www.melillahoy.es

LA COLUMNA DE SALIDO

Atrapados por el móvil

Atrapados por el móvil

Antonio Salido

martes 13 de agosto de 2019, 04:00h
Cuando te regalas o regalan un móvil, te regalas una celda con carcelero, un cactus con flores, una dependencia sumisa, una adormidera narcótica, un infierno autoalimentado, un rosal con espinas. Además, los móviles más caros no son los mejores, aún son peores (no lo saben, lo triste es que no lo saben).
Eres el picapedrero y el martillo, la presa del depredador, la soga del cubo, la tapa y la olla, el huevo y el cascarón, la carne y el hueso, el mango y el cuchillo, el diario y la tinta, eso eres, eso somos.
Tú le acompañas a todos lados, eres un pedazo de él, ocupará tus bolsillos, ocupará tus bolsos, te llevará al baño/aseo, al dormitorio, a casa de tu amigo, a casa de tu suegra, a casa de tu hermano; dormirá debajo de tu almohada o en la mesita cargándose para darte la tabarra al día siguiente, eso sí, quita volumen o apágalo para no fastidiar el sueño de los demás y el tuyo. Te acompañará frente a tu plato de ensalada, paella, cuscús, desayuno, o bien cerveza fresca. Te regalas la necesidad de cargarlo a diario para que siga siendo un móvil, y si al salir de casa te has olvidado de hacerlo, te hará buscar un enchufe desesperadamente.
Te regala la obsesión de atender todas sus llamadas y mensajes a todas horas del día, incluso de madrugada; cuantas maldiciones te habrá regalado alguno por su culpa, te regalas el miedo a perderlo, el miedo a que se rompa. Te regalas la tendencia de compararlo con los demás móviles, te regalas las envidias de tus amigos. No tienes un móvil, el móvil te tiene a ti. Te ha comprado, tú eres el regalado.
Hoy desayunando en una cafetería conocida del barrio, terminé, pagué y me marché a mirar si la primitiva me había hecho algún regalo en el estanco, como no fumo, solo entro para eso. Al salir y volver a pasar por la cafetería, en la puerta me esperaba el dueño, se me había quedado el móvil en el asiento de al lado, ¡Pobre de mí si no hubiese encontrado a “mi dueño”, el móvil!