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Pequeños melillenses guardando cola en el primer día de clase del pasado curso escolar
Pequeños melillenses guardando cola en el primer día de clase del pasado curso escolar

Villena apuesta por una ‘Vuelta al Cole’ adaptada y concienciando sobre el carácter “positivo” de la escuela

El presidente de FAMPA Melilla, José Luis Villena, indica que “los padres deben ser conscientes de la sobrecarga que se les hace a los niños con tanta actividad extraescolar, hay que darles tiempo libre también a los menores”

jueves 29 de agosto de 2019, 04:05h
El presidente de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos de Melilla, José Luis Villena, explica que “una correcta adaptación anterior de horarios hace que la ‘Vuelta al Cole’ sea más llevadera por todos”. Así mismo, expresa que “septiembre no solo supone un regreso a la rutina, sino también una cuesta económica para las familias”. Del mismo modo, indica que los menores deben saber que “la escuela no es algo negativo, sino todo lo contrario”.

El responsable de FAMPA Melilla indica que lo que se debe de hacer antes de comenzar el curso escolar es “adaptar la rutina con una semana o dos de antelación, de esta manera, los niños van adquiriendo los horarios y no les supone una dificultad extra el regresar a la escuela”.
Sin embargo, Villena expresa que en Melilla “es más difícil llevar esto acabo, puesto que el colofón del verano es la feria, y tras ella, ya comienzan las clases, por lo que realizar esta adaptación con los pequeños melillenses siempre suele costar más”.

Adaptación para el regreso
Del mismo modo, no solo hay que tener una especial atención con los horarios, sino también con la alimentación de los niños.
“Si es importante volver a acostumbrarlos a unas horas de sueños, lo es también con el tema de la alimentación, puesto que durante los meses de verano los pequeños suelen comer a demanda, cogiendo ellos mismos los alimentos que les apetezca a la hora que sea”, apunta Villena.
“Hay que tener en cuenta que con la vuelta a la rutina y las horas de clase, los menores deberán comer a unas horas indicadas, como es el desayuno, un recreo o una merienda, y no cuando quieran, así que eso también hay que trabajarlo”, apunta el presidente de FAMPA.


El regreso a la escuela debe ser “algo positivo” para el menor


Por otro lado, el regreso a la rutina, a las mañanas de prisas y a los días regidos por los horarios escolares, puede suponer para algunos pequeños un trance en ellos, ya sea por una mala adaptación o porque se nieguen a asistir a las clases de nuevo.
Para ello, Villena explica que “en este caso, no se debe utilizar el regreso a la escuela como una terapia de choque, sino todo lo contrario; los padres, y la familia, tienen que crear en el pequeño la percepción de que la vuelta al colegio no es nada negativo, sino todo lo contrario, que es algo positivo, alentándolos a ir con hechos como que van a aprender cosas nuevas e interesantes, que van a reencontrarse con sus amigos y compañeros y que se lo van a pasar bien; por lo que este aspecto se debe trabajar en casa en equipo”.


La cuesta de septiembre
Muchos dicen que la cuesta que más “cuesta” es la de enero, pero la del mes de septiembre tampoco se queda muy lejos de la primera del año. La Vuelta al Cole, además de suponer un regreso a la rutina y dejar atrás las vacaciones, implica un esfuerzo mayor en la economía de una familia con menores en edad escolar, e incluso en no tan mayores. El responsable de FAMPA indica, en forma de consejo, que “no se debe comprar todo al mismo tiempo, al inicio del curso, ya que puede haber materiales que se puedan reutilizar para un curso más y que están guardados en una armario o cajón; así que, la idea de reutilizar antes que renovar, supone un disminución en el coste inicial del curso escolar”.
Pero la cuestión no solo está en renovar, como expresa Villena, sino en saber también elegir los establecimientos para comprar. “Imagino que hay familias con diferentes economías, pero para ciertos materiales escolares, como son los punzones o lo compases, hay que elegir bien el sitio, ya que a la larga suele salir más rentable por su calidad; sí es cierto que para otras cosas que se emplean en el colegio da más igual de donde se compre”. En definitiva, para afrontar esta cuesta adelantada, se recomienda elegir bien, atendiendo a la calidad y precio.
“Según un informe de la OCU, el gasto promedio por niño es de 1.200€, algo que no se cubre con las ayudas que se ofrecen desde el Ministerio de Educación o con las mismas de la Ciudad Autónoma, así que hay que tomarse este sentido con calma y con cabeza, sabiendo qué se puede hacer para reducir costes”, agrega el responsable de FAMPA.

Opción a los libros de texto
En otro sentido, cientos de padres y madres se quejan cada año del exceso de peso que supone el llevar los libros de texto al colegio; por ello, se toman medidas como mochilas de carro o centros escolares con taquillas donde dejar los manuales de texto.
Sin embargo, Villena indica que “creo que es un anacronismo el pensar que un niño va a aprender más con los libros de texto que empleando otras metodologías”. Algunos recursos que se adoptan para evitar este problema es el empleo de la nuevas tecnologías, pero el responsable de FAMPA opina que “la cuestión no está en sustituir un libro por una pantalla, sino en posibilitar a los profesores para que empleen con los alumnos metodologías más activas y eficientes, realizando proyectos por ejemplo; es algo que le venimos reclamando a la Ciudad Autónoma, que se posibilite estas opciones, porque a la larga es mejor y porque se tiene una idea errónea de que el aprendizaje se basa en textos, ya sean en papel o en digital”.

Mejoras para el nuevo curso
Sin embargo, con el inicio del nuevo curso también se tiene que tener presente los errores que se han cometido en años anteriores para poder evitar que se vuelvan a repetir.
José Luis Villena, responsable de FAMPA; expresa que “el tema fundamental con la cuestión docente, más allá de las problemáticas que hemos resaltado anteriormente, como la falta de infraestructuras, la ausencia de climatización, la escasez de becas y ayudas, como del profesorado, más allá de eso, tenemos que intentar que haya una oferta de actividades mayores en los centros, al menos durante una hora; con programas diversos”.
Pero no solo eso, sino que Villena apunta también a que “paulatinamente, se vaya atendiendo a que se manden menos tareas para casa por parte del profesora, propiciando así a que niños y niñas puedan descubrir la ciudad, puedan conocer los centros museísticos locales, que puedan ir al parque y que no se gire todo el tiempo en torno a los libros de texto, que está demostrado que eso no mejora la educación y el desempeño académico”.


“Hay que tener en cuenta que los niños ya han pasado bastantes horas en la escuela, por lo que las actividades extraescolares no deben saturar”


Por otro lado, el regreso a la rutina también supone el volver a pensar y valorar qué actividades extraescolares son las necesarias para el pequeño de la casa. Septiembre significa también la vuelta a las academias, a los actividades musicales, etc., pero ¿Qué hay que saber antes de apuntar al pequeños a una actividad extraescolar?”.
Lo primero de todo, José Luis Villena, presidente de FAMPA Melilla, mantiene que “hay que tener en cuenta que los niños ya van a pasar toda una mañana en la escuela, por lo que es importante saber hasta dónde llegar con las actividades extraescolares, porque puede suponer para el menor una sobrecarga de trabajo”. Villena explica que “los niños, de por sí, ya cuentan con un trabajo extra por las tardes procedentes de las escuela; algo que si lo trasladamos al mundo de los adultos no encontramos, porque muy pocos son los que se llevan el trabajo a casa después de su jornada laboral”.
“Es importante reforzar en los niños aspectos como la creatividad o el tiempo libre, donde desarrollan habilidades que no se pueden adquirir en la escuela, sino que lo tienen que descubrir por ellos mismos; por lo tanto, a la hora de elegir una actividad para después del colegio, hay que tener en cuenta esto, en que necesitan tiempo para jugar, divertirse e incluso aburrirse, de apuntarlos a alguna actividad, que sea de estas características más que de apoyo o refuerzo; no hay que sobrecargarlos”, detalla Villena.
En definitiva, la elección de actividades extraescolares puede incidir en el desarrollo del menor; así pues, elegir bien a inicios del curso implica que el pequeño pueda desarrollar otros aspectos importantes también dentro de su infancia.