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imagen de la puerta de entrada del centro penitenciario de la localidad melillense
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La edad media de funcionarios de prisiones de Melilla es de 53 años, siendo una de las más altas del país

Manuel Salvador Molina, delegado de Instituciones Penitenciarias del sindicato local CSIF, señala que “es necesario más plazas de oposiciones para que pueda entrar personas jóvenes para cambiar esos datos”

viernes 13 de septiembre de 2019, 04:00h
El sindicato de CSIF, desde el ámbito de Instituciones Penitenciarias, denuncia que la edad media de la plantilla de trabajadores “es de las más altas de España”, según recoge una estadística de Interior, donde señala que es de 53 años. Manuel Salvador Molina, funcionario de vigilancia de la prisión de la localidad y delegado de Instituciones Peniteciarias de CSIF Melilla, explica a este diario que “desde el sindicato reivindicamos que se produzcan más plazas para que esa media esté más dispersa y pueda acceder funcionarios jóvenes y, de esta manera, los actuales funcionarios podamos pasar a otros puestos de empleo dentro de este mismo ámbito”. Asimismo, detalla la situación del centro penintenciario de Melilla y sus trabajadores e internos.

El delegado de Instituciones Penitenciarias de CSIF Melilla, Manuel Salvador Molina, explica que “la ciudad tiene una prisión relativamente pequeña, con unos 260-270 internos, aproximadamente, y otras 12 presas también”.
En este sentido detalla que “la situación de la cárcel en esta ciudad es algo especial, porque está en el núcleo de la ciudad, por lo que conlleva también una serie de problemas que no se suelen concebir en otros centros del país”.
Molina explica que, a causa de su situación, usuarios del exterior “intentan y lanzan objetos hacia el interior para los presos en momentos claves, como la noche o la mañana, lo que produce que peligre la seguridad que se quiere conseguir”.
Es por ello que desde el sindicato soliciten a la Delegación “una mayor seguridad en los alrededores de la prisión para evitar males mayores”.

Oposiciones que no llegan
En este sentido, otro hecho que mantienen desde el sindicato en su lista de peticiones es que esa media de edad del funcionariado penitenciario cambie con la posibilidad de más puestos.
“La edad media es de 53 años, en Melilla, teniendo una de las más elevadas, por lo que siempre decimos que necesitamos que se produzcan más OPE para que más jóvenes puedan acceder a un puesto. En 2008 la situación se estabilizó; por lo que ahora queremos más promoción interna”, detalla Molina.
Pero no solo más plazas, sino que la presencia de la figura femenina entre los trabajadores del centro penitenciario aumente. “En el centro melillense faltan funcionarias; estamos escasos y hay 12 presas y pocas trabajadoras, por lo que sería bastante beneficioso que se mejorara está situación”, puntualiza el deleagado de CSIF.

Numerosas peticiones
No solo las oposiciones para poder entrar como funcionario o una mayor seguridad alrededor son las únicas peticiones que eleva este sindicato, sino que hay bastantes más.
Entre ellas exigen que se les otorgue a los trabajadores de prisiones que vigilan el centro el reconocimiento como agente de la autoridad, ya que esto “evitaría numerosas agresiones por parte de los presos a los trabajadores”, o que haya una equiparación salarial también.
Pero, también, que el equipamiento de trabajo sea mejor y de mayor calidad, ya que “a veces está muy deteriorado”, explica.

Un centro con una Medalla de Oro

El próximo 17 de septiembre, Día de Melilla, la Ciudad Autónoma concederá la Medalla de Oro a la institución del Centro Penitenciario melillense. “Este reconocimiento es un orgullo y un honor para todos nosotros, por todo nuestro trabajo diario”, apunta el delegado de Instituciones Penitenciarias de CSIF Melilla, Manuel Salvador Molina. Los distintos trabajadores de la prisión local trabajan cada día en un centro que cumple ya un cuarto de siglo y del que apuntan que “ya se nota en algunas zonas los daños del paso del tiempo”. Asimismo vigilan a más de 250 presos, de los que son mayoritarios los procedentes de Marruecos o Argelia, por razones como robos y droga.