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La columna de Roldán

Quejas sobre Unicaja

Francisco Roldán Pérez

martes 12 de noviembre de 2019, 04:00h


Las hago yo, pero les puedo asegurar que son las mismas de cientos de clientes de la citada entidad bancaria y es que, de cierto tiempo a esta parte (ignoro si en la Península hará lo mismo), no tiene ninguna consideración a la citada clientela, entre la que me cuento desde hace la friolera de algo más de CINCUENTA AÑOS.

Ha venido reduciendo de tal forma a su personal en las sucursales de las calles Gral. O'Donnell y Ejército Español que, en cada una de ellas, junto al director, encontramos no más de seis empleados, y lo que es peor, atendiendo a sus clientes en las cajas solamente uno y eso de final de cada mes hasta los diez o quince días siguientes, supone para cualquier gestión, permanecer en la oficina, a veces, hasta dos horas y media, como me sucedió a mí el pasado día 5 del presente mes, y no es que los empleados de dichas cajas se duerman en los laureles. Esas personas se les ve casi agotadas para atender el elevado número de clientes los citados días.

Con la pila de millones que se vienen embolsando los jefazos de Unicaja al cabo del año, según los balances anuales y cada día reducen más personal, lo que va en perjuicio de sus clientes que tienen que joderse y aguantar los perjuicios e incomodidades que se les causa.

Se dio el caso el citado dia 5 que, ya cerca de las 11.30 horas, salió un empleado y dirigiéndose al numeroso grupo que allí esperamos turno para ser atendidos, preguntó: ¿quién es el último? respondiendo una señora que era ella y el empleado le dijo, así en plan mandón, "pues el próximo que entra y pregunte por el último, dígale que ya no se le puede atender porque será Vd., por lo del horario, la última persona que será atendida. Que venga mañana".

Como digo más arriba, ya llevo como cliente de Unicaja, antes Caja de Antequera algo más de cincuenta años y jamás los clientes hablamos sido tan mal tratados por pésimamente atendidos, e insisto que no se puede culpar al personal, que tienen un comportamiento exquisito, sino sus altos jefazos únicos responsables de las órdenes que mandan para, INSISTO, pésimo e irrespetuoso comportamiento con su clientela.