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Más de 250 personas participan en la marcha del 8M para “acabar con la explotación de las mujeres en Melilla”
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Más de 250 personas participan en la marcha del 8M para “acabar con la explotación de las mujeres en Melilla”

La protesta organizada por la Plataforma 25N se inició en el barrio del Real y concluyó en la Plaza de San Lorenzo en un ambiente reivindicativo, pero al mismo tiempo festivo, para exigir unos derechos que “nos siguen negados”

lunes 09 de marzo de 2020, 04:25h
Unas 250 personas participaron ayer en la manifestación organizada con ocasión del Día Internacional de la Mujer por la Plataforma 25N, un colectivo que integran asociaciones, sindicatos, partidos y particulares, que reivindica en esta ocasión “acabar con la explotación de las mujeres en Melilla”. La protesta se inició en el barrio del Real con una pancarta del 25N y concluyó en la Plaza de San Lorenzo en un ambiente reivindicativo, pero al mismo tiempo festivo, para exigir unos derechos que “nos siguen negados”.
El manifiesto de las organizaciones participantes en esta marcha que ha recorrido el Paseo Marítimo señala que “estamos aquí para seguir señalando el orden heteropatriarcal y racista que nos rodea, nos discrimina y nos oprime”. “Salimos unidas a las calles para volver a reclamar los derechos que nos siguen siendo negados, para hablar de las 14 asesinadas en el estado español en tan solo dos meses, para hablar de Malika dejada morir por la violencia institucional que permite situaciones como la suya y para hablar de todas las violencias silenciadas e invisibilizadas”.

Sobre nuestra ciudad, han apuntado que “vivimos en una frontera sur en la que las tareas más precarizadas e invisibilizadas son realizadas principalmente por mujeres como el porteo, la prostitución, los cuidados o la limpieza… Tareas que por su excesiva prevaricación, exponen a estas mujeres a altos grados de violencia. Donde se suman las dificultades documentales, que afectan en mayor medida a las mujeres”.

Para los manifestantes, vivimos en una ciudad diversa y con la intención de que dicho manifiesto sea de la mayor parte de las mujeres que habitan la ciudad, “hemos querido dar espacio y voz a diferentes colectivos y situaciones locales para conseguir hablar desde diferentes perspectivas”.

En este sentido, han recalcado que este 8M quieren pedir que se apruebe la orden ministerial que garantice el acceso a todas las mujeres lesbianas y bisexuales a las técnicas de reproducción asistida.

También quieren medidas legislativas con respecto a la filiación directa y por adopción, “para evitar discriminaciones en parejas de mujeres lesbianas y bisexuales, y posibles conflictos en relación a menores si la pareja se separa”. Reclaman que exista la posibilidad de inscripción directa en el Registro Civil desde el centro hospitalario en el caso de bebés con dos madres, “en igualdad de condiciones que las parejas heterosexuales”.

Piden la visibilización de su propia orientación sexual e identidad de género por parte de personalidades públicas del colectivo LTBI con el objetivo de dotar a dichas mujeres de referentes públicos reales y visibles. Asimismo, la creación de programas de formación e información dirigidos a los centros educativos para incorporar la diversidad afectivosexual, de género y familiar de manera transversal en sus currículums formativos.

Solicitan la modificación de la Ley 3/2007 que sigue considerando a las personas trans enfermas al mantener medidas como la obligatoriedad de disponer del diagnóstico médico de disforia de género y dos años de hormonación para cambiar el género asignado al nacer en todos los registros. Buscan la implantación de medidas dirigidas a erradicar lo que consideran “la discriminación machista, lesbofóbica, tránsfoba y bifóbica dentro del ámbito laboral, además de la implementación de medidas e incentivos para organismos públicos y empresas privadas que favorezcan la integración e inserción laboral de las personas trans, por estar en situación de especial vulnerabilidad”.

Por otro lado, han subrayado que las mujeres con discapacidad, “tradicionalmente invisibilizadas, sufren también todas las situaciones de discriminación y desigualdad que reivindica el feminismo: por el hecho de ser mujer y persona con discapacidad”.

En este sentido, apoyan sin fisuras la necesidad de adoptar desde la sociedad y las instituciones una mirada transversal con perspectiva de discapacidad para lograr una respuesta integral a las necesidades reales de este colectivo a lo largo de la vida, tales como una atención temprana de calidad, la mejora de la protección social, inclusión educativa y laboral, la autonomía personal, y accesibilidad profundizando en la consecución de los derechos sociales, civiles y sexuales de manera inclusiva, dando prioridad a la prohibición definitiva de la esterilización forzada, así como asegurar el bienestar activo, evitando la soledad no deseada en la tercera edad.

En definitiva, están convencidas de que garantizar la calidad de vida de las personas con discapacidad en todas las etapas de la vida supone un pilar fundamental para el bienestar de la sociedad en su conjunto.