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Columna Castrense

Hecho Histórico, el centenario de La Legión: “Millán Astray. El fundador”

MILLÁN-ASTRAY Y SU LUGAR TENIENTE, FRANCO
MILLÁN-ASTRAY Y SU LUGAR TENIENTE, FRANCO

Por Centro de Historia y Cultura Militar de Melilla

sábado 29 de febrero de 2020, 04:00h
Con motivo de conmemorarse este año el centenario de la creación de La Legión, por parte de este Centro de Historia se pretende realizar una serie de artículos relacionados con tal significativo acontecimiento, en esta ocasión, este segundo artículo versa sobre la figura de su fundador el Teniente Coronel JOSÉ MILLÁN-ASTRAY Y TERREROS.

JOSÉ MILLÁN- ASTRAY Y TERREROS, nace en La Coruña el 5 de julio de 1879. Hijo de JOSÉ MILLÁN ASTRAY, de quien toma los dos apellidos como uno compuesto, y de PILAR TERREROS. Su padre era un prestigioso letrado y también escritor que ejerció distintos cargos en el Ministerio de Gracia y Justicia, donde llegó a Director de la Cárcel Modelo de Madrid. Su padre quería que siguiera los estudios de abogado pero consigue convencerlo de que quiere ser militar.

Con 15 años recién cumplidos, ingresa en la Academia de Infantería en Toledo, saliendo de segundo teniente con apenas 17 años, siendo destinado al regimiento de Infantería Asturias nº 31 de guarnición en Madrid. En septiembre de 1896, ingresa en la escuela superior del Ejército para realizar el curso de estado mayor, curso que solicita suspender voluntariamente y solicita ser destinado a Filipinas, donde había estallado la sublevación de los tagalos, hacia donde parte con un batallón expedicionario.

Recibe el bautismo de fuego en el pueblo de San Rafael, donde se defendió con 30 hombres del ataque y asedio de un importantísimo contingente de insurrectos tagalos. Es por esta acción por la que se le concede la gran cruz de María Cristina, máxima condecoración que se otorgaba al valor en aquella época en acciones de guerra. Su fama trasciende más allá de las islas y es considerado ya un héroe nacional.

Regresó a la península en julio de 1897, y en febrero de 1898 asciende a Teniente, ingresando de nuevo en la escuela de Estado Mayor, teniendo que dejar otra vez el curso por haber sido destinado a Burgos. En enero de 1905 asciende a Capitán y en 1906 Ingresa de nuevo en la escuela Superior de Guerra para acabar los estudios de Estado Mayor, obteniendo el diploma en julio de 1909.

En 1911 es nombrado profesor de la Academia de Infantería en Toledo, en la que permanece durante un curso escolar. Es durante este año cuando toma una decisión trascendente para su futuro profesional, renunciando a incorporarse al cuerpo de Estado Mayor para continuar perteneciendo a su arma de procedencia, Infantería. Al año siguiente solicita destino a África, primero en comisión en la Inspección de las Tropas Indígenas, pasando luego por la Policía Indígena, Regimiento del Serrallo 69, Batallón de Figueras, y finalmente a las Fuerzas Regulares en el Tabor de Arcila nº 3.

Millán Astray, se distingue extraordinariamente y de manera continua en todas las acciones de combate en las que participa destacando por sus capacidades y virtudes profesionales. Es recompensado por ello con el ascenso a Comandante por méritos de guerra en 1914, siendo destinado posteriormente a Barcelona.

En abril de 1915, solicita de nuevo destino y regresa otra vez a África donde toma el mando del 2º Tabor de Regulares de Larache. Posteriormente en 1917 es destinado al Regimiento de Saboya nº 6 en Madrid.

Después de su consolidada experiencia en territorio del protectorado, empieza a surgir en él la idea de crear una unidad de voluntarios, con participación de personal extranjero, al modo de la Legión Francesa que tan buenos resultados está obteniendo. En 1919, Millán-Astray comienza su ronda de contactos con los altos mandos, a los que les hace llegar su idea de creación de esa nueva y especial unidad. Respaldado por su gran prestigio profesional y por su capacidad de persuasión, su propuesta tiene buena aceptación. Contando con el respaldo del general Berenguer, Alto Comisario de España en Marruecos, solicita una entrevista con el entonces Ministro de la Guerra, General Tovar, que da las instrucciones al Estado mayor para estudie la posibilidad de crear un cuerpo de voluntarios extranjeros. El informe del Estado Mayor es favorable y se designa al Comandante Millán Astray para que realice una comisión en Argelia con la finalidad de estudiar los procedimientos de organización, reclutamiento, administración, etc., de la Legión Extranjera Francesa. A su regreso a España en octubre de 1919, entrega su informe. El 7 de enero de 1920 asciende a Teniente Coronel y el 28 del mismo mes el Rey Alfonso XIII firma el Real Decreto de creación del Tercio de Extranjeros. Para el mando del Tercio de extranjeros, es designado al ya teniente coronel Millán-Astray quien en su libro “La Legión” expresa su alegría y júbilo por esta designación en los siguientes términos: “En fiesta íntima familiar en nuestra casa, se dio lectura a la Real disposición, se nos entregó el bastón de mando y se dieron por vez primera los tres vivas: ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!”. A partir de ese momento Milán- Astray quedaría íntimamente ligado a La Legión donde ascendería a general.

Durante su permanencia en La Legión, sufre cuatro graves heridas en diferentes combates que en ocasiones le deja al borde de la muerte y que mutilaran su cuerpo y que por orden cronológico fueron las siguientes:
La primera se produce el 17 de septiembre de 1921, en el barranco de Amadí es herido en el pecho cuando estaba dando órdenes para la toma de las lomas conocidas como las Tetas de Nador. El Rey le felicitó por esta acción y le nombró gentilhombre de Cámara.

La segunda, el 10 de enero de 1922, después del combate de Draa el Asef, se establece el blocao “Gómez Arteche” para la defensa de la posición, al ser relevado por el Teniente Coronel González Tablas, es herido en una pierna mientras se replegaba.

La tercera ya de Coronel, empleo al que había ascendido por méritos de guerra, se produce en la acción que tiene lugar el 26 de octubre de 1924 cuando Millán-Astray se dirige hacia el Fondak de Ain Yedida para tomar el mando de la columna R´gaiga, en su movimiento encuentra la carretera cortada por el fuego enemigo por lo que se aproxima a primera línea para arengar a los soldados del Batallón de Burgos, momento en el que recibe un disparo que le destroza el brazo izquierdo, siendo evacuado rápidamente para atender la grave herida, sin embargo el brazo le tiene que ser amputado al habérsele declarado la gangrena.

La cuarta se produce el 4 de marzo de 1926, cuando se encontraba al mando de una columna, entabla un duro combate con el enemigo y consigue tomar Loma Redonda, dando orden de fortificarla. Cuando se encontraba inspeccionando los primeros puestos y dando instrucciones a los mismos, recibe un disparo en el rostro que le destroza el ojo derecho y le produce desgarros en el maxilar y en la mejilla izquierda. A causa de esta herida pierde dicho ojo y sufriría de vértigo durante el resto de su vida cada vez que giraba la cabeza.

Millán-Astray, tiene un enorme prestigio y fama, no solamente a nivel nacional, sino a nivel internacional, ganado sin lugar a dudas y como se suele decir “a sangre y fuego”. Ha sabido crear una nueva unidad que en poco tiempo ha logrado ganarse el respeto y el respaldo como unidad de primera línea de combate, cuya fama ya trasciende las fronteras de España y es temida por el enemigo. Él imprime un especial carácter a La Legión y sus legionarios dotándolos de un código de honor, comportamiento, moral y compromiso, contenido en el Credo Legionario, escrito por el propio fundador.

El día 18 de junio de 1927, José Millán-Astray ascendía a General de Brigada y, por tanto, debía abandonar el mando de la Legión. En ese momento se mezclaron en él sentimientos de satisfacción por el ascenso y pesar por tener que dejar La Legión y decirles adiós a sus queridos legionarios con los que había compartido tan intensos momentos, de los que sin lugar a dudas le quedaron marcado en las mutilaciones que tenía su cuerpo. En base a sus méritos, el Rey Alfonso XIII le nombra Coronel Honorario del Tercio a perpetuidad.

El 18 de julio de 1936, Millán-Astray se encuentra en Argentina, con motivo del ciclo de conferencias que estaba realizando por diferentes países americanos. Posteriormente, a su llegada a España, prestó servicio en el Departamento de Prensa y Propaganda, impulsando la creación de Radio Nacional de España. Dada su situación personal, a principios de 1937 es nombrado Director General del "Cuerpo de Caballeros Mutilados de Guerra por la Patria". En este cargo se dedicó a impulsar con gran dedicación los hogares para mutilados y ciegos, para que no quedaran desamparados. Los últimos años de su vida los pasó dedicado con gran entrega a este cuerpo y siendo director del mismo, fallece el uno de enero de 1954 tras una larga enfermedad coronaria, el general tenía 74 años.

Entre las diferentes cualidades que caracterizaban a Millán-Astray, se encontraba la de las vibrantes y motivadoras arengas que daba a sus legionarios, destacamos la que realizó a la primera expedición de legionarios que llegaron a Ceuta al cuartel del Rey y que recogía el comandante Piris en su libro “Historia de La Legión”:
“…El Tercio os abre las puertas. Os ofrece con el olvido del pasado, honores y glorias, y os sentiréis orgullosos de ser Legionarios. En el Tercio alcanzaréis el título de Caballeros. Se cotizará el valor como la más preciada de las virtudes y podréis ganar galones, conseguir estrellas; pero a cambio de todo ello, tendréis una vida dura, difícil, vida de hombres, llena de constantes riesgos, fatigas y sacrificios. Pasaréis hambre, sed y sueño. Soportaréis las más duras jornadas y vuestra vida será un duro batallar. Arrastraréis penalidades de todo género y lucharéis contra un enemigo duro y tenaz, amigo de emboscadas, a la que sólo podréis oponer el valladar de vuestros pechos. Los puestos más duros, de más peligro y mayores riesgos, serán para vosotros. Combatiréis siempre en vanguardia y la muerte se convertirá en vuestra inseparable compañera. Moriréis muchos, quizás todos. Estas son las perspectivas que el Tercio ofrece a sus hombres…”.

Otra de ellas era su sencillez y el no querer méritos para él, de hecho a los múltiples requerimientos de diferentes poblaciones para poner su nombre a plazas, calles, etc., este se negaba en rotundo. Cuentan una anécdota suya que el Coronel Fernando Capaz rotuló una calle de un nuevo pueblo en el protectorado con su nombre y Millán-Astray se llevó el rótulo y lo puso en su casa. Sin embargo lo que no quería para él, si era el primero en darlo a aquellos que realmente se lo habían ganado y hacer público su reconocimiento.

El General Millán-Astray se encontraba en posesión de diferentes condecoraciones, entre ellas:
Medalla Militar Individual
Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo.

Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo rojo
Cruz de 2ª clase del Mérito Militar con distintivo rojo
Cruz de María Cristina de 1ª clase.

Caballero gran cruz de la Orden de San Hermenegildo.

Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco
Gran Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco
Cruz de Guerra francesa con palmas de oro.

Gran Cruz de la Medhauía
Medalla de la campaña de Filipinas, con pasador de Luzón.

Medalla de Alfonso XIII
Medalla de la campaña de Marruecos, con pasadores de Larache, Tetuán y Melilla.

Medalla de la Paz de Marruecos, con pasadores de Tula y Marruecos
Medalla de Sufrimientos por la Patria.

Caballero gran cruz de la Orden de San Lázaro de Jerusalén
Caballero gran cruz de la Orden de Avis

El general Millán-Astray se encuentra enterrado en el cementerio de la Almudena en Madrid. Por propio deseo suyo, su entierro fue un acto sencillo e íntimo, dejando dicho que en su lápida solo pusiese su nombre y “CABALLERO LEGIONARIO POR DIOS Y POR LA PATRIA”.

Por Decreto de 2 de enero de 1954 (Diario Oficial, n.º 2), Millán-Astray era promovido al empleo de general de división.