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Amnistía Internacional dice que 51 traslados desde Melilla "no son suficientes" porque el CETI está hacinado

Amnistía Internacional dice que 51 traslados desde Melilla "no son suficientes" porque el CETI está hacinado

El hacinamiento provoca que mujeres víctimas de violencia de género o las personas LGBTI vean aumentar su vulnerabilidad

viernes 24 de abril de 2020, 04:03h
Amnistía Internacional ha afirmado que los traslados de 51 personas migrantes desde el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla a la península "no son suficientes" para descongestionar unas instalaciones que se encuentran ocupadas por el doble de personas de su capacidad máxima en plena pandemia del COVID-19.
El Ministerio del Interior trasladó este miércoles a medio centenar de personas desde el CETI de Melilla, teniendo en cuenta que en él se encuentran más de 1.600 personas cuando las instalaciones tienen una capacidad para 782.

Riesgos
"Zonas comunes, como puede ser un comedor por el que pasan más de 1.600 personas cada día, son un foco peligroso donde los riesgos de contraer esta enfermedad se multiplican. Las autoridades españolas no pueden olvidarse de que las personas migrantes y solicitantes de asilo tienen el mismo derecho que el resto de residentes en España a que se garantice su acceso a la salud", ha señalado el director de Amnistía Internacional, Esteban Beltrán.

Desde Amnistía Internacional, según sostiene Beltrán, llevan "años" denunciando que los CETI de Ceuta y Melilla "son un limbo sin derechos para estas personas". "Es urgente que Interior presente un plan para descongestionar el centro y acelere los traslados a la península, especialmente de las personas más vulnerables o de las que ya cuentan con protección internacional", ha apostillado.

Tal y como han incidido desde la organización, "han pasado más de cinco semanas desde que se decretó el estado de alarma y se impusieron medidas para evitar el contagio sin que se haya adoptado ninguna iniciativa de relevancia dentro del CETI que proteja la salud de los que están allí hacinados". "Mover a unas pocas decenas de personas a la península, aunque es un paso en la dirección adecuada, no descongestiona un centro tan saturado", ha añadido el director de AI.

La organización ha recabado nuevos testimonios que revelan cómo las personas que se encuentran dentro del CETI corren riesgos para su salud. Los residentes en el centro narran cómo es imposible mantener la distancia de al menos un metro de protección y que no hay acceso a materiales como guantes y mascarillas con los que protegerse.
"A veces tardamos hasta dos horas, esperando en el pasillo, para poder entrar en el comedor, que está llenísimo y donde es imposible mantener la distancia. Por no hablar de que hay gente que entra y sale del CETI, sin la protección adecuada, para recoger, por ejemplo, el dinero que le envían ", contaba a Amnistía Internacional una mujer tunecina cuya demanda de asilo ha sido denegada. Consiguió salir del CETI hace diez días y estar en otro centro "mucho mejor", pero tiene miedo de que no la trasladen a la península, tal y como ha manifestado.

Además del riesgo de contagio, el hacinamiento en el CETI provoca que otras personas, como las mujeres víctimas de violencia de género o las personas del colectivo LGBTI vean cómo se incrementa su situación de vulnerabilidad.
"Hemos hablado con una mujer transgénero marroquí que huyó de su país por la persecución a la que se vio sometida por la policía y nos dice que en el CETI no se siente protegida porque, además de que hay personas que cuestionan su identidad de género, la masificación también afecta a otras cuestiones de seguridad en relación a sus objetos personales y pertenencias", ha asegurado la investigadora de AI, Virginia Álvarez.

Familias separadas durante meses
Amnistía Internacional también ha recogido testimonios sobre la situación "desesperada" que viven familias separadas durante meses como consecuencia de la política de realización de pruebas de ADN. Es el caso de un hombre sirio que lleva desde el pasado mes de enero esperando que le devuelvan a su hijo de cuatro años al que están sometiendo a las pruebas que aseguren su paternidad. "No aguantamos más, desde que cerraron el CETI no podemos ir a visitarle, nos dicen que todo está parado por lo del virus, solo queremos recuperar a nuestro hijo, mi mujer no para de llorar", ha lamentado.

En este contexto, Amnistía Internacional ha lanzado en redes sociales la campaña bajo el lema '#TrasladoUrgente' y tiene en marcha una ciberacción sobre la situación en los centros para migrantes y extranjeros, pidiendo que se aceleren los traslados a la península, especialmente de las personas más vulnerables.