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BALONMANO-OPINIÓN

El meta cordobés llegó a Melilla en el año 2007 para firmar por el EBIDEM
El meta cordobés llegó a Melilla en el año 2007 para firmar por el EBIDEM

David Enríquez, un superclase para el balonmano melillense

El cancerbero cordobés, que el mes que viene cumple 39 años, está en los últimos coletazos de su carrera deportiva y es una auténtica institución en el balonmano español. Un jugador que siendo muy joven llegó a lo más alto, tocó muy pronto el techo del balonmano español, e incluso el europeo

lunes 06 de abril de 2020, 04:00h
Muchas veces cuando nos acostumbramos a algo, a tenerlo cerca, a verlo todos los días, nos termina pareciendo cotidiano, normal, y pierde para nosotros la trascendencia, la importancia, el encanto. Uno no sabe realmente lo que tiene hasta que lo pierde y siempre lo nuevo, lo foráneo o lo que no conocemos nos parece más importante, maravilloso o inalcanzable. Y esto pasa también con las personas. A veces tenemos en nuestra tierra, en Melilla, a auténticos mitos, a referentes, a personas especiales o que han cosechado grandes proezas periodísticas, sociales, laborales, militares, docentes o incluso deportivas, y la mala costumbre de gozar de ellos a diario hace que no apreciemos la importancia de estas personas y de sus trayectorias.
Es el caso de David Salvador Enríquez Gavilán. Para muchos de nosotros simplemente David, o ‘David el portero’ de balonmano del Melilla. Un tipo simpático, afable, cariñoso, gracioso y de risa fácil que lo mismo te tapa el sol con sus 1’98 centímetros de altura y más de 100 kilos de peso o te ilumina el día con sus chistes y anécdotas. Pero David, que el mes que viene cumple 39 años y tras 27 de dedicación exclusiva está en los últimos coletazos de su carrera deportiva, es una auténtica institución en el balonmano español. Un jugador que siendo muy joven llegó a lo más alto, tocó muy pronto el techo del balonmano español, e incluso el europeo, y algunas malas decisiones le llevaron a no terminar de envolver para regalo una carrera de dulce, lo que no le quita su categoría de superclase.
Todavía recuerdo cuando la Selección Española de Balonmano jugó hace un año en Melilla y David comentó para la televisión pública junto a mí aquel encuentro ante Austria. Era increíble ver cómo Sergio Berrios, el mítico “Chopi”, jugador, entrenador y ahora miembro de la Comisión Delegada de la Real Federación Española, hablaba de él como uno de los mejores porteros que había conocido en su carrera deportiva. O cómo Alberto Urdiales, 142 veces internacional y ahora comentarista para Televisión Española, se acordaba de haber jugado contra él en la máxima competición nacional de balonmano. Pero lo más asombroso fue contemplar al gran Rodrigo Corrales, actual portero titular de ‘Los Hispanos’, con la que ha ganado dos oros europeos, derretirse y decir con voz entrecortada mientras lo contemplaba como quien ve a un ídolo de juventud: “Cuando David triunfaba en el Cangas en Liga ASOBAL yo jugaba en categorías inferiores, en la cantera. Para mí era un referente. Yo he aprendido a ser portero viéndole jugar a él.”

Tocando el cielo con la punta de los dedos
Y es que David Salvador Enríquez Gavilán, que se formó en la cantera del C.B. Cajasur de Córdoba, antes de llegar a la mayoría de edad ya había sido campeón de Andalucía y campeón de España en las categorías Cadete y Juvenil con el equipo cordobés. Había jugado en la Primera División Estatal con el Cajasur y con el Balonmano Baena, y había debutado con la Selección Española Juvenil, con la que llegó a estar convocado en 17 ocasiones y, ya con 18 años, se proclamó subcampeón de Europa Juvenil y campeón de la Copa Latina.
Con sólo 19 años, Juan Carlos Pastor, que luego sería seleccionador nacional, le ficha para el Balonmano Valladolid, un auténtico equipazo joven y con talento, que se configura para luchar por todo, tanto en la liga ASOBAL como en la Copa de Europa.
Tras un buen papel en Europa y un sexto puesto en la liga, ficha por el Altea Balonmano, con el que consigue un quinto puesto en la fase regular y se clasifica para jugar la Copa EHF, algo así como la Copa de la UEFA del fútbol.
Su buen papel en el equipo alicantino le vale para que al año siguiente el Balonmano Cangas se fijara en él para armar un equipo fuerte que luchase por algo más que la permanencia en la ASOBAL. Y así fue, en la tercera temporada con el equipo gallego logra ponerse a la altura de equipos como el Granollers o el Bidasoa de Irún y se clasifican para la Copa EHF. Pero su sexta temporada en la máxima categoría, la cuarta con el Cangas de Morrazo, sería la última en la élite. Jugar la liga y la competición europea fue demasiado para un equipo humilde y con el presupuesto ajustado, que acabó descendiendo a División de Honor B.
A pesar de que pudo haber seguido en el Cangas o haber optado por una gran oferta del Prasa Pozoblanco, David prefirió volver a su tierra, con su gente, y optó por jugar en División de Honor B en el ARS Palma del Río.

Quiso volver a su tierra y la vida le llevó a Melilla
Fue una mala decisión, ya que fue un mal año personal y deportivo. Jugó poco, tuvo lesiones, problemas extradeportivos y no quiso renovar. Pero entonces el equipo cordobés decidió sustituirle haciéndose con los servicios de Lolo López, que llevaba dos temporadas cubriendo la portería del EBIDEM Melilla en la Primera Nacional, y esto supuso que el equipo melillense tuviese que buscar un cancerbero de garantías, y qué mejor que un intercambio de cromos. Así, David Enríquez acaba llegando a Melilla como fichaje estrella. Además, ese mismo verano, el de 2007, días antes de recalar en la Ciudad Autónoma, se proclamaba campeón de España de Balonmano Playa con el equipo gaditano Atún y Chocolate.
Tras un año para olvidar en Palma del Río, David baja de categoría para jugar en la Primera Nacional, pero firma con el EBIDEM Melilla un contrato de estrella deportiva y así lo demuestra durante los cuatro años que jugó en el conjunto melillense. No sólo fue el mejor jugador del equipo durante esas temporadas, también se le consideró uno de los mejores porteros de la categoría y, aunque tuvo ofertas para irse a otros equipos que podían luchar por el ascenso, prefirió quedarse en Melilla, donde había hecho su vida y donde se sabía pieza clave de la plantilla.
La crisis económica, que azotó España durante 2009 y 2010, afectó notablemente al balonmano, que vio cómo sus estrellas se iban a jugar al extranjero, en gran parte a la gran bajada en los sueldos de los jugadores. Este fue el caso también de David Enríquez, que tras el descenso del EBIDEM en 2011, decide irse a jugar a Marruecos, desoyendo ofertas de grandes clubes españoles que pagaban una miseria por sus servicios.

Etapa internacional
De esta forma, comienza para nuestro portero un periplo de tres años y medio en el Hilal Athletic de Nador, equipo que acababa de ascender a la máxima categoría del balonmano marroquí y que contaba con un buen presupuesto para luchar por todo. David ficha como estrella extranjera con un contrato en el que además de jugador es entrenador de porteros, siendo durante las tres temporadas el guardameta mejor pagado y uno de los jugadores con mejor contrato del país.
Con el Hilal consiguió jugar dos años los Play-Offs por el título, conquistó un subcampeonato de la Copa del Rey y fue nominado dos años seguidos para el premio a mejor portero de la Liga. Incluso le ofrecieron nacionalizarse para jugar con Marruecos.
Pero justo antes de empezar su cuarta temporada internacional, una nueva normativa de la Federación Marroquí prohibió, de la noche a la mañana y en plena pretemporada, la contratación de extranjeros. Desde Nador le ofrecieron de nuevo nacionalizarse, algo que a él nunca se le pasó por la cabeza; e incluso algunos clubes españoles le brindaron contratos para la Primera División. Pero David, con casi 34 años y una gran carrera a sus espaldas, tenía hecha su vida en Melilla y pensó que no iba a dejar la ciudad y alargar una brillante y satisfactoria carrera deportiva por ganar cuatro duros más y, ante la ausencia de equipos melillenses en categoría nacional, decidió colgar los guantes.

Melilla como camino y como meta
Después de dos años de retiro, gracias al buen trabajo de una nueva generación de jugadores, entrenadores y directivos locales, Melilla vuelve a tener un equipo en Primera División Nacional y el club lo tenía claro desde el principio: Debía tener un portero de garantías para mantener la categoría y no hacía falta buscarlo fuera.
David aceptó y ya lleva cuatro años seguidos defendiendo los colores del C.D. Virgen de la Victoria de Melilla y sigue siendo no sólo una pieza clave del equipo presidido por Nasser Bagdad, sino que es considerado todavía uno de los mejores porteros de toda la categoría, habiendo recibido en estos años ofertas de otros equipos del Grupo, alguna muy tentadora, que incluso le permitiría volver a Córdoba con su familia, para acabar allí su carrera deportiva.
Pero, David ya es tan melillense como cordobés y no le importaría retirarse de forma definitiva aquí y seguir con su faceta de entrenador, la cual ejerce también desde hace varios años y no se le ha dado nada mal: ya hizo campeón de Melilla al EBIDEM Juvenil, lo que le valió luego para llevar la Selección de esa categoría, allá por su primera etapa melillense; y el año pasado volvió a hacer campeón local al Infantil del C.D. Real, equipo del que sigue siendo instructor.
Sin duda una historia de campeón, una trayectoria para enmarcar y un deportista que ha formado parte de la élite en la mejor época del balonmano español y que cada día le vemos pasear por nuestras calles y quizá no apreciemos todo el valor que tiene que un personaje del deporte nacional se sienta un melillense más, como tampoco valoramos el esfuerzo y el sacrificio personal que conlleva haber dedicado toda una vida a un deporte y haber confiado en él incluso cuando el propio deporte te ha podido volver la espalda. David Salvador Enríquez Gavilán es un superclase para el balonmano melillense.