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Recuerdos Patronales en honor a Nuestra Señora de la Victoria ( y II)

Real y Franciscana Congregación de Nuestra Señora de la Victoria

viernes 30 de agosto de 2019, 04:00h
Recuerdos Patronales en honor a Nuestra Señora de la Victoria ( y II)
El martes 9 de septiembre, El Telegrama del Rif se hacía eco de lo acontecido en Melilla el día anterior:

Ayer, festividad de Nuestra Señora de la Victoria, el pueblo melillense rindió el homenaje de su ferviente devoción a la Excelsa Patrona de la ciudad
El domingo fue trasladada la imagen desde la Parroquia de la Purísima Concepción a la del Sagrado Corazón

El domingo a las siete de la tarde tuvo lugar el traslado de la imagen de Nuestra Señora de la Victoria, Excelsa Patrona de la ciudad, desde su parroquia de la Purísima Concepción a la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.

La venerada imagen había sido colocada sobre preciosas y artísticas andas adornadas con profusión de lores y luces .Acompañaban a la Santísima Virgen el clero parroquial de la Purísima Concepción, presidiéndolo el R.P. Enrique de Umbrete, los RR PP Manuel de Pedraza y Jaime de Villamorisca; el presidente de la Congregación de Caballeros de la Victoria don José Marfil y demás congregantes de la misma, así como también numerosos caballeros y señoras.

Al llegar al templo del Sagrado Corazón la imagen fue llevada al Altar Mayor donde le Vicario, señor Carrasco procedió a bendecir la corona y el cetro. Seguidamente el Sr. Carrasco y el presidente de la Congregación de Caballeros de la Victoria, Sr. Marfil procedieron a colocar las coronas a la Santísima Virgen y su Divino Hijo.

A continuación, el R.P. Superior Enrique de Umbrete, revestido de capa blanca, entonó una Salve, que fue cantada de modo admirable por un notable coro de señoras y señoritas. Terminada dicha Salve, el R.P. don Simón Reyes Troyano, desde el púlpito dirigió una emocionada y ferviente súplica al pueblo de Melilla y sobre todo a los obreros, para que acudan todas las tardes a los solemnes cultos que en honor de la Excelsa Patrona de la ciudad, Nuestra Señora de la Victoria, darán principio esta tarde a las siete y media.

Por último fue cantada la hermosa Salve popular por todos los fieles, en medio del mayor y más emocionado fervor. El presidente de la Congregación, señor Marfil, dio un viva a la Virgen de la Victoria, que fue contestado con intensa emoción por el enorme gentío que llenaba el templo. Finalmente se procedió a la imposición de distintivos a las señoras y caballeros de la Congregación, haciéndolo el R. Padre Superior, Enrique de Umbrete.

Durante el hermoso y emotivo acto, se dispararon en la Plaza de Menéndez Pelayo, infinidad de cohetes y morteros, en medio de la mayor animación. La banda de Flechas Marinos, como se había anunciado, dio un selecto concierto, siendo muy aplaudida por la muchedumbre que se congregó en la Plaza de Menéndez Pelayo, con motivo del ceremonial del traslado de la Santísima Virgen de la Victoria a la iglesia del Sagrado Corazón.

En la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús se celebró solemne y brillante función religiosa
Ayer mañana, se celebraron en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, según estaba anunciado, solemnes y brillantes cultos en honor de la Excelsa Patrona de la ciudad, Nuestra Señora la Virgen de la Victoria.

La Santísima Virgen había sido instalada en el Altar Mayor bajo dosel blanco, adornado de modo bellísimo, con profusión de rosas, ofreciendo hermosísimo aspecto, a lo que contribuían también infinidad de luces, con exquisito gusto tratadas. La Santísima Virgen ostentaba, como asimismo su Divino Hijo, las preciosas y bellísimas coronas, ferviente ofrenda del acendrado sentimiento católico melillense a su bendita Patrona la Virgen de la Victoria.

A las ocho de la mañana, dijo la Misa de Comunión, el R.P. Jaime de Villamorisca, distribuyéndose el Pan Eucarístico a la Directiva de la Congregación presidida por el Sr. Marfil García, así como también a los demás cofrades, y mismísimos fieles, fervientes devotos de la Patrona de Melilla.

A las diez y media se celebró una solemne función religiosa en honor de la Santísima Virgen de la Victoria, que revistió extraordinaria brillantez, evidenciándose la acendrada devoción de los melillenses a su bendita Patrona…
… Dijo la Misa, el Superior de los Capuchinos, R.P. Enrique de Umbrete: actuando de diácono el R.P. Jaime de Villamorisca y de subdiácono, el R.P. Manuel de Pedrera. Se cantó la Misa de Dierix, con orquesta, admirablemente dirigida por don Manuel Macías. En el Ofertorio se cantó el Ave María de Luzzi, con insuperable arte por la señora de la Poza y las señoritas de Mainar, López, Llorente, Espona, Sevillano, Pozo y Gude.
A la hora del Evangelio ocupó la sagrada cátedra del Espíritu Santo, el Reverendo Padre, Arcipreste de Baza y elocuentísimo orador, don Simón Reyes Troyano. Por último se cantó el hermoso Himno a la Virgen de la Victoria, del Maestro Beltrán.

Con brillantez y solemnidad extraordinarias, se celebró ayer tarde la procesión, testimoniando los melillenses su acendrada devoción a la Virgen de la Victoria
¡Un día de magnífico esplendor cristiano! Sobre la ciudad de Melilla, los augustos coros celestiales derramaron ayer en sonidos solo recogidos por lo más recóndito del corazón, los arpegios de sus más bellas armonías. La Virgen de la Victoria, la Reina de los Cielos, la suprema y egregia protectora del siempre invicto y glorioso Ejército español, la amantísima Patrona de Melilla, representada en la veneradísima imagen que tiene su augusta sede en la Iglesia Parroquial, en la histórica Iglesia de Melilla la Vieja, recinto amurallado que es alma y ser de todos los buenos melillenses, recorrió ayer en triunfo de indescriptible y encendida fe cristiana, las calles de nuestra bienamada y hermosa ciudad con motivo de la festividad anual, en la que el pueblo cristiano de Melilla, con devoción firme, amorosa y eterna, acude ante la imagen para implorar y para darle gracias por los infinitos bienes que proporciona a nuestra querida Patria.

La procesión salió del templo parroquial del Sagrado Corazón de Jesús a la hora anunciada. El aspecto que ofrecía la Plaza de Menéndez Pelayo y la Avenida del Generalísimo, era impresionante. Enorme gentío se situó en las aceras para tributar el férvido homenaje de su devoción a la Reina de los Cielos. Los balcones aparecían, asimismo profusamente engalanados con banderas de los colores nacionales y mantones de Manila, ofreciendo brillantísimo aspecto.

Rompió marcha la Escuadra de la Guardia Municipal a caballo vestida de gala, y seguían los batidores de Artillería y una banda de trompetas de esta misma Arma. Después seguían la Cruz Alzada y ciriales y una Centuria de Flechas terrestres, vestidos de gala. A continuación iban la Banda y Cadetes de la Guardia de honor, también de gala: una Centuria de Flechas terrestres con banda de cornetas: Flechas marinos con su banda de música; niñas de las Adoratrices: hijas de María, con sus estandartes; niñas y niños de la Asociación General de Caridad; Congregaciones religiosas de la ciudad y a seguido una Centuria de Flechas terrestres, pertenecientes al Colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana.

Después la bandera del Apostolado de la Oración y Caballeros de la Virgen de la Victoria y señoras congregantes. Seguían la Hermandad de San Francisco de Asís, de la Orden Tercera, Caballeros de la Virgen de la Victoria, Hermanos de la Doctrina Cristiana: nutridísimas comisiones militares, formadas por los primeros Jefes de los cuerpos de la guarnición: Gestores municipales; comisiones civiles; Jerarquías del Movimiento: cofrades de la Directiva de la Virgen de la Victoria; y finalmente el Trono. Este aparecía exornado artísticamente, constituyendo un prodigio de belleza, pues tal era la profusión de flores y luces, que constituían el bellísimo adorno. La veneradísima imagen de Nuestra Señora de la Victoria, lucía, como es sabido, su hermosísima corona, ofrenda de sus queridos hijos, los melillenses.

Daban guardia de honor al trono una sección de la Guardia Civil, y seguían las Camareras de la Virgen, señoras de Marfil y Carcaño. A continuación iba el clero, oficiando de Preste el R.P. Pío de Sanlúcar, ayudado por los Padres Manuel de Pedrera y Jaime de Villamorisca. La presidencia de honor la ostentaba, en representación de S.E. el Jefe del Estado, Generalísimo Franco, el General Jefe accidental del Cuerpo de Ejército del Maestrazgo, Excmo. Sr. D. Francisco Delgado Serrano.

En otra presidencia se hallaban, el General Sr. de la Gándara: Alcalde de la Ciudad Sr. Álvarez Claro, Comandante Militar, Coronel Sr. Fajardo; Presidente de la Congregación de Caballeros de la Victoria, Sr. Marfil; Comandante de Marina, Sr. de la Cámara; Arcipreste Sr. Carrasco, y otras representaciones. Cerraba el conjunto procesional, una compañía de Infantería, del regimiento 75, con escuadra, bandera y música, al mando del capitán don Manuel Rubiales.

A las ocho y media, y después de un perfecto recorrido, durante el cual el pueblo de Melilla evidenció su fervor y su amor hacia la veneradísima imagen de la Virgen de la Victoria, la procesión regresó a la iglesia del Sagrado Corazón. En el instante de entrar la imagen en el templo, las bandas de música entonaron el himno Nacional y se dispararon numerosísimos cohetes, siendo estos momentos de intensísima emoción.

Por último, se cantó una solemnísima Salve, a la que asistió, el General Jefe del Cuerpo del Ejército del Maestrazgo, señor Delgado Serrano, acompañado de todas las autoridades. La procesión celebrada ayer en honor de la Excelsa Patrona de Melilla, la veneradísima imagen de Nuestra Señora de la Victoria , constituyó una solemnidad religiosa imposible de describir en todos sus detalles, por la magnificencia y belleza que presidió en ella, Volvemos a afirmar que el pueblo cristiano de Melilla vivió ayer uno de sus días más solemnes y emotivos.