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BALONCESTO-OPINIÓN

Fernando Sendino, seleccionador de Madrid del equipo campeón de España Minibasket Masculino 2018
Fernando Sendino, seleccionador de Madrid del equipo campeón de España Minibasket Masculino 2018

Claves Selección Madrileña Minibasket 2018, Campeona de España en San Fernando

jueves 14 de mayo de 2020, 04:00h
Fernando Sendino Villarreal es el siguiente protagonista de las publicaciones de la Federación Melillense de Baloncesto, en su sección #ArtículosFMB, titulada: “Claves Selección Madrileña Minibasket 2018, campeona de España en San Fernando”. El madrileño, de 34 años de edad, es entrenador superior de baloncesto (CES10) y seleccionador de Minibasket e Infantil Masculino de la Federación de Madrid, con más de 12 años de experiencia en diferentes selecciones autonómicas madrileñas y 18 años como entrenador en el Colegio Agustiniano de Madrid en todas las categorías. También ha sido colaborador en diferentes etapas en el Canoe en U12M y U13M.

Por Fernando Sendino Villareal

En este artículo trato de plasmar un poco la metodología que llevamos en la selección de Madrid, comentando lo más relevante de todo el trabajo que lleva detrás. Llevo entrenando 18 años a baloncesto en todas las categorías, eso sí, nunca dejando de estar enrolado en un equipo de Mini, en el colegio donde jugué y empecé a entrenar. Desde hace 3 años tengo la suerte de disfrutar de la experiencia como primer entrenador de la selección Mini Masculina de Madrid.
Todo lo que se vive alrededor de una selección Mini requiere tener controladas las máximas variables posibles, ya que a veces se crean ambientes que limitan a los niños, que son por los que estamos ahí.
En cuanto al grupo, su estructura viene marcada por cómo la generación es. En este caso es una generación muy amplia y talentosa con muchas opciones similares y con perfiles parecidos.
Jugadores pequeños, muy hábiles con el balón y con una lectura de juego muy avanzada para la categoría, jugadores con físicos potentes… Quizás teniendo más limitado el número de jugadores de un perfil más grande, interior o no, si de más altura. El equipo tenía 3 manejadores de balón Quique, Jorge y Gabri, 2-3 jugadores que ayudaban siempre a esa progresión del balón, Jesús, Edu, Pedro. 4 jugadores intermedios con gran versatilidad tanto para atacar como para defender Hugo, Felipe, Asier y Pavel y 2 jugadores más grandes y con gran entendimiento del juego y espíritu de sacrificio para estar en posiciones más cercanas al aro como Rodri y David.
Una estructura general muy compensada que nos permitió mucha variedad a la hora de poder plantear diferentes quintetos en función del rival siendo muy sólidos.

Ataque
Los aspectos ofensivos, además por supuesto de lo que podemos aportar como entrenadores en el tiempo que una selección permite, vienen muy marcados por el aspecto individual y lo que hayan trabajado con él durante todo su recorrido y hasta el día que empiezan a entrenar únicamente con el grupo de la selección.
Lo mejor de este equipo era que todos los jugadores tenían un gran abanico de capacidades técnicas enfocadas a su juego, que nos ayudaron a marcar la línea.
Jugadores con una capacidad de tiro y de acierto muy alto, con buenas decisiones con y sin balón a nivel individual y que supieron perfectamente ponerlas a disposición del equipo, generando un juego colectivo de un nivel muy alto.
Castigando al rival con extra pass, acompañamientos a las penetraciones en el momento oportuno, decisión de hacer un tiro librado siempre que viniera de ese extra pass, y ser capaces de compartir el balón de una manera rápida, que junto con un muy buen nivel de acierto exterior nos fue dando muchas opciones durante el campeonato.
Este acierto generaba más y mejores espacios para afrontar el 1c1 más veces. Encontrando ventajas en las espaldas o dando opción a un rebote ofensivo mejor que a primera vista generábamos.
Lo peor y cuando más sufrió el equipo fue en los partidos contra rivales que físicamente eran mejores que nosotros generando dudas en el ataque y creando en los jugadores niveles de ansiedad que llevaban a cometer fallos. Muchos de ellos ligados al abuso del bote. Y como consecuencia la perdida de opciones y pases, retardaba el juego y nos hacía bajar mucho el nivel ofensivo.
La clave fue mantener y mejorar esa rapidez en las transiciones, no abusando del bote en las situaciones en las que sabíamos que los rivales nos podían poner en más problemas y a partir de ahí crecimos mucho en ese juego. Alegre, compartiendo el balón y generando opciones para todos los jugadores y en diferentes opciones en el campo que nos llevó a conseguir ganar el campeonato.

Defensa
La clave para que un equipo, según mi opinión, compita al máximo nivel en un tiempo muy limitado y marcado por la celebración del campeonato de España es la defensa. Tenemos 12 jugadores de muchos equipos diferentes con un papel importante en sus equipos y que cada uno está a un nivel defensivo diferente, propio de su desarrollo y marcado por los que están más tiempo a cargo de su formación. Empezamos con el trabajo defensivo del 1c1 como primer reto defensivo para alcanzar ese nivel buscado. Apretar al balón en toda la pista y en todas las partes del campo y apretar y defender individualmente sin balón.
Esto nos ayuda después a trabajar la colocación para poder ayudar en situaciones concretas provocadas por diferencias físicas, mejor juego técnico-táctico del rival o cualquier situación. Generar una actitud para poder llegar a un nivel defensivo que nos ayude a jugar y tener más el balón en nuestras manos, generando más posesiones de ataque y que consecuentemente nos darán muchas más opciones de cara a subir la anotación, algo que será necesario en el campeonato.
En el campeonato tuvimos que adaptarnos al nivel de preparación de los equipos, selecciones más potentes físicamente que nosotros y con el gran trabajo que hacen. Con un nivel de juego muy alto, tuvimos que reducir el número de situaciones de 2c1 en todo el campo debido a que nos faltaba un punto de concentración a nivel grupal que hiciera esta defensa útil, teníamos demasiada ansiedad tanto por saltar como por intentar robar el balón, y tuvimos que adaptarnos reduciendo el número de veces que la usamos. Decidimos dejarlo para situaciones o momentos concretos de los partidos dónde esa concentración si era la idónea para realizarlo. Quizás fue lo más negativo a la hora de defender. También durante el campeonato y según fue avanzando los pares defensivos se ajustaron al máximo teniendo claros los puntos fuertes de cada jugador. Situaciones que en la defensa en un periodo corto como el campeonato es vital, poniendo en muchos problemas a su rival.
Esta parte es la que mejor teníamos trabajada y fuimos capaces de tener un alto nivel defensivo individual que nos permitió correr mucho y generar mucha velocidad en las transiciones, teniendo mejores opciones de anotar.
La clave táctica defensiva en el campeonato fue crecer a medida que iba avanzando en la defensa colectiva, sobre una base de la defensa individual cada vez mejor, mejorando la capacidad de rebote y poniendo un ritmo al que los rivales no llegaban en varios momentos del partido. Eso nos fue dando solidez y confianza en todo lo que podíamos hacer como equipo.

Gestión de grupo y emociones
En Madrid tenemos la suerte de contar con un cuerpo técnico de 5 personas, 3 entrenadores, 1 fisio y 1 delegado de equipo. Esto nos permite que durante todo el año y aún con el grupo en formación por cerrar, de cara a tener la mayor información posible ponemos mucho énfasis en conocer al jugador y todo lo que le rodea al máximo.
Cada miembro del cuerpo técnico tiene unos jugadores, que denomino foco individual, que van cambiando cada sesión para tener el mayor conocimiento posible de todo el grupo. Al finalizar cada día como seleccionador recojo todos los datos y los añado a lo que yo voy viendo, dejando una ficha de cada uno de los niños que aporta una información que considero vital, para tomar la primera decisión a la que nos enfrentamos, cerrar el grupo.
Una vez cerrado el grupo y con toda esa cantidad de información que ya tenemos, se implementa para ayudar a crear un grupo conjuntado. Buscando que vaya en una única dirección y sacar lo mejor de cada uno para ayudarles a disfrutar al 100% del proceso, y como punto final el campeonato de España.
Ser un equipo, que todos vayan a una, la elección de un capitán…
Iniciamos el trabajo técnico-táctico en base a unos roles que por supuesto no son cerrados ya que la evolución en el mini es diaria. Sin limitar o capsular nada, vamos añadiendo a medida de su progresión todo lo que creemos pueden hacer.
Más o menos hacia el segundo tercio de la preparación, con una confianza que hemos generado ese rol se va ampliando y cogiendo más elementos técnicos y tácticos. Intentamos llegar máximo posible de esos recursos empezando a premiar y a reforzar todo eso que muchas veces el niño pensaba que no podía hacer.
Educar la mente para que el cuerpo crezca y las decisiones se ejecuten mucho más rápido y con mucha más confianza y cometiendo fallos como es lógico, se cree y se confía en uno mismo, lo que permite afrontar cualquier tipo de reto. Esos fallos muchas veces no vienen de sus carencias técnicas que muchas veces pensamos, si no por muchos otros factores que le afectan desde fuera. Analizado el foco del que puedan provenir esas limitaciones, podremos ayudar mejor a solucionarlo.
Al final se trata aparte de todo, pensar en que estamos educando a los jugadores. No sólo a nivel baloncesto y lo que supone hacer un deporte de equipo. Enseñarles el sentido de pertenencia, ayudar al compañero y dejarme ayudar, aprender a jugar en equipo sin dejar de lado el desarrollo individual que también busco y que es uno de los objetivos de toda esta experiencia.
Durante el proceso hasta llegar al campeonato, intentamos poner al grupo y a los niños en las situaciones más parecidas a lo que se van a ir encontrando. Diferentes situaciones de presión individual que van a recibir, posible presión desde la familia, o exceso de expectativas que pueden llegar a generar un bloqueo emocional.
Y como remate a esa gestión de grupo, trato de generar una ilusión, disfrutando de todo lo que les va pasando, defendiéndoles sin que lo noten, lo que ellos no pueden controlar y gestionar por su estado de madurez, traduciéndolo, por decirlo de alguna manera, ayudando a empezar a superarlo.
Generar una confianza dentro del equipo que permita a todos mejorar, ser mejores personas y luchar por un objetivo común. Disfrutar al máximo la experiencia y que los malos momentos sean un aprendizaje vital que les convierta en mucho mejores al finalizar la experiencia.