la Melilla del S.XX
La idea sobre la que se sustenta este museo del automóvil era la de recopilar la historia del siglo XX a través de los coches y motos, objetos de mecánica, cartelería publicitaria de los distintos concesionarios de la época en la ciudad, etc., para acercarla a los ciudadanos y que estos aprendiesen un poco más de su localidad y su pasado.
“Tenemos carteles publicitarios únicos, gracias al archivo, en el que se puede ver la marca del coche y abajo dónde estaba el concesionario o dónde se podía adquirir ese automóvil en la ciudad”, explica Miguel Ángel Hernández, fundador del museo.

En este sentido, Hernández indica que “durante años hemos hecho un trabajo de investigación y recopilación de datos donde se puede ver la historia del Siglo XX en Melilla a través de aspectos que para algunos pasan desapercibidos, pero que para otros son un tesoro”.

Por lo tanto, el visitante que acude al museo a observar los clásicos, puede acercarse a este siglo y a esta investigación de este grupo de amantes del automóvil a través de los diversos paneles que se disponen por toda la sala principal.
“Sabemos cuál fue la primera matrícula, la primera mujer en conducir en la ciudad, los primeros vehículos que llegaron a Melilla, las flotas de los bomberos y policías, etc., todo eso se puede ver y leer en las paredes de este centro”, añade Hernández.

Un museo andante
Una pregunta era inevitable: ¿Todos aquellos coches bajo techo siguen disfrutando del asfalto? Hernández no duda en responder: “Si vas a un museo del automóvil y ves en el suelo manchas de aceite, no dudes que esos coches aún siguen funcionando y salen a la calle”. Inevitablemente, se mira al suelo del museo melillense y, efectivamente, debajo de cada coche está la muestra de que los vehículos van más allá.

Miguel Ángel Hernández señala que “los coches suelen ser de los diversos miembros de la Asociación Amigos del Automóvil de la ciudad, que se restauran y se ceden al museo para su visita; pero si hay eventos fuera, como concentraciones, rallyes o concursos se lo llevan al lugar”.

Además, el fundador indica que en la ciudad estos clásicos han sido también protagonistas de algún evento, el más reciente, la procesión de San Cristóbal, patrón de los conductores.
“Tenemos un autobús de 1930 que ha sido utilizado en varios eventos de la Ciudad Autónoma, como fue la 30 edición de la Semana del Libro, así que nosotros participamos con nuestros vehículos siempre que nos requieran”, añade.

Este autobús, como mantuvo el fundador, “es una de las piezas más valiosas a nivel histórico de nuestra ciudad; se restauró de manera que se puede disfrutar aún hoy en día de su originalidad”.

El presidente de la asociación indica que “lo que más nos llama la atención es que los principales visitantes que tenemos proceden de la península o son extranjeros, sin embargo, particulares, y que sean de Melilla, no suelen venir y conocer este centro, a no ser que sea una visita organizada con un grupo”.

Fernández: “Con la restauración de este autobús muchos alumnos pueden aprender diversos oficios”
Miguel Hernández detalla que, en la actualidad, hay varios proyectos en marcha. Uno de ellos, un vehículo “peculiar” restaurado que va a ser presentado el próximo jueves en un encuentro en la ciudad malagueña de Marbella y con el que se aspira a traer un premio a casa. Otros, un clásico al que se le está dando, nunca mejor dicho, una mano de chapa y pintura, que aún está en el almacén, esperando a que se acabe para poderlo mostrar y disfrutar; y un tercero que está al fondo de una nave, cubierto de polvo, esperando su oportunidad.

El presidente de la asociación explica que hay un autobús de alrededor de mediados del siglo XX que necesita ser restaurado, pero los costes no pueden ser cubiertos. Sin embargo, Hernández le ve una solución a esta situación: Que pueda ser utilizado como escuela taller. “Con la restauración de este vehículo muchos alumnos podrían aprender diversos oficios, como electricidad, trabajo en chapa, pintura, etc., y se puede contar con él, una vez finalizado, para los diversos eventos”.

El fundador indica que “los coches clásicos se encuentran en el lugar menos esperado, como puede ser un antiguo almacén, un solar en ruinas, viejas casas y demás; hay que tener en cuenta que si el vehículo tiene más de 30 años, ya es un clásico, pero para volver a darle vida es necesario un coste que, en muchas ocasiones, no es barato”.
Miguel A.  Hernández, dando detalles sobre un objeto histórico
Miguel A. Hernández, dando detalles sobre un objeto histórico