www.melillahoy.es

Una avería deja al cementerio de la Purísima Concepción sin horno crematorio durante quince días

Mariano Corralero, junto al horno crematorio
Mariano Corralero, junto al horno crematorio

Hasta el momento se han tenido que realizar dos cremaciones en Málaga, pero anuncian que se ha realizado una reparación provisional

viernes 17 de abril de 2020, 04:00h
Desde hace una semana ha dejado de funcionar, por una avería, el horno crematorio del cementerio de la Purísima Concepción, lo que ha provocado que tres incineraciones tuvieran que suspenderse y dos de ellas se llevaran a cabo en Málaga. Desde el cementerio se apunta que al menos habrá que esperar otros diez días para recibir los elementos a sustituir y que se ha conseguido, tras una reparación, que funcione, pero de forma provisional.
Según explicó a este Diario el responsable del cementerio cristiano, Mariano Carralero, hace aproximadamente una semana dejó de funcionar el horno crematorio y que en ese momento dio aviso al consejero de Medio Ambiente, Hassan Mohatar, que “ha puesto mucho interés en solucionar el tema”, afirma.

Avería
De hecho, se realizó el encargo pertinente de los tres quemadores a sustituir y de otros elementos en mal estado del horno, que, entre los días transcurridos, “esperamos que lleguen a Melilla dentro de unos diez días”, afirma Corralero.

Añade el responsable del camposanto que ayer mismo se realizó una reparación provisional del horno para que pueda funcionar entre tanto llegan los nuevos quemadores. “Vamos a seguir haciendo pruebas para ver si podemos utilizarlo hasta que lleguen las piezas nuevas”, dijo.

Funerarias
La consecuencia de que dejara de funcionar el horno durante estos días es que no se han podido llevar a cabo tres incineraciones previstas. Por ese motivo, según confirman desde la funeraria Calderón, se trasladaron dos cuerpos a Málaga para su incineración, mientras que el tercer caso, finalmente la familia prefirió que fuera inhumado.

Vicente Moreno, responsable de la funeraria, indica que en Melilla sigue aumentando el número de personas que apuestan más por la cremación que por el entierro tradicional.
“Se puede decir que hay un 60% de enterramientos y n 40% de cremaciones, y es porque la gente está cada vez más concienciada”, indica.

Reconoce que puede resultar un poco más caro, pero que la diferencia son apenas doscientos euros sobre el coste medio de un enterramiento. Explica que antes del coronavirus, un enterramiento tradicional podía salir por 2.400 euros y que una cremación por 2.600 euros, que son los 200 euros de las tasas municipales.

En estos momentos el precio en ambos casos se ha reducido en torno a unos doscientos o trescientos euros, al eliminar los velatorios y otros gastos.
“Ahora cobramos el traslado, la manipulación, la uniformidad, la desinfección del vehículo y los derechos de incineración, llegado el caso, a la Ciudad Autónoma”, precisó.

Los tiempos del COVID-19
Explica Vicente Moreno que con motivo del coronavirus se han extremado las medidas sanitarias, tanto en el caso de una persona que ha fallecido por covid-19 como para el resto de los decesos. Cuando es por coronavirus, “nosotros recogemos el cuerpo en el hospital, que previamente ha sido introducido en una bolsa estanca que ha sido desinfectada, lo introducimos en una caja que desinfectamos y lo llevamos al cementerio”. En esta operación, todo el personal de la funeraria que participa debe llevar un EPI o equipo de protección integral, que incluye gafas, guantes, mono y mascarilla. Pero afirma que este tipo de equipos, además de costoso, “son difíciles de encontrar y además hay que desecharlos después”.

Indica que, según el protocolo de actuación, aquellas personas que han fallecido por coronavirus pueden ser incineradas o bien enterradas, pero siempre con la caja. “Nos negaríamos, por motivos sanitarios, a enterrar el cuerpo sin féretro, pero en Melilla, en los dos casos que hemos tenido, no ha habido problemas. El primer caso se enterró con caja en el cementerio musulmán, y en el segundo caso, hubo incineración”, explica.

El protocolo establece que en ningún momento haya velatorio, aunque la persona no haya muerto por coronavirus. Únicamente se ofrece un responso a la puerta del camposanto y se permite la presencia de tres familiares a lo sumo, que pueden acudir al momento de la inhumación con elementos de protección.