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Compartimentos estancos

jueves 13 de febrero de 2020, 04:00h
Desconocemos si la falta de respuestas de De Castro se debe a que no sabe de qué se le pregunta porque casi toda la gestión del Gobierno la llevan sus socios políticos, o este silencio se debe a que no quiere incomodarlos
El Gobierno intenta dar muestras de unidad, pero los hechos apuntan a que no es más que una mera puesta en escena. Cualquiera que entre al Palacio de la Asamblea y observe un poco se da cuenta de ello. Ni siquiera hace falta estar cerca, también desde la barrera se aprecian estos compartimentos estancos que hay en el seno del Gobierno y que el PP califica desde el inicio de la legislatura como reinos de taifas. Si eso es así, como todo apunta, no es nada bueno para los intereses de los melillenses.
Una muestra de ello es comprobar cómo ninguno de los tres partidos sabe lo que hace el otro en sus áreas de responsabilidad, a no ser que sí lo sepan, pero guarden las distancias, demostrando que no hay tan buen rollo en el tripartito como nos intentan vender. La prueba más palpable la tenemos en el presidente del Gobierno, que debería liderar a todo un equipo y, sin embargo, es la viva imagen de la casilla “No sabe/no contesta” de cualquier encuesta que se precie.
De Castro no responde a prácticamente nada de lo que la prensa le pregunta, salvo que sea relativo a la seguridad, que es competencia suya. Ni siquiera se pronuncia, tristemente, sobre temas que afectan a problemas importantes de la ciudad, como por ejemplo, si Melilla va a secundar la postura reivindicativa de la Ciudad Autónoma de Ceuta ante el Gobierno central para hacer frente a las cortapisas al desarrollo que llegan del otro lado de la frontera. Cuando se le preguntó por ello, dijo que no había leído la carta de su homólogo ceutí, Juan Vivas, a pesar de que habían transcurrido varios días desde que se había hecho pública. Hoy, un par de semanas después, seguimos sin saber qué piensa el Gobierno de Melilla al respecto porque nada ha dicho hasta ahora, aun siendo un problema importante que nos afecta tanto como a Ceuta.
Como ese ejemplo hay otros tantos, pero desconocemos si la falta de respuestas de De Castro se debe a que no sabe de qué se le pregunta porque casi toda la gestión del Gobierno la llevan sus socios políticos, o este silencio se debe a que no quiere incomodarlos. Sea como fuere, no es lógico que el presidente no se pronuncie sobre nada y limite su papel a cuestiones menores, poniendo fácil a sus rivales políticos la crítica por un supuesto afán por salir en la foto. Ante los problemas que Melilla sufre, no hay cámara que valga. Ahí hace falta un liderazgo que, por ahora, no aparece en el encuadre de su fotógrafo oficial.