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Atril ciudadano

No a la retirada del monumento al comandante Franco

Francisco Roldán

domingo 28 de julio de 2019, 04:00h
Yo también estoy en contra, no de ahora, sino desde hace muchos años, de lo que se viene pidiendo por aquello de la Memoria Histórica, de la retirada de ese monumento en recuerdo al que fuera comandante de la Legión, Francisco Franco Baamonde. Y no estoy de acuerdo en esa petición de retirada porque junto a Millán Astray, otros jefes y oficiales y caballeros legionarios, vinieron a estas tierras para defender su españolidad y la de todos cuantos aquí vivían por aquellos entonces, entre ellos mi numerosa familia, materna y paterna, y que sobrevivieron porque gracias a Franco, Millán Astray y cuantos estaban a sus órdenes impidieron que Melilla, parte integrante de España desde 1497, cayera en poder de los que pretendían adherírsela, encabezados por el traidor a España, un tal Abdel-Krim.
No es un monumento, y eso se sabe de sobra, al que fuera jefe del Estado Español, generalísimo de los Ejércitos, Francisco Franco. Y ahí está, a la salida del puerto, por lo aprobamos el 90 por ciento de los melillenses cuando supimos de su instalación. Además, ¿acaso no forma parte de esa Memoria Histórica que creo que creó D. José Luis Rodríguez Zapatero apenas se sentó en uno de los sillones del Palacio de la Moncloa? ¿No es aquel comandante de la Legión parte de la Memoria Histórica, por lo menos en cuanto respecta a las ciudades españolas enclavadas en el norte de África, Ceuta y Melilla?
Insistir en esa retirada es, una vez más, ganas de incordiar, de enfrentar de nuevo a gentes de distintos ideales cuando, respetándonos todos, cada cual lo que crea más justo defender que lo haga con el respeto a los demás, todos vivíamos mucho mejor en lo que a paz y tranquilidad se refiere. Algunos, cuando se refieren a Franco como vencedor en la guerra civil y después como gobernante, le sacan a la palestra los atropellos cometidos, cárceles, fusilamientos, etc., etc., ¿acaso el otro bando no cometió igualmente hechos lamentables, como lo ocurrido en Paracuellos del Jarama, en cárceles de Madrid, Barcelona, Almería, Málaga, Alicante; en iglesias y conventos? ¿Qué dan de “sí” las guerras civiles? Barbaridades por parte de un lado y del otro. Pero aquello, muy lamentable ya pasó, y no es que pasen al olvido, no, pero por lo menos, como vienen haciendo muchos, no seguir machacando sobre lo mismo, por lo que he dicho más arriba de no volver a encrespar los ideales de unos contra los ideales de los otros.

Yo, personalmente, tengo que agradecer al comandante Franco, a Millán Astray y todos cuantos vinieron con ellos a defender esta ciudad y a cuantos aquí vivían por aquellos entonces, de caer en manos de aquellos que manejaba con sus mentiras y promesas el cabecilla Abdel-Krim, para que Melilla continuara siendo española, parte integrante de España y, además, porque de aquella actuación de Franco y Millán Astray y sus tropas, el que sería después mi padre, Francisco Roldán Rueda, salvó su vida en Annual pese a resultar gravemente herido, como cabo del Regimiento de Ceriñola, y de las que pudo restablecerse en un hospital de Sevilla al que fue trasladado.

No sé lo que pensará la mayoría del pueblo melillense, con esta nueva carga, esta vez por parte de la secretaria general del PSOE en nuestra ciudad, Gloria Rojas, para que sea retirada la estatua del comandante Franco sita a la salida del puerto. Pero si es cierto aquello de que “es de bien nacidos ser agradecidos”, me parece que ese monumento merece nuestro respeto. Como el que está en la Plaza de España dedicado a cuantos dieron sus vidas por estas tierras o como el que está a la entrada de nuestra vida principal dedicado ahora a todo el Ejército Español.