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Descuidando la seguridad

viernes 07 de febrero de 2020, 04:00h
La Policía Local va a seguir igual de mermada en agentes, dado que no van a salir plazas nuevas en 2020 y las 32 cuyas oposiciones empezarán en unos meses son para cubrir vacantes de jubilaciones. La decepción en la plantilla de la Policía Local es generalizada, y la prueba palpable fue la celebración del último patrón. ¿Para qué quería De Castro las competencias de seguridad? ¿Para destrozarla?
Melilla tiene consejerías y viceconsejerías de casi todo. De Presidencia, Educación, Hacienda, Empleo, Infraestructuras, Medio Ambiente, Políticas Sociales, Distritos, Menor, Familia, Cultura, Igualdad… De todo, menos de Seguridad Ciudadana, que es, probablemente, una de las cosas que más importan y preocupan a los melillenses y uno de los principales pilares del bienestar de la sociedad porque sin seguridad, no hay tranquilidad. El hecho de que la seguridad ciudadana no aparezca siquiera en una esquina del organigrama del Gobierno de CPM, PSOE y C’s se debe a que el presidente, Eduardo De Castro, decidió asumir directamente esas competencias.
El paso del tiempo ha demostrado que no fue una idea feliz. Si no, que se lo pregunten a los efectivos que día a día velan por la seguridad de los melillenses. Policías locales, bomberos, agentes de movilidad… Parece difícil, pero con estos tres importantes colectivos laborales ha tenido problemas el nuevo Gobierno, que decidió repartir las competencias ejecutivas para el presidente, y las administrativas para la consejera de Presidencia y Administraciones Públicas, que también han cambiado de manos como consecuencia de la remodelación del Gobierno obligada por la sentencia del Tribunal Supremo.
El Gobierno está ahora inmerso en un conflicto laboral con la Policía Local porque no hace más que dilatar la aplicación de un acuerdo de mejora de sus condiciones aprobado por el Consejo de Gobierno y publicado en el Boletín Oficial de Melilla. Es decir, que es norma y debe llevarse a cabo. Sin embargo, el Gobierno se está haciendo el remolón para no aplicarlo y la plantilla, muy mermada por la necesidad de recursos humanos, materiales y de otras muchas medidas, ya se está cansando de que no le den lo que les corresponde, que es de justicia porque los profesionales de nuestra Policía Local sufren peores condiciones que colegas suyos de otros lugares y necesitan que se valore su importante trabajo mediante una equiparación.
Alega De Castro que el acuerdo nunca se tenía que haber firmado porque no tenía cobertura, que fue publicado el día antes de las elecciones, que sólo se puede subir lo que marca la ley, que el interventor no ve tampoco viable su cumplimiento, que se están cumpliendo todos los demás puntos del acuerdo… La parte sindical, que representa a la plantilla, dice todo lo contrario, y se está planteando, incluso, empezar a movilizarse. Si De Castro ve ilegal lo que hizo su antecesor firmando el acuerdo, cabe preguntarse por qué no lo denuncia, como ha hecho con otras cuestiones.
La respuesta es sencilla, y es que no hay razones para no aplicarlo, salvo seguir dilatando un problema que ya dura demasiado y ahorrarse el dinero. Lo mismo podría decirse del aumento de plantilla, que va a seguir igual de mermada en agentes, dado que no van a salir plazas nuevas en 2020 y las 32 cuyas oposiciones empezarán en unos meses son para cubrir vacantes de jubilaciones.
La decepción en la Policía Local es generalizada, y la prueba palpable fue la celebración del último patrón. ¿Para qué quería De Castro las competencias de seguridad? ¿Para destrozarla?