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Las iglesias abrirán al culto a partir del día 11 para un tercio de fieles y se prevé que las comuniones se trasladen al otoño

Se inicia en Melilla una campaña para animar a los feligreses a realizar donaciones para la subsistencia de las parroquias

miércoles 06 de mayo de 2020, 04:08h
Campaña de donativos
Campaña de donativos
El vicario episcopal, Eduardo Resa, señala que a partir del 11 de mayo los templos católicos abrirán sus puertas para permitir a los feligreses acudir a los cultos, pero la asistencia se limita en principio a un 30% del aforo. Estas medidas afectarán sin duda a las comuniones, que no descarta se tengan que aplazar hasta el otoño, aunque se barajan ideas. También apunta que se ha abierto una campaña buscando la solidaridad de los feligreses para que contribuyan a la subsistencia de las parroquias, aportando sus donativos a través de las cuentas bancarias.
En declaraciones a este Diario, Eduardo Resa manifestó que los vicarios y arciprestes de la Diócesis de Málaga y Melilla mantienen frecuentes contactos con el obispo para continuar con los preparativos de lo que será el retorno paulatino a la normalidad tras el estado de alarma por el coronavirus, y deja de manifiesto que la Iglesia hará “lo que las autoridades sanitarias nos indiquen, porque es preferible perca por exceso que por defecto”.

Apertura
Deja claro que la Iglesia también busca evitar los contagios y recuerda que antes de la declaración del estado de alarma se habían establecido toda una serie de normas en el desarrollo de los cultos para frenar la propagación de la enfermedad. Por ese motivo se suprimieron las pilas de agua bendita a la entrada de los templos, se pasó a dar la comunión en la mano, se eliminó el contacto al dar la paz sustituyéndolo por un gesto con la cabeza, y se fijó una separación prudencial entre los feligreses. Tras el decreto, la iglesia ha seguido desarrollando los cultos, pero a puerta cerrada.

Reconoce el vicario que ha existido cierta contradicción en las normas “como que estaban permitidos los cultos, pero la gente no podía acudir a la calle, y cuesta trabajo entender que sí tenías la posibilidad de salir a la calle a comprar tabaco, pero no ir a la iglesia para rezar”.

Deja claro Eduardo Resa que la Iglesia no ha estado cerrada en Melilla ni al culto ni a las necesidades, y que la prueba es que algunas personas han acudido a las misas cumpliendo la distancia social y las normas sanitarias. También la obra social de la Iglesia, Cáritas, ha visto incrementado su trabajo atendiendo al cada vez mayor número de personas y familias en situación vulnerable por el coronavirus.

Indica que, a partir del 11 de mayo, cuando se pone en marcha la fase uno del programa de desescalada, se permitirá que a las ceremonias religiosas acudan un tercio del aforo de cada templo, y por ese motivo, se plantea el vicario aumentar el número de misas los fines de semana, para poder atender a los feligreses que así lo deseen y evitar con ello aglomeraciones. “La idea está pendiente de lo que nos diga el obispo, pero barajo que, en el Sagrado Corazón, con una capacidad de 500 personas, vengan 60 a lo sumo a cada misa, y ofrecer el sábado dos misas y el domingo incluso tres”, indica.

Señala que la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española ha elaborado unas pautas para retomar las celebraciones en los templos teniendo en cuenta medidas organizativas, higiénicas y sanitarias que puedan asegurar en la medida de lo posible no contagiar ni ser contagiados. Entre ellas se encuentran: asistir a misa con mascarilla, celebrar más eucaristías en horas punta, distribuir la comunión en silencio, no pasar el cepillo para donativos por los bancos u ofrecer desinfectante para manos a la entrada y salida del templo.

Comuniones y bodas
Un asunto complejo será el de las primeras comuniones, que suelen celebrarse en mayo. Señala que con toda probabilidad se trasladen a septiembre o incluso a octubre, pero también ofrece la posibilidad de que se puedan organizar para grupos de tres o cuatro niños por día, con acuerdo de los padres y cumpliendo las normas sanitarias, pero reconoce que lo que buscan las familias es poder organizar una fiesta tras la ceremonia, algo que por el momento no será posible. De momento no hay nada concretado.

Estas restricciones son aplicables a las bodas, mientras no haya cambios. Recuerda que durante la fase 1, los aforos en las parroquias e iglesias “deberán estar limitados a un tercio de su capacidad” y que en la fase 2, podrán completarse “hasta en un 50 por ciento”. En cuanto a los velatorios, desde la fase 1 se podrán reanudar, pero para un número limitado de familiares, con protocolos de distancia física y seguridad. Estas restricciones se irán levantando en las sucesivas fases del programa de desescalada.

Campaña para la subsistencia de las parroquias melillenses
Afirma también el vicario que el confinamiento ha afectado y mucho al tema económico de las parroquias, e incluso a su subsistencia. Al no poder oficiar bodas, bautizos y comuniones, ni misas abiertas al público, resulta imposible recaudar las donaciones que realizan los feligreses a la hora de pasar el cepillo. “Llevamos dos meses sin ingresos y los gastos siguen. Por ejemplo, en el Sagrado Corazón tengo dos nóminas que pagar. Por ese motivo hago un llamamiento a los fieles a que esas donaciones que realizaban en misa, nos las hagan llegar a través del número de cuenta de cada parroquia. No pedimos una donación extraordinaria, sino que esa ayuda que aportaban cuando iban a misa, nos la faciliten ahora a través del banco”, manifestó. Afirma que con esos mínimos ingresos pueden hacer frente a gastos como la luz o la limpieza de los templos.