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Las colas hicieron imposible el acceso a toda la Urbanización Príncipe Felipe, que es la que se ubica junto al paso fronterizo, y también a parte del Real
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Las colas hicieron imposible el acceso a toda la Urbanización Príncipe Felipe, que es la que se ubica junto al paso fronterizo, y también a parte del Real (Foto: Guerrero)

Las retenciones de la frontera colapsan la Avenida General Astilleros y llegan hasta la entrada del Real

Los coches en dirección a la frontera llegaron a la altura del instituto Reina Victoria Eugenia, afectando a los vecinos

martes 06 de agosto de 2019, 04:07h
El paso fronterizo de Beni-Enzar vivió ayer uno de sus peores días, si no el peor, de los últimos años. La llegada en barco de una gran cantidad de vehículos con intención de llegar a la frontera para pasar a Marruecos en la Operación Paso del Estrecho (OPE) colapsó la Avenida General Astilleros, donde empezaron a registrarse importantes retenciones al final de la mañana y primera hora de la tarde.

La cola de coches llegó hasta la entrada del Barrio del Real, a la altura del instituto Reina Victoria Eugenia, haciendo imposible el acceso a toda la Urbanización Príncipe Felipe, que es la que se ubica junto al paso fronterizo, y también a parte del Real. Ello, a pesar del esfuerzo de los efectivos de la Policía Local para intentar controlar el tráfico desviando hacia el Paseo Marítimo a todos aquellos que no fueran hacia la frontera.
La situación afectó, sobre todo, a los vecinos de la zona, que llevan ya varias semanas sufriendo los efectos de estas retenciones con el sonido de los claxon de coches tanto de día como de noche, y también debido a la imposibilidad de acceder a sus viviendas.
Las kilométricas colas también perjudicaron al servicio de transporte público, ya que un autobús de la línea 2 de la COA se quedó metido en el atasco y no pocos pasajeros optaron por bajar del vehículo y completar su trayecto a pie para llegar antes.
Las condiciones en la zona de la explanada de la OPE fueron también ayer mucho peores que las del fin de semana. Si el sábado y el domingo hubo algunas familias que salieron de los coches para refugiarse bajo un gran árbol, única zona de sombra que hay junto a la frontera, ayer fueron bastantes más. Además, todos los carriles del circuito habilitado estaban atestados de vehículos.
Se espera que la actividad fronteriza siga siendo muy álgida estos días, dada la cercanía de la festividad del Aid El Kebir, una fecha que muchas familias marroquíes que emigraron a Europa quieren disfrutar en su país de origen.