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Cine en Melilla

El crack cero

Por Ana de la Rosa

domingo 06 de octubre de 2019, 04:00h
El crack cero
Todo comenzó en 1981 con “El crak”. El protagonista era Germán Areta, el Piojo (Alfredo Landa), agente de policía retirado que ha abierto una oficina como investigador privado cerca de la madrileña Gran Vía. Su ayudante es Cárdenas, el Moro (Miguel Rellán). Areta es un hombre duro y solitario, enamorado de Carmen (María Casanova), enfermera que conoció cuando sufrió un accidente, en el pasado. Areta ayuda a Carmen a sacar adelante a su hija Maite (Monica Emilió Prieto). Su mejor y, casi, único amigo es su antiguo jefe Ricardo, el Abuelo (José Bódalo).

El empresario Francisco Medina (Raúl Fraire) recurre a Areta para que encuentre a su hija Isabel, joven de 16 años. Germán descubre que quedó embarazada y el padre la obligó a abortar en Londres, perdiéndose luego su rastro. Cuando sigue investigando, a Germán le aconsejan que deje el caso. Como advertencia, colocan una bomba en el coche del detective que mata a Maite. En vez de abandonar, el suceso provoca en Germán el decidido propósito de llegar hasta el fondo del asunto. Por medio de Alberto, el Guapo (Manuel Tejada), Germán descubre que Isabel ha muerto a manos de un financiero de gustos sádicos. Areta viaja a Nueva York para encontrarse con este financiero y, tras liquidar el caso, regresa a Madrid donde seguirá su relación con Carmen.
“El crack” se rodó en Madrid y Nueva York, siendo una aventura las escasas secuencias filmadas en esta última ciudad, por carecer de licencia. Toda ella es un auténtico homenaje al cine negro estadounidense de los años 40 y 50, desde la frase de apertura “En homenaje a Dashiell Hammett”, hasta alusiones al actor Humphrey Bogart, o similitud de la muerte de Maite con la del personaje Jocelyn Brando en “Los sobornados” (1953), de Fritz Lang. Homenaje no quiere decir copia, En “El crack” Garci retrata muy acertadamente la sociedad española de entonces, sobre todo el ambiente de Madrid: la Gran Vía y alrededores, su vida nocturna, salones de billar, partidas de mús o ring de boxeo.

En “El crack II” (1983), el detective Areta (Alfredo Landa) acepta un caso recomendado por su antiguo comisario el Abuelo (José Bódalo). El cliente es Miguel Sampedro (Rafael de Penagos), un homosexual maduro a quien le ha abandonado su pareja (médico de profesión) después de veinte años de convivencia y quiere saber si hay otro hombre de por medio. Areta y su ayudante Cárdenas (Miguel Rellán) organizan un seguimiento de la pareja del cliente, comprobando que no hay ningún otro hombre en la vida del investigado, sólo sale dos veces a la semana para ir al psiquiatra, cosa que sorprende a Sampedro, y tener un breve encuentro junto al Templo de Debod, al parecer una discusión. Además, tenía una caja en un banco con gran cantidad de dinero en sellos, monedas antiguas y gemas.

Poco tiempo después, aparece la pareja muerta violentamente, la policía cree que se trata de un crimen pasional, pero Areta está convencido de que es un asesinato doble. El Abuelo le pide que investigue el asunto y aunque, en principio, Areta se niega, termina haciéndose cargo de él después de que dos individuos le dieran una paliza al Moro y destrozaran la oficina con la advertencia de dejar a los muertos en paz.

Areta y Cárdenas descubren que el difunto investigado trabajaba en una empresa farmacéutica que se dedicaba a falsificar medicamentos. Durante la investigación, Cárdenas es asesinado y dejan su cadáver en el ascensor de la casa de Areta con un sobre en la boca con un número de teléfono. Areta llama y concierta una entrevista con uno de los socios de la empresa farmacéutica que le pide que trabaje para ellos en investigaciones de tipo político. Areta rechaza la oferta y se va con Carmen (María Casanova) a las vacaciones en Italia que había cancelado anteriormente. En “El carck II”, Garci mantuvo a los protagonistas de la película anterior y el mismo equipo técnico.

La idea de realizar una nueva película que completara la saga estaba en la mente de Garci desde los años 90 pero, por diversos motivos, se vio aplazada hasta ahora.

El crack cero narra los inicios de la agencia de investigación de Germán Areta (Carlos Santos). Han pasado seis meses desde el suicidio del afamado sastre Narciso Benavides. Una misteriosa y atractiva mujer visita al detective para que investigue sobre el “Caso Benavides”, porque está convencida de que el sastre, que era su amante, fue asesinado. Aunque su instinto le dice a Areta que la gente sólo mata por amor o por dinero, irá descubriendo que hay más motivos, y más de un sospechoso, para quitar de en medio al sastre. El reparto incluye a Miguel Ángel Muñoz (el Moro), Luisa Gavasa (Moli), María Cantuel (Adela, novia de Areta), Macarena Gómez (Luisa), Raúl Mérida (Johny Olas), Ramón Langa (Vergara), Andoni Ferreño (Luengo), Cayetana Guillén Cuervo (Conchita), Luis Varela (Rocky), Patricia Vico (Remedios, amante del sastre) y Pedro Casablanc (Don Ricardo).

Con El crack cero, Garci completa la saga, volviéndonos a sumergir en los bajos fondos del Madrid de los años 70. Obviamente, los actores principales han tenido que ser sustituidos (algunos de ellos ya han fallecido), En el caso de el Moro, Miguel Ángel Múñoz tuvo que someterse a largas horas de maquillaje para conseguir parecerse a Miguel Rellán. El guión lo han escrito Garci y Javier Muñoz. La película ha sido rodada en blanco y negro, como las anteriores, recreando una Gran Vía ya inexistente gracias a imágenes de archivo. El cartel, que reproduce la conocidísima Gran Vía en el inicio del tramo Gallao-Plaza de España, es obra del ilustrador madrileño Miguel Navia.

José Luis Garci nació en Madrid en 1944. Su primer contacto con el cine lo tuvo a los 5 años cuando, de manera fortuita, vió “Lo que el viento se llevó”. A partir de entonces, asistía a los programas dobles de los cines de su barrio convirtiéndose en un auténtico cinéfilo. Terminados sus estudios de bachillerato y preuniversitario, comenzó a trabajar en el Banco Ibérico, compaginando esta actividad con la escritura de artículos y asistencia a festivales de cine. A los 19 años comenzó a escribir críticas de cine para revistas especializadas. Al mismo tiempo escribía relatos literarios con los que ganó el premio Puerta de Oro y el del Círculo de Escritores Cinematográficos a la Mejor Labor Literaria. Aconsejado por Antonio Mercero y José María González Sinde, comienza a escribir guiones de cine en 1969: “El cronicón” de Antonio Giménez Rico, “La casa de las chivas” de León Klimovsky, “La cabina” coescrito con Antonio Mercero, “No es bueno que el hombre esté Solo” de Pedro Olea, “Una gota de sangre para morir amando” de Eloy de la Iglesia y “Los nuevos españoles” y Vida conyugal sana” de Roberto Bodegas. Estas dos últimas fueron impulsoras del cine de la “Tercera Vía”, caracterizado por mostrar la realidad social española del momento (cine denuncia) sin perder su carácter comercial.

Comenzó a realizar cortometrajes en 1975: “¡Al fútbol!”, “Mi Marilyn” (premio del Círculo de Escritores Cinematográficos) y “Tiempo de gente acobardada”, antecedente de su primer largometraje “Asignatura pendiente” (1977), a la que siguieron: “Solos en la madrugada” (1978”; “El crack” (1981); “Volver a empezar” (1982) primera película española premiada con el Oscar; “El crack II” (1983); “Sesión continua” (1984) candidata al Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa; “Asignatura aprobada” (1987) Goya al Mejor Director y nominada al Oscar y al Goya a Mejor Película; “La herida luminosa” (1997) adaptación de la obra de teatro de Josep María de Sagarra; “El abuelo” (1998) adaptación de la novela de Benito Pérez Galdós, nominada al Oscar y al Goya a Mejor Dirección, Mejor Película y Mejor Guión Adaptado; “You’re the One (una historia de entonces)” (2000) nominada al Goya a Mejor Dirección y Mejos Guión Original; “Historia de un beso” (2002); “Tiovivo c. 1950” (2004) nominada al Goya a Mejor Película, entre otras.

Además de director, guionista y productor de cine, José Luis Garci se dedica a muchas otras cosas: ha publicado relatos de ciencia ficción en varias revistas y casi una veintena de libros, mayoritariamente de contenido relacionado con el cine; en 1980 fundó la productora Nickelodeón, junto con José Esteban Alenda; en televisión, realizó la serie “Historias del otro lado” y presentó y dirigió durante diez años el programa “¡Qué grande es el cine!” (La 2 de TVE), “Cine en blanco y negro” y “Querer de cine” (Telemadrid); realizó y presentó el programa de radio “Cowboys de media noche”; editó la revista trimestral “Nickel Odeón”, de escasa permanencia en el mercado. Actualmente colabora en diversos programas de radio de COPE y en “Cowboys de medianoche”, de esRadio.

Por su quehacer literario, Garci ha sido premiado en numerosas ocasiones. En lo referente al cine, el Círculo de Escritores Cinematográficos le ha premiado con su Medalla en diez ocasiones, recibió el Premio Nacional de Cinematografía en 1992 y la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes en 1997. Tiene una calle con su nombre en cuatro poblaciones de España.