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Buenos días

Patrona

Patrona

Andrés Hernández

domingo 08 de septiembre de 2019, 04:00h
Patrona, no es solo una talla más o menos atractiva. Patrona, es un alma colectiva, donde lo individual se amplía engrandeciéndose. Ella no solo está, más que representada, sentida y añorada en la Iglesia Católica. También se encuentra situada, en el espíritu de la Ley, que vela por el hombre y su destino, convergiendo en la familia como continuidad y desarrollo, en el atrio sagrado de una Sinagoga

Ella consuela y protege también en la Mezquita, al que reza con fe, porque la fe, es una emanación que brota de un corazón afligido, de una mente acosada, de un sentir solitario.

Fe, es el idioma universal, que más allá de las razas, las creencias y las separaciones, unifican a la criatura humana, con la única Verdad que la enaltece, la honra y la construye sin tiempo y sin otra valoración que ser ella misma, creada de Dios.

Patrona esta también en el templo hindú, entre aromas de sándalo y miradas interiores. Ella contiene el nombre de todo lo sagrado y lo divino, y en Ella, se deposita el legado de todo el quehacer del tiempo, cuando el cielo cerrado, permitió ser vislumbrado más allá de las estrellas, en la misma frente de la criatura humana.

Ella no tiene religiones
. ELLA, la que se deja sentir como Patrona, es la LUZ que alumbra en las tinieblas.

Porque ELLA, no es Ella. Somos nosotros necesitados de ELLA, que es nuestra verdadera necesidad, mas allá de nuestros conocimientos. Que suelen estar siempre creándonos “necesidades y errores”.

Por eso y porque creo, sé que un día no muy lejano, esa fecha del 8 de septiembre, será una exactitud, entrega y regocijo, para todos aquellos que animan, laboran y confían, sean hindúes, hebreos, musulmanes o cristianos, ya que el nombre de la PATRONA, se habrá consolidado, como una VICTORIA sobre nuestras ideologías personales, origen de nuestras enemistades y nuestras separaciones, pues en realidad, no es la soberbia la que origina nuestras creencias y si nuestras ignorancias.

Buenos días, pues en realidad son buenos