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Un Gobierno irrespetuoso con la información

jueves 08 de agosto de 2019, 04:00h
Los melillenses deben saberlo: tienen un Gobierno que no les respeta. Y no lo hace porque incumple con el derecho fundamental a la información que tenemos todos los ciudadanos. Muchos son los obstáculos a la información que el Gobierno del cambio pone día tras día en un claro intento de sobrevivir buscando evitar que salga a relucir lo malo que le rodea. Deben acabar las faltas de respeto que se han tenido hasta el momento en demasiadas ocasiones
Los melillenses deben saberlo: tienen un Gobierno que no les respeta. Y no lo hace porque incumple con el derecho fundamental a la información que tenemos todos los ciudadanos. Prácticamente ningún miembro del Gobierno quiere dar la cara estos días por la cantidad de temas espinosos que hay sobre la mesa. Ya no es solo Eduardo de Castro, que ha mentido más de una vez en sus comparecencias y huye, literalmente, de la prensa, como hizo en su citación judicial la semana pasada y como ha venido repitiendo en los días sucesivos al recluirse en su despacho sin dar detalle de la gestión que hace su Ejecutivo. Otros compañeros suyos de Gobierno siguen el mismo ejemplo de dar esquinazo a los micrófonos.
Por ejemplo, la vicepresidenta Gloria Rojas, a la que se podría calificar como la portavoz muda, ya que lleva bastantes días sin comparecer, seguramente para evitar preguntas incómodas, y cuando convoca a los medios, o bien solo es para salir en la foto, como hizo ayer en una recepción a un deportista, o busca cualquier excusa para no responder a lo que es necesario preguntarle, casi siempre relacionada con lo ‘inapropiado’ del lugar en el que se encuentre. La líder socialista, en la oposición, reclamaba respuestas que ahora no da en el Gobierno. Hoy, después de mucho tiempo, volverá a ofrecer una rueda de prensa. Veremos si responde o se limita a zanjar los temas importantes con evasivas o negativas a contestar, como acostumbra desde que dejó de estar en la oposición.
Otra muestra es la de su compañero de bancada, el lenguaraz viceconsejero Mohamed Mohamed Mohand, que sí comparece, pero con unas formas bastante cuestionables. Hace dos días convocó a los periodistas a una rueda de prensa, se supone que importante por estar el asunto del borrego tan candente a tan pocos días de la pascua, pero después de hacerles esperar casi una hora, los dejó plantados porque estaba “en una reunión”. De repente ayer le entraron las prisas y volvió a convocar a la prensa con una antelación de 120 minutos, por la tarde, a sabiendas de que era la peor hora para la prensa, en un nuevo intento, quizá, de provocar y hacerse notar, como ya hizo el lunes tomando por tontos a los periodistas mandando una “nota aclaratoria” de unas declaraciones que había hecho poco antes, en las que metió la pata hasta el fondo, demostrando que no está preparado para el cargo de responsabilidad para el que ha sido nombrado. El viceconsejero decía que quería “evitar dudas” con su “nota aclaratoria”, que no era más que un eufemismo de una rectificación en toda regla, con la que intentaba trasladar a los periodistas y la opinión pública la responsabilidad de no haberle entendido bien, en vez de asumir la suya propia por no haber hecho bien su trabajo. Ayer pidió disculpas de forma reiterada a los periodistas, y aunque son bienvenidas, tanto él como sus compañeros deben tener claro que lo deseable es siempre evitar el daño para no tener que pedir perdón después.
Estos ejemplos son solo unos pocos de los obstáculos a la información que el Gobierno del cambio pone día tras día en un claro intento de sobrevivir buscando evitar que salga a relucir lo malo que le rodea. Justo ayer se producía el nombramiento del Gabinete de Prensa de la Ciudad Autónoma y confiamos en que a partir de ahora funcionen mejor las cosas en lo que a comunicación se refiere para acabar con las faltas de respeto hacia la prensa y hacia el derecho a la información de los ciudadanos que se han tenido hasta el momento en demasiadas ocasiones.