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El regreso a la rutina, como a la escuela, puede ser una de las causas que propician este síndrome
El regreso a la rutina, como a la escuela, puede ser una de las causas que propician este síndrome

Daniel Ventura indica que los melillenses son “más propensos a sufrir Síndrome Postvacacional” por la feria

El psicólogo señala que los síntomas de este estado suelen desaparecer “en torno a los dos o tres días, cuando se vuelve a habituar a la rutina”

martes 10 de septiembre de 2019, 04:00h
Daniel Ventura, psicólogo, explica que el Síndrome Postvacacional puede ser “habitual” entre los ciudadanos melillenses, puesto que la vuelta a la rutina suele ser más tardía a causa de las fiestas patronales. Sin embargo, el profesional de la psicología señala que “no es un trastorno mental, es algo que suele ocurrir muy a menudo cuando se regresa de una época vacacional y un usuario se topa con el ámbito laboral y el día a día”. De esta forma, indica que “es pasajero, suele pasarse después de dos o tres días; de no ser así, este síndrome deriva a otros casos o trastornos no relacionados”.

Las vacaciones, casi de manera oficial, terminan hoy con la ‘Vuelta al Cole’ y el regreso a la rutina diaria. Sin embargo, para los melillenses este regreso al trabajo y a los quehaceres habituales supone un mayor esfuerzo, ya que, como señala el psicólogo, Daniel Ventura, “la feria en Melilla supone un periodo extra de vacaciones y actividades ajenas a la rutina y cuando esta finaliza, los ciudadanos se suelen topar de lleno con la vuelta al colegio y al trabajo”.

Un Síndrome pasajero
De todos modos, el Síndrome Postvacacional suele ser común en la sociedad y, como explica Ventura, “sus efectos o síntomas suele desaparecer tras dos o tres días, ya que la persona o usuario vuelve a retomar su rutina y su hábito y regresa a la normalidad”.
Los síntomas que manifiesta este síndrome son variados y fáciles de identificar como son la tristeza, el desanimo en el puesto laboral, ansiedad, dificultad a la hora de dormir o incluso algún problema digestivo, como ausencia de apetito.
En este sentido indica que “todo esto está propiciado por el regreso al trabajo, ya que la persona tiene que volver a reorganizarse, de estar en un ambiente vacacional con unas características a verse de nuevo en un puesto de trabajo que está sujeto a unos horarios y unas normas”.
Sin embargo, este Síndrome no aparece en todo el mundo de la misma manera, el puesto laboral influye significativamente, puesto que, como explica Ventura, “es más difícil recuperarse de este síndrome cuando se tiene un puesto de trabajo más monótono o que no gusta; por el contrario, si nos dedicamos a algo que nos atrae y que es más activo, la ‘recuperación’ suele ser más pronta.

Medidas para evitarlo
El profesional asegura, en tono de humor, que una medida para que no suceda o no se padezca este síndrome es “no irse de vacaciones”; y es que, a pesar de que suene gracioso, suele pasar que hay personas que son más propensas a sufrirlo. “Yo lo aconsejo, pero claro está, todo el mundo quiere irse de vacaciones”, apunta el profesional.
Asimismo, explica que “si el síndrome va a más, es decir, que los síntomas no desaparecen, no es por la vuelta de vacaciones en sí, sino porque se ha ido arrastrando ciertos aspectos de la rutina que no traen beneficios, por lo que puede derivar en otros trastornos”.
Del mismo modo, señala que, tanto para niños, que también lo sufren, como para adultos, lo mejor es “hacer un regreso a la rutina de manera paulatina”.

“Las vacaciones también afectan a las parejas”

De la misma manera que el Síndrome Postvacacional afecta a un usuario en su puesto laboral, el regreso de esos días de vacaciones puede afectar también, de manera negativa, a una pareja. Según indica Daniel Ventura, psicólogo, “muchos matrimonios o parejas de novios a la vuelta de vacaciones suelen proceder a los divorcios o a las rupturas, no por el Síndrome Postvacacional, sino porque durante esta época es más factible que se agudicen ciertos problemas existentes en la relación por el paso de un mayor tiempo en conjunto”. Pero, a pesar de todo, este síndrome no requiere de “ayuda profesional”, tan solo de paciencia.