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Melilla se sirve de la Cruz de Lampedusa para pedir que el Mediterráneo deje de ser “un gran cementerio”

Melilla se sirve de la Cruz de Lampedusa para pedir que el Mediterráneo deje de ser “un gran cementerio”
(Foto: Melilla Hoy)

Representantes de distintas confesiones religiosas de la ciudad, ciudadanos de a pie e inmigrantes, participaron en el rezo interconfesional organizado en el Dique Sur

sábado 28 de diciembre de 2019, 04:00h
El vicario episcopal de Melilla, Eduardo Resa, mostró su deseo porque la oración interconfesional que se ofreció ayer por representantes de distintas confesiones religiosas de la ciudad y utilizando como estandarte la Cruz de Lampedusa haga posible que el Mediterráneo “deje de ser un gran cementerio” en el que pierdan la vida decenas de inmigrantes.
Cerca de doscientas personas, entre ellas inmigrantes del CETI, arroparon con su presencia el desarrollo de la oración interconfesional que se ofreció desde el Dique Sur y mirando al Mediterráneo, utilizando como emblema la Cruz de Lampedusa confeccionada con maderos de los cayucos llegados a Italia en la crisis migratoria de 2013.

El vicario episcopal, Eduardo Resa, dejó de manifiesto que este encuentro no era un mitin político, sino que se reunían en este enclave al objeto de elevar “una oración al Dios único para que acoja a los que han muerto en este mar, y al que pedir que esto no vuelva a ocurrir y nos lleve a trabajar por la justicia”.

Su deseo, que la cruz de Lampedusa bendecida por el Papa “nos ayude a vivir la solidaridad con nuestros hermanos y luchar por un mundo fraterno que trabaje en realidad por el bien común”.

Eduardo Resa agradeció a todos los asistentes su apoyo a este acto y mostró su deseo porque esta oración interconfesional “nos haga ser a todos más sensibles y pedimos al Dios del amor y la vida, que el Mediterráneo sea siempre un lugar de vida y no un gran cementerio” en el que pierdan la vida cientos de inmigrantes.

Excusó la presencia del presidente de la comunidad judía, Jaime Azancot, por motivos de salud aunque mandó un mensaje de apoyo, y tomó el relevo Anju Doulatram, secretaria de la Comunidad Hindú de Melilla que afirmó que para ellos “Cristo, Mahoma o Krishna vinieron al mundo para traer el mensaje de que nos amemos los unos a los otros”.

Doulatram ofreció una oración en hindi en la que pidió al Señor que “proteja a estas personas que huyen de su país; guíalos en su camino y te pedimos por todas las almas del mundo”.

El imam de la mezquita del cementerio musulmán, Driss Yaakoubi, ofreció una oración en árabe, en la que recordó la primera sura del Corán que alaba al “Dios de los mundos, el misericordioso”, para proclamar que “solo a ti te adoramos, y pedimos ayuda para que nos guíes por el camino recto y no nos dejes en el extravío”. Al Altísimo le pidió que tenga “misericordia con todos los inmigrantes que han fallecido” y también que alivie el dolor de sus familias.

Por los cristianos intervino el delegado de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Diócesis de Málaga, Rafael Vázquez, que recordó la historia de Caín y Abel a la que hizo referencia el Papa cuando reflexionó en 2013 en Lampedusa ante las decenas de muertes de inmigrantes ocurridas en las costas italianas.

Como el santo padre, recordó cómo Dios le pregunta a Abel dónde está su hermano porque “su sangre me grita desde la tierra”, una pregunta que asegura el Papa es tan presente en estos momentos ante tanta muerte de inocentes que huyen de sus casas buscando paz y un mundo mejor.
“Hablamos de hermanos que buscan solidaridad y han encontrado la muerte, y Dios nos pregunta dónde está la sangre del hermano que grita y nadie responde, porque estamos acostumbrados al dolor de otros, estamos insensibilizados y nada más, porque la cultura del bienestar nos hace insensibles al grito de otros, y vivimos en la globalización de la indiferencia”, aseguró.

Con un Padrenuestro pidiendo “por las vidas anónimas de los que han quedado en el camino de las esperanzas frustradas”, finalizó el acto.