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La valla no registraba un intento de entrada tan numeroso como el de ayer desde julio
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La valla no registraba un intento de entrada tan numeroso como el de ayer desde julio

Medio centenar de inmigrantes entran a Melilla en un salto a la valla “violento” con varios heridos

Hacía más de 8 meses que el perímetro fronterizo no registraba un intento de entrada tan numeroso como el de ayer, protagonizado por unos 260 subsaharianos en la zona de Villa Pilar, tramo vigilado entre la Guardia Civil y el Ejército

martes 07 de abril de 2020, 04:15h
La valla de Melilla sufrió ayer de madrugada un intento de entrada irregular, en el que participaron unos 260 inmigrantes de origen subsahariano, de los cuales 55 consiguieron su propósito y dos fueron detenidos. Según la Delegación del Gobierno, fue “una entrada masiva y violenta” que dejó dos agentes heridos y varios inmigrantes también lesionados, cuatro de los cuales tuvieron que ser traslados al Hospital Comarcal. Para encontrar un intento de acceso tan numeroso como el de ayer, hay que remontarse al 19 de julio del año pasado, cuando medio centenar de inmigrantes logró acceder a la ciudad a través del perímetro.

Según informaron fuentes de la Delegación del Gobierno en Melilla, el salto a la valla se produjo sobre las cinco de la madrugada por la zona de Villa Pilar. Se trata de un tramo del perímetro ubicado entre el aeropuerto y el centro de menores de La Purísima, donde la Guardia Civil cuenta desde el 31 de marzo con la colaboración del Ejército en la vigilancia fronteriza para compensar la merma de efectivos de la Benemérita en la valla para vigilar las calles por el estado de alarma.
A esa hora, aún de noche, los inmigrantes superaron el dispositivo físico y humano marroquí e intentaron acceder al vallado español. A pesar del dispositivo compuesto por agentes de la Guardia Civil, Fuerzas Armadas y Policía Nacional, unos 50 inmigrantes lograron acceder y dos guardias civiles sufrieron lesiones al intentar contener el salto.
Fuentes policiales coinciden con la Delegación del Gobierno en que el salto a la valla estuvo marcado por la violencia y dos de los inmigrantes fueron detenidos. Al parecer, varios de los subsaharianos lanzaron piedras contra los agentes y emplearon a modo de ataque los garfios que utilizan para escalar la alambrada y sortear la malla antitrepa.
Las mismas fuentes indicaron a este Diario que algunos de los inmigrantes se quedaron encaramados en la zona alta del perímetro fronterizo ante la imposibilidad de avanzar y su negativa a regresar a la parte marroquí, aunque todos habían descendido cuando ya era de día y la valla volvió a la normalidad.

Al CETI
Los subsaharianos que consiguieron acceder a Melilla se dirigieron a la carrera hacia el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde les denegaron la entrada. Eso llevó a que entre 40 y 50 inmigrantes esperaran tranquilos en la puerta, cubriéndose con mantas blancas para entrar en calor en un día frío y gris, ante la imposibilidad de acceder por la presencia de varias patrullas de la Guardia Civil y la Policía Nacional.
También se desplazaron al CETI voluntarios de Cruz Roja con una de sus ambulancias para prestar asistencia sanitaria a los inmigrantes heridos, muchos de ellos con cortes y magulladuras.
En el interior del CETI, lejos de la algarabía habitual cada vez que un intento de entrada termina en ‘boza’ (victoria), ayer había también bastante tranquilidad. Hay que recordar que varias ONG han denunciado públicamente en los últimos días que la ocupación actual supera las 1.700 personas, 200 de ellas menores, más del doble de su capacidad máxima y una de las cifras más elevadas de los últimos años.
La Delegación del Gobierno en Melilla admitió la semana pasada que existe una "saturación" en el CETI, donde se están llevando a cabo unos protocolos y un “seguimiento exhaustivo” de las personas residentes que ocupan el centro ante la pandemia del coronavirus. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, también se refirió a ello el pasado jueves, cuando dijo que a día de hoy no les consta que haya una situación personal ni salud “comprometida” por el “seguimiento continuado” que se hace a todos los internos no solo ahora, sino también antes de la pandemia del coronavirus.
Este es el primer salto masivo que sufre el perímetro fronterizo de Melilla desde que el Ministerio del Interior empezó a retirar la sirga tridimensional, el entramado de cables de acero situado en la zona intermedia del perímetro, que fue instalado por el Gobierno de Zapatero en 2006 como respuesta a la primera crisis de las vallas que hubo un año antes.
También es el primer salto numeroso de inmigrantes que se produce en Melilla desde que el pasado 13 de febrero el Tribunal Europeo de Derechos Humanos avalara las devoluciones en caliente.

Indignación por el salto en una época de movimientos tan restringidos

Este salto a la valla se produce en un momento en el que las entradas a Melilla están muy restringidas, ya que los pasos fronterizos terrestres con Marruecos están cerrados desde el 13 de marzo, y el puerto y el aeropuerto llevan desde el 17 de marzo cerrados a los vuelos y buques de pasaje por una orden del Ministerio de Transportes por la situación del coronavirus.
Esta circunstancia desató la indignación de no pocos melillenses que comentaron en las redes sociales la paradoja de estar confinados en casa mientras en la valla se producía una entrada tan importante, habida cuenta de que en la actualidad, la única manera de entrar a Melilla es pidiendo autorización a la Delegación del Gobierno para venir aprovechando alguno de los buques que abastecen a la ciudad, lo que requiere algo de burocracia y causas muy justificadas.
No sucedió así con los 50 inmigrantes que entraron ayer a Melilla, como tampoco con los otros 22 que lo han hecho por vía terrestre en la segunda quincena de marzo, según los datos publicados por el Ministerio del Interior en su balance quincenal de inmigración irregular.
Pero entre los melillenses que reaccionaron a este salto a la valla en las redes también había quienes expresaban su temor ante la situación sanitaria del coronavirus. Un miedo que ya habían mostrado anteriormente por la situación de los diferentes centros de acogida que tiene Melilla, como el campamento donde hay unas 350 personas sin hogar en la ciudad, la mayoría marroquíes bloqueados en la ciudad ante el cierre fronterizo.