www.melillahoy.es

Ventana pública

Frustración e indignación ante los cambios en el Premio Internacional de Poesía de Melilla

Jaime Alonso Véliz

martes 07 de enero de 2020, 04:00h


Da la sensación de que se está utilizando el Premio Internacional de poesía “Ciudad de Melilla” para inflar el ego de quien o quienes coordinan o dirigen este importante certamen literario, de arraigada trayectoria y reconocido prestigio en la ciudad y fuera de ella, y con la finalidad de lanzar al estrellato a ciertas personas que pretenden manejar el ámbito de la Cultura en la Ciudad Autónoma de Melilla. Sin embargo, muchos ciudadanos de esta ciudad, interesados por la cultura y amantes de los actos culturales,
vemos cómo se nos ha ignorado de manera sibilina, y cómo se está deteriorando la trayectoria de este evento. Por desgracia, hemos visto este año cómo se nos ha vuelto a ignorar impidiéndonos asistir al acto del cuadragésimo primer fallo de este prestigioso premio por la escasa difusión que se ha dado en los medios encargados de promocionar este evento. Éste ha sido el segundo año que nos hemos sentido discriminados por quienes lo dirigen, ya que sólo se ha difundido en radio y prensa el día anterior al acto, por lo que muchas personas que esperaban asistir no pudieron hacerlo. Parece ser que la mayoría de los que asistieron fueron invitados por la Consejería de Cultura. Pues bien, tras muchos años asistiendo a este acto, invitado por el director de la UNED, me sorprende no haber recibido este año esa invitación, y me gustaría conocer el porqué. No sé si tengo ese derecho, pero creo que después de más de cuarenta años viviendo en esta ciudad, con una trayectoria cultural bastante conocida, sobre todo en el campo literario, aunque de escasa presencia en los círculos sociales de la ciudad por motivos que ahora no vienen al caso, debería haber recibido esa invitación, bien por parte de la UNED o bien por parte la Viceconsejería de Cultura. No pretendo con esto dármelas de nada, como alguien pueda pensar al leer este artículo. Quienes me conocen saben que soy una persona que nunca ha buscado ni buscará medrar. Sólo deseo manifestar mi indignación ante esa falta de consideración y criticar la marginación que han mostrado los patrocinadores de este certamen hacia mí y hacia muchas otras personas de esta ciudad, dedicadas a la cultura desde hace muchos años. Pienso, y es el parecer de muchos melillenses también, que este año ha sido demasiado exigua la divulgación del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla. Lo cual es incomprensible, y ha sido motivo de queja. ¿A qué se ha debido?, se preguntan los ciudadanos de esta ciudad. ¿Acaso ha sido debido a un error involuntario por parte de la Institución encargada de difundir, propagar y dar a conocer a los melillenses un evento cultural y social de esta categoría, o más bien no se ha dado mayor difusión en los medios de comunicación de la ciudad por motivos ocultos de carácter político o, simplemente, ha sido una argucia de tipo maniqueo por parte de ciertas personas de esa Institución? Haya sido por una u otra causa, la ciudadanía merece una respuesta y la seguridad de que en los próximos años no se vuelva a repetir esta enorme falta de sensibilidad y celo por parte de la Institución encargada de coordinar y dirigir este prestigioso premio.

Es por esto por lo que levanto mi voz para expresar mi queja y la de muchos ciudadanos melillenses, que, con enorme decepción, hemos visto cómo se ha llevado el viento la ilusión y el deseo de estar presentes este año en este evento cultural. Ya el año pasado, con el “secuestro” de este acto tan importante para Melilla, al trasladarlo a Madrid, muchos ciudadanos nos sentimos defraudados y, de alguna manera, castigados y subestimados por quienes cometieron el error de celebrarlo en Madrid, dejándonos sin poder asistir al acto del fallo de este premio, un hecho que fue igualmente criticado por los melillenses. Porque, ¿a quién se le ocurre la peregrina idea de celebrar el fallo de un premio tan consagrado en esta ciudad, a otra que nada tiene que ver con ella, y que, por muy importante que sea, no es la que da su nombre a este certamen literario? No se puede justificar un hecho tan absurdo, realizado de forma tan taimada y con tan poco sentido común, diciendo, como se ha dicho, que se hizo en Madrid para celebrar su cuadragésimo año de existencia, porque esa respuesta es pura necedad, propia de quien comete un error y es incapaz de reconocerlo. Sólo un ególatra, un falaz o un necio recurren a una respuesta tan infantil. Debe haber otra causa oculta tras el velo de la insensatez o el muro de la mediocridad del coordinador y responsable, que no deseó dar a conocer a los ciudadanos melillenses el verdadero motivo que le llevó a trasladarlo a Madrid. A los ciudadanos de Melilla les interesa conocer también el porqué, y creo que tienen el derecho a saber la verdad.

Pero hay otra pregunta que se hacen los amantes de este certamen, cuyo fallo venía celebrándose en el Salón Dorado del Palacio de la Asamblea, y que, desde hace unos años, se realiza en la UNED, por razones también desconocidas. No sé tampoco cuáles han sido los motivos que han llevado a sus organizadores a trasladarlo a este lugar, en vez de celebrarse, como venía haciéndose desde siempre, en un recinto de mayor transcendencia, más hermoso y más distinguido, cual es el Salón Dorado de nuestro Ayuntamiento. Pero lo que sí sé es que desde que se realizó este inaudito cambio, el acto ya no resulta glamoroso, ni tiene la gravedad de entonces. Ahora se ha convertido en una simple atracción, en cuyo escenario se representa un espectáculo en el que prima la intervención de unos cantantes o actores virtuales, con una escenografía ordinaria e infantil y de mal gusto, y el premio ha quedado relegado a un segundo término.

Modestamente pienso que, quienes se dedican a la labor de mantener, difundir y dar importancia a este evento, deberían meditar estas críticas, que no están hechas con intención de ofender, sino con el deseo de que se enmienden los errores cometidos, con el fin de hacer que este arraigado y prestigioso Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Melilla” se revalorice año tras año, adquiera más divulgación y puedan todos los melillenses, y cuantos lo somos por adopción, disfrutar asistiendo a sus fallos.