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El primer día de estado de alarma, marcado por calles desiertas, sin apenas ruido ni humos, con los parques cerrados y muchas persianas bajadas
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El primer día de estado de alarma, marcado por calles desiertas, sin apenas ruido ni humos, con los parques cerrados y muchas persianas bajadas

Las calles de Melilla, casi vacías en el primer día de confinamiento por el estado de alarma

El hecho de que fuera domingo también ayudó al vacío de las calles, aunque hubo algunos puntos donde se registró un mayor movimiento de personas, como el Real, donde estaba la única farmacia abierta de la ciudad
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El hecho de que fuera domingo también ayudó al vacío de las calles, aunque hubo algunos puntos donde se registró un mayor movimiento de personas, como el Real, donde estaba la única farmacia abierta de la ciudad

Las patrullas policiales de servicio fueron interceptando a quienes circulaban por la vía pública, ya fuera a pie o en vehículo, para preguntarles la razón de haber roto el confinamiento que sí respetó la gran mayoría de la población

lunes 16 de marzo de 2020, 04:09h
El primer día de vigor del estado de alarma ante el coronavirus, con las respectivas restricciones de movimiento, dejó prácticamente desiertas las calles de Melilla, aunque no del todo.
Por la mañana, especialmente, hubo algunos melillenses que decidieron no quedarse en casa y hacer vida normal, aunque no llegaron muy lejos, puesto que las patrullas policiales de servicio fueron interceptando a quienes circulaban por la vía pública, ya fuera a pie o en vehículo, para preguntarles la razón de haber roto el confinamiento que sí respetó la gran mayoría de la población melillense.
A todos ellos, los agentes fueron recordando que la situación requiere recluirse en casa por razones de salud pública. También en algunos controles de seguridad que establecieron en puntos estratégicos de la ciudad, como la Avenida Juan Carlos I, donde los Agentes de Movilidad fueron parando uno a uno los vehículos en circulación para comprobar hacia dónde se dirigían y recordar que los coches no podían estar ocupados por más de una persona.
Más tarde, para intentar reforzar el mensaje llamando a respetar el confinamiento, patrullas de la Policía Nacional circularon por los diferentes barrios de la ciudad con la megafonía recordando que España se encuentra ante “una emergencia sanitaria” en la que “se necesita la colaboración de todos”.

Silencio y sin humos
Prácticamente todo el mundo hizo caso y se quedó en casa, a juzgar por la estampa que podía verse en muchos rincones de Melilla. Calles desiertas, sin apenas ruido ni humos, con los parques cerrados y muchas persianas de establecimientos bajadas. El hecho de que fuera domingo también ayudó a esta imagen, aunque hubo algunos puntos donde se registró un mayor movimiento de personas, como el Real, donde se encontraba la única farmacia abierta de la ciudad.
Así fue como en la calle La Legión se registró una cola de espera con la necesaria distancia de seguridad entre las personas que la guardaban, algunas bien equipadas con guantes y mascarillas para prevenir el contagio del coronavirus.
También ayer estaban abiertos algunos establecimientos de alimentación, como panaderías, comercios de 24 horas y kioscos de prensa y golosinas. Pese a tener sus puertas de par en par, la escasa afluencia de personas también denotaba una falta de normalidad en su rutina, como apuntaba uno de los tenderos, que se lamentaba de que estas medidas no se hayan aplicado antes para evitar la propagación de un virus que tiene en jaque a todo el mundo.

Cae la actividad económica
“Ojalá todo vuelva a la normalidad pronto”, confió uno de los kiosqueros que ayer acudió a su puesto de trabajo mientras despachaba a una clienta. A escasos metros, otros dos taxistas de guardia también compartían la misma esperanza. Ellos son de los pocos que circulaban libremente por unas calles sin tráfico, pero con muy poca clientela, sobre todo desde que el viernes por la mañana cerraron los pasos fronterizos y ha caído el tráfico de pasajeros tanto en el puerto como en el aeropuerto. Según calculó uno de los taxistas, la actividad ha caído para este gremio en un 80 % o más, pero debe seguir prestando un servicio público a los pocos que salen a la calle y necesitan un vehículo que los lleve.
Mientras muchos melillenses siguen encerrados en sus casas, algunos han decidido sacar sus banderas españolas al balcón o la ventana y, en algunas fachadas, invitaban a quedarse en casa para derrotar pronto al coronavirus. Mientras tanto, servicios públicos, como el que prestan operarios de la limpieza, se afanaban ayer en desinfectar contenedores e instalaciones públicas para contribuir a ese objetivo en un día donde el número de casos confirmados casi se duplicó: de los seis con el que empezó el día, se pasó al final de la jornada a 17.