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Carta del Editor

Calígulas Castro y Liarte

Calígulas Castro y Liarte
domingo 08 de septiembre de 2019, 04:10h
España tiene más de tres mil años de Historia conocida. Navegantes fenicios, griegos, cartagineses, romanos y musulmanes nos visitaron, atraídos por la riqueza de nuestro subsuelo y las cosechas de nuestros campos. Cuando el Imperio romano empieza a decaer llega a Hispania el cristianismo, procedente del norte de África y, como escriben Fernando García de Cortázar y José Manuel González Vesga en su libro “Breve historia de España”, “lo político va cediendo paso a lo religioso como factor cohesionador y civilizador mientras la cultura clásica (griega y romana) y el cristianismo comienzan juntos el peregrinaje que les convertirá en las más claras señas de identidad de la cultura peninsular... La herencia romana se salva con el triunfo del pueblo visigodo y con ellos Hispania se independiza adquiriendo unos límites geográficos que permanecerán fijos hasta la Edad Moderna”.
España tiene más de tres mil años de Historia conocida. Navegantes fenicios, griegos, cartagineses, romanos y musulmanes nos visitaron, atraídos por la riqueza de nuestro subsuelo y las cosechas de nuestros campos. Cuando el Imperio romano empieza a decaer llega a Hispania el cristianismo, procedente del norte de África y, como escriben Fernando García de Cortázar y José Manuel González Vesga en su libro “Breve historia de España”, “lo político va cediendo paso a lo religioso como factor cohesionador y civilizador mientras la cultura clásica (griega y romana) y el cristianismo comienzan juntos el peregrinaje que les convertirá en las más claras señas de identidad de la cultura peninsular... La herencia romana se salva con el triunfo del pueblo visigodo y con ellos Hispania se independiza adquiriendo unos límites geográficos que permanecerán fijos hasta la Edad Moderna”.

Es en el año 711 cuando Tarik, al frente de sus tropas, entra en la península y derrota a los visigodos. Son bien acogidos por los siervos de aquella época, que se islamizaban para deshacerse del opresor. En 1492 -781 años después de la llegada de Tarik- los Reyes Católicos toman Granada y termina la Reconquista. La historia de España recoge siete siglos de romanización y otros tantos (largos) de presencia musulmana. Eso es un hecho, esa es una parte importante de nuestra herencia cultural, muy amplia, pero con una base secular: la cultura clásica (griega y romana) y el cristianismo, una cultura que es, también, la cultura históricamente básica de Europa.

Vuelvo a recordar aspectos de la historia de España porque se acerca el 17 de septiembre y desde ese día de hace 522 años Melilla es española. Eso es un hecho y se trata de festejar ese hecho, el hecho de ser españoles, no una supremacía de nadie sobre nadie. Y un partido político español y melillense -no un partido religioso, algo prohibido en nuestra Constitución- como CpM debe estar presente en dicha celebración. Y debe también, como lo debe hacer el PP local, empezar a pensar en qué ajustes y cambios internos deben realizar para poder llegar a un rápido acuerdo entre los dos partidos que abra un futuro y ponga fin al actual Gobierno local, imposible de mantener y de soportar por la inmensa mayoría de los melillenses, que ven cómo nuestra martirizada ciudad se hunde y se desertiza.

El palpable ambiente de desolación y desesperanza en el que se encuentra Melilla, especialmente entre empresarios y comerciantes -que son los únicos que pueden crear empleo productivo- contrasta con la alegría con la que un nuevo viceconsejero, el socialista Bustillo, comunicaba el martes que en octubre empezarán los malditos planes de empleo, que son en realidad planes de desempleo, manejados por los políticos con fines electoralistas, planes que disuaden del deseo de trabajar, de buscar de verdad trabajo, o sea, que mantienen, si no incrementan, los altísimos niveles de desempleo que, como bien reconoce Bustillo, Melilla padece. Más planes de empleo -tal y como están hechos- es igual a más desempleo. Es esa una ecuación cuyos resultados, matemáticamente comprobables, son evidentes.

Calígula (botitas), Cayo Julio César Augusto Germánico, considerado como el emperador romano que más daño hizo a su pueblo, arrastró a Roma, con sus gastos, sus locuras y sus desmanes, a la escasez y la hambruna. Se consideró un dios e incluso hizo dios a su caballo, Incitato. No duró mucho. No digo que Eduardo de Castro y su gran gafe, Julio Liarte, lleguen al nivel de autoidolatría y maldad de Calígula. Sí digo que se parecen. Sí afirmo que el daño que están haciendo a Melilla con sus odios, autoidolatrías e incompetencias, es inmenso, ya irreparable e insoportable. Urge, urge mucho, que CpM y PP terminen con este drama.

Posdata. Leo que se ha dado fin a la demolición de “el edificio Lalchandani”, lindante con la muralla de El Pueblo. Me retrotrae a mi vida de hace treinta y cinco años, cuando intentaba que naciera el periódico MELILLA HOY y cuando el gran Ayu era el gran comerciante melillense, una persona con la que casi todo melillense quería hablar, habitualmente para pedirle algo, un personaje de inmenso corazón. Hablé mucho con él y ayudó a que el periódico lograra nacer, algo que resultó más difícil y peligroso que los famosos viajes y trabajos de Ulises. Ayu ya no está con nosotros, pero vive, sigue viviendo en el corazón de los que le conocimos, como fue y es mi caso. Inolvidable Ayu Lalchandani.