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Columna Pública

 Melilla al límite, en la UVI. Urgen respuestas desde la unidad y el consenso

Melilla al límite, en la UVI. Urgen respuestas desde la unidad y el consenso

Amin Azmani, Adelante Melilla

martes 03 de marzo de 2020, 04:00h


Nuestra pequeña economía sigue en declive y las cifras de 2019 que acabamos de conocer hablan por sí solas. Esta vez la caída es considerable: 27,4 mill de € menos en importaciones; 19,5 mill de € menos en exportaciones. Melilla importa y exporta 2 veces y medio menos de mercancías que hace solo dos años. Estas cifras tienen consecuencias y efectos nocivos para el conjunto de nuestra economía: destrucción de empleo en el sector privado, cierre de empresas, menos recaudación de impuestos para inversiones y servicios públicos, emigración masiva de melillenses, descenso del consumo, etc. Nadie puede hablar de una realidad optimista porque la evidencia es abrumadora.

¿La cuestión es dónde están las respuestas para revertir esta situación? Melilla está la UVI. Se hace necesario más que nunca un plan de rescate económico que nos saque de la UVI, un Plan de revitalización y dinamización de nuestra economía que apueste por nuevos yacimientos de empleo y riqueza. Seguir apostando únicamente por Planes de Empleo y el agonizante "comercio atípico" es querer aferrarse a un tren que nos lleva al precipicio económico. La clase política se ha instalado en el conformismo: mismas respuestas a problemas estructurales que se han agudizado. Un conformismo que les ha llevado a maquillar las cifras del paro con Planes de Empleo (cada vez peor gestionados) que no dejan de ser pan para hoy y hambre para mañana. Y si a esto sumamos la indefinición que provoca la ausencia de un pacto de Gobierno de mínimos, la incoherencia y las contradicciones que se salen desde la Asamblea de Melilla y la Delegación del Gobierno, la incertidumbre está servida.

Urge sensatez, unidad y sentido común. Lo más eficaz para sostener la recuperación es pactar un programa económico primero entre todas las fuerzas políticas de la Ciudad y, después, Ciudad Autónoma y Estado, que frene nuestra sangría económica. No es momento de partidismos ni trincheras. La situación es muy grave y Melilla necesita que sus políticos y gobernantes hagan un frente común. Lo piden y lo necesitan nuestros parados, nuestras familias, nuestros hijos, nuestros comerciantes, empresarios y autónomos. Por una vez, demostremos que la política entierra el hacha de guerra partidista y trabajemos todos juntos poniendo a Melilla por encima de todo. No hay margen para la pasividad y la dejadez.

Urge apostar por medidas como hacer de Melilla una Ciudad Universitaria, con nuevas infraestructuras educativas que nos hagan ser referente nacional e internacional para estudiantes universitarios. Pero para ello hace falta nuevo campus Universitario, Residencias de Estudiantes, mejores comunicaciones, etc.

La política turística ha sido un fracaso, más allá de acciones puntuales que han incentivado más la salida de melillenses que la llegada de turistas. El objetivo debe ser el entorno inmediato. Sin renunciar a FITUR, que necesita de otro enfoque, se hacen necesarias campañas de promoción turística en el mercado turístico marroquí. El inconveniente: el bloqueo y mala gestión fronteriza. Si queremos ser Ciudad turística primero debemos prepararnos para ello: limpieza, seguridad, cuidado de nuestro patrimonio cultural y artístico, garantizar información en hostelería, transportes, hoteles, etc., en varios idiomas, etc.

En el sector público, las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad siguen siendo un activo para nuestra sociedad y economía. Debemos ir un paso más hacia adelante: Melilla, territorio para la instrucción y formación militar y policial. Una Escuela de Tropa y Marinería y una Escuela de Formación Policial para formación específica en materia fronteriza, coordinación y cooperación internacional, inmigración, etc., serían una potencial oportunidad económica.

El sector de la economía verde y la sostenibilidad está siendo una apuesta en muchas autonomías y municipios. En Melilla brilla por su ausencia. Carecemos de un nuevo modelo de gestión eficiente de residuos, no aprovechamos en absoluto la energía solar y tampoco potenciamos nuestro entorno natural como reclamo turístico. Melilla podría ser perfectamente sede de un Centro Europeo de Investigación Marina del Mediterráneo dada nuestra posición estratégica. Seríamos referente para ecologistas (turismo ecológico) y científicos a nivel mundial y generaremos empleo y dinamismo económico.

La actitud y voluntad política también genera riqueza y resuelve problemas. En Melilla no. Cierran nuestra Aduana Comercial y las reacciones son meramente para titulares en la prensa. Se recorta inversión pública para la Ciudad, y únicamente se escuchan proclamas partidistas y electoralistas. Cuando los melillenses nos encontramos fuera de la Ciudad, nos enorgullecemos de vernos y lo hacemos con entusiasmo. Nuestros políticos y gobernantes deberían contagiarse de ese espíritu cada vez que vayan a Moncloa, Ministerios, Cortes Generales e Instituciones Europeas. Defender a Melilla por encima de todo y no ceder a los recortes y desprecios. Para ello, el consenso y el diálogo deben sustituir a la política de trincheras y desprecios y crear una Comisión Delegada de la Ciudad Autónoma de Melilla que inicie de inmediato el diálogo y negociaciones con el Gobierno de España y la UE. Tampoco acudimos a la diplomacia española con sede en el Consulado español de Nador y en la Embajada Española en Rabat para desbloquear conflictos y tender puentes.

Sin transportes públicos de calidad, asequibles y accesibles, seguiremos incomunicados con el resto de España y del mundo. No se entiende que el aeropuerto de Melilla siga sin poder operar de noche o que carezca aún de un nuevo sistema de aproximación que evite el aislamiento que sufrimos cada vez que hay mal tiempo. Tampoco se comprende la permisibilidad con el abuso de las compañías privadas marítimas y aéreas en los precios y prestación del servicio. Debe estudiarse la gestión directa o compartida del transporte marítimo y de autobús mediante una Empresa Pública de Transportes que garantice precios públicos y mejor gestión.

La gestión fronteriza o, mejor dicho, mala gestión fronteriza nos está asfixiando. La ausencia de un protocolo de actuación definido para Policías y Guardias Civiles sigue permitiendo contradicciones y arbitrariedad. La falta de más agentes provoca saturación de nuestros Agentes que, además, asumen funciones que no les corresponde. Debemos hacer de nuestros puestos fronterizos un ejemplo de agilidad y seguridad. Incorporar a Agentes de Seguridad Privada en la gestión fronteriza es necesaria y, además, creamos empleo.

La pobreza, la exclusión social y el analfabetismo siguen existiendo e incluso aumentando en tan solo 12km. Seguramente porque interesa y da réditos electorales, porque no tiene otra explicación. Es incomprensible que casi el 70% de nuestros parados carezca de cualificación y formación y, por tanto, de salida laboral. Urge diseñar un Plan de Formación y Cualificación de nuestros desempleados para evitar, entre otras, tener que acudir a mano de obra marroquí. Se hace necesario activar un Programa de Alfabetización de la población y un programa social para combatir la pobreza y la exclusión con ayudas vinculadas a la formación y capacitación. Tenemos infraestructuras para ello y hay dinero.

La contratación pública es otro activo de nuestra economía, pero su utilización partidista y arbitraria, sólo hace que se beneficien unos cuantos. La contratación pública representa más del 25% de nuestro PIB y debe contar con un nuevo sistema de contratación que garantice la legalidad, la transparencia, la accesibilidad a las pequeñas empresas locales y esté lejos de la corrupción y las adjudicaciones a dedo. Es posible otra forma de contratar con el dinero de todos.

Los servicios públicos no sólo garantizan calidad de vida y bienestar, sino también empleo y futuro. Melilla sigue con aulas y centros de salud saturados. En 1 década sólo se han construido dos centros educativos y un centro de salud y vamos camino de los 10 años de obra del nuevo Hospital Universitario (y lo que queda). Vergonzoso. Urge inversión para garantizar calidad y también creación de empleo: ampliar el Centro de Salud de Cabrerizas, construir al menos dos nuevos centros educativos de primaria y secundaria y otros 2 centros de educación infantil y ampliar el servicio de ambulancias.

El deporte es un potencial yacimiento de empleo y riqueza y la práctica deportiva en Melilla es una oportunidad para ello. Nuestros gobernantes deben hacer de Melilla una verdadera ciudad del deporte que responsa a las necesidades y demandas de nuestros deportistas potenciando sus capacidades y sus retos y atraiga eventos, competiciones y campeonatos nacionales internacionales. Pero las instalaciones deportivas no están a la altura. Se hace necesario un Plan integral de reforma y modernización de todas las instalaciones deportivas, construcción de un Centro de Alto Rendimiento y ampliar instalaciones.

Para que seamos ciudad turística, ciudad universitaria, economía dinámica y floreciente, debemos ser antes una Ciudad segura y no lo somos. La inseguridad ha crecida y campa a sus anchas en cualquier barrio de la Ciudad. Un Plan Integral de Seguridad Ciudadana debe ser la respuesta y con medidas encaminadas a dotar a nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad de recursos, equipamiento y personal suficiente empezando por la Policía Local que necesita de, al menos, 80 agentes más y el refuerzo de más Agentes de Movilidad, sin olvidarnos del Cuerpo de Bomberos que necesita rejuvenecer su plantilla y equipamiento moderno. Urge una nueva Jefatura de Policía Nacional que ya está saturada y obsoleta.

Y así, numerosas medidas y acciones que deben salir de las instituciones públicas para sacarnos de la deriva económica en la que estamos. El momento que estamos viviendo exige respuestas valientes y reales. Señ[email protected] del Gobierno, Señ[email protected] de la Oposición, Señ[email protected] de la Delegación del Gobierno, Señ[email protected] representantes de Melilla en las Cortes, pónganse las pilas, pongan su experiencia política al servicio de Melilla y no de sus Partidos, cumplan sus promesas electorales recogidas en sus respectivos Programas Electorales, unan esfuerzos y voluntades por Melilla y su futuro. Es urgente, es su responsabilidad, es su obligación!!