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¿Y los problemas importantes?

jueves 06 de febrero de 2020, 04:00h
Ni Eduardo De Castro, ni Mustafa Aberchan ni Gloria Rojas ni Francisco Vizcaíno se acordaron del paro, la frontera, el comercio, la creciente incertidumbre que hay en torno a la crisis económica que se avecina, la incesante sensación de inseguridad, el fracaso escolar… Es verdad que algunas de estas cuestiones competen al Gobierno central, pero son problemas que sufre Melilla entera y de los que la Asamblea no se puede desentender por una mera cuestión de competencias
¿Realmente les preocupan a nuestros gobernantes los problemas importantes que sufre Melilla? A juzgar por el Debate del Estado de la Ciudad que se celebró este martes, la respuesta es un rotundo no. Porque lo cierto y verdad es que de las casi dos horas de palabra que tuvieron los diferentes representantes del Gobierno que intervinieron, ninguno aludió a los temas que más preocupan a los melillenses y que son, sin lugar a dudas, un lastre cada vez más insoportable para el desarrollo de esta ciudad. Y lo curioso es que saben que existen, porque se han tirado años en la oposición echándoselos en cara al PP, que era el que tenía, entonces, la responsabilidad de gobernar.
Ni Eduardo De Castro, ni Mustafa Aberchan ni Gloria Rojas ni Francisco Vizcaíno se acordaron del paro, la frontera, el comercio, la creciente incertidumbre que hay en torno a la crisis económica que se avecina, la incesante sensación de inseguridad, el fracaso escolar… Es verdad que algunas de estas cuestiones competen al Gobierno central, pero son problemas que sufre Melilla entera y de los que la Asamblea no se puede desentender por una mera cuestión de competencias. Menos aún cuando, estando en la oposición, CpM, PSOE y C’s estaban aparentemente tan preocupados por todos estos temas. Tanto, que hasta se manifestaban en las calles. Ahora que gobiernan y tienen en sus manos el poder de decisión para intentar arreglarlos, resulta que ya no se acuerdan y dedican a sus batallas políticas un tiempo valioso que Melilla no puede perder.
Decepcionante que en el Debate del Estado de la Ciudad se hablara de todo, menos de cómo está Melilla, que es para lo que se celebran este tipo de plenos, para hacer un diagnóstico de la situación, confrontar ideas, buscar soluciones. Lejos de eso, De Castro se dedicó a leer la ristra de actuaciones que sus consejeros le habían pasado y a calcular si el portavoz del PP gana más que él criticando que sea asesor del grupo parlamentario del que forma parte. ¿Se lo habrá reprochado también a su ex consejero de Hacienda, Julio Liarte, por hacer lo mismo cuando era diputado de PPL en la legislatura 2011-2015? No olvidemos que el hecho de no poder repetir como asesor al perder el grupo político en 2015 fue lo que llevó a dimitir a Liarte como diputado al día siguiente de las elecciones.
El papel de Eduardo De Castro en el Debate del Estado de la Ciudad fue bastante pobre y demostró no sólo que el cargo le viene grande, sino también por qué el apoyo electoral a su partido va cuesta abajo y sin frenos en Melilla. Posiblemente por eso sus socios, Mustafa Aberchán y Gloria Rojas, salieron a su rescate interviniendo también en el debate, aunque fue un error porque provocaron un debate injusto por tener una clara superioridad numérica frente a su adversario. Tres contra uno y casi el cuádruple de tiempo de palabra que su adversario. Por momentos, la situación recordaba a los debates de las legislaturas anteriores, en los que los tres atacaban al Gobierno en su labor de oposición. Deben cambiar el chip porque ahora quienes gobiernan son ellos y no demuestran que en su escala de prioridades esté solucionar los problemas que se comen el futuro de Melilla, como tanto pregonaban antaño.