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El Torreón del Vigía

Diana

Diana

Ángel Gil

domingo 01 de diciembre de 2019, 04:00h

Quer. Este nombre y apellido pasarán a la historia policial y judicial española por el enorme impacto social en su búsqueda, hallazgo y Vista. El padre y la madre de la asesinada no han dejado que su caso se olvide, al contrario, con la firmeza que da la razón han ido a todos los lugares para que se conozca su dolor y de esta manera han proyectado en el mismo a tantas desaparecidas, torturadas, violadas y asesinadas, las cuales y por su memoria merecen que a quienes lo hicieron cumplan la prisión permanente revisable.
Ante esto no cabe mirar para otro lado, meter la política o fiarse de quienes por estar encarcelados y sin acceso a una mujer, muestran tan buen comportamiento que se les saca de prisión y vuelven a ser alimañas y reinciden, con las consecuencias que esto acarrea y que nos lleva ante agresiones sexuales con un alto porcentaje de asesinatos. Si hace años esto lo hubiesen visto los legisladores, ahora tendríamos viva a Diana y a tantas otras. Pero el debate que siempre se plantea es si con la pena de prisión permanente revisable estamos ante una justicia o una venganza. Ésta sin límites es la que estaba impuesta en nuestro mundo hasta que apareció en Babilonia, el Código de Hammurabi, donde se establecía “si un hombre ha reventado el ojo de un hombre libre, se le reventará un ojo”. Pero Kant en sus “Lecciones de ética” pone de relieve la idea de la defensa social frente al delito, manteniendo que la retribución es condición esencial para el mantenimiento de la cohesión y de la paz social. Nuestra Constitución se inclina por la reeducación y la reinserción social. Una defensa de los derechos humanos no puede llevarnos a ver como único fin de la pena a la resocialización, sino que la defensa de las víctimas y sus familiares debe dar lugar a una respuesta proporcional de la sociedad a los crímenes cometidos. Cuando esto no se hace los ciudadanos tienen la sensación de la impunidad, desproporcionalidad en las normas penales, desamparo y en definitiva en un fracaso social. La falta de confianza surgió de forma palpable en 2.013 con la derogación de la doctrina Parot y que supuso la salida de prisión de terroristas de ETA, además de otros peligrosos delincuentes y agresores sexuales. El Jurado popular ha declarado a José Enrique Abuín, alias El Chicle, culpable, por unanimidad, del asesinato de Diana Quer. Según el veredicto, los miembros del Jurado consideran a Abuín culpable de un delito de detención ilegal, otro de agresión sexual y un tercero de asesinato con alevosía y para ocultar otro delito y subsiguiente a un delito contra la libertad sexual. Juan Carlos Quer, padre de Diana, ha manifestado que “la libertad de la mujer ha dado un paso adelante. La condena a prisión permanente revisable no le va a devolver la vida a mi hija. Este individuo ha dejado cuatro víctimas y la pena permanente, esa sí, ya la llevaremos para siempre". Quer ha dicho que su hija “sonríe desde el cielo”.