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BALONCESTO - FEDERACIÓN

Eduardo Trujillo, un entrenador que vive con pasión el deporte de la canasta
Eduardo Trujillo, un entrenador que vive con pasión el deporte de la canasta (Foto: FMB)

Eduardo Trujillo: “A partir del análisis individual de cada jugador, tratamos de llevar el mejor equipo posible”

"La lejanía con el territorio peninsular hace inviable disputar choques preparatorios con selecciones de otras comunidades, por lo que recurrimos a equipos preinfantil o infantiles de las islas”, aseguró

viernes 15 de mayo de 2020, 04:00h
La Federación Melillense de Baloncesto ha cerrado el bloque temático de las últimas selecciones de minibasket masculinas, que se proclamaron campeonas de España en San Fernando, con el artículo realizado por Eduardo Trujillo, campeón de España de Minibasket Masculino 2017 con Canarias, en la que explica cuáles fueron las claves de tan importante éxito.

Eduardo Trujillo Hernández, de 46 años, ha sido campeón de España de Minibasket Masculino con Canarias y es entrenador superior de baloncesto (2006). Además, es seleccionador canario de minibasket desde 2015, contando en su palmarés con un oro y una plata, habiendo sido entrenador ayudante de la selección canaria cadete masculina (oro en 2007), colaborador del programa de detección de talentos de la FEB en 2017 y 2018, entrenador de formación desde 1996, con experiencia en clubes como el Hispano Inglés, el Real Club Náutico de Tenerife, el C.B. Tacoronte y el C.B. Las Palmas.

INTRODUCCIÓN
En este artículo, según explicaba Eduardo Trujillo, trata de “plasmar aquellos aspectos más relevantes” que desarrollaron con las Selección Canaria de Minibasket durante el Campeonato de España de 2017, con la que obtuvieron la medalla de oro.
El técnico incidía en que “el hándicap fundamental” con el que cuentan para la formación de la selección y la preparación del campeonato viene motivado por “la insularidad”. No en vano, y como apuntó, “en cinco de las ocho islas hay baloncesto federado y ello supone que la detección de jugadores y gran parte de la preparación se ha de realizar con grupos de trabajo previos de forma independiente en las diferentes islas. A partir de esa preparación previa, se formó un grupo de quince jugadores con el que se realizaron un total de cinco sesiones de entrenamiento y finalmente con los doce que acudieron al campeonato se hicieron un total de siete sesiones más, incluyendo los partidos de preparación”.
Por otro lado, también destacó que “la lejanía con el territorio peninsular hace inviable disputar choques preparatorios con selecciones de otras comunidades, por lo que recurrimos a equipos de categoría preinfantil o infantil de las islas que nos permitan llegar en las mejores condiciones de preparación al campeonato”, aseguró.
Para la formación de la selección que acude cada año a un campeonato de este tipo se fijan en “una serie de parámetros de forma individual en cada uno de los jugadores”, que son los siguientes:
“-Cualidades técnicas, tanto en el apartado ofensivo como en el defensivo.
-Características físicas y antropométricas, por ser un campeonato de alta exigencia, debido a la concentración de muchos partidos en pocos días, y por la velocidad a la que se juegan los mismos.
-Bagaje de recursos tácticos individuales y colectivos con los que el jugador ya dispone tanto en ataque como en defensa, así como la capacidad de asimilación de nuevos conceptos en breves espacios de tiempo.
-Aspecto social. Tan importante como los anteriores nos fijamos en si el jugador es capaz de adaptarse a un nuevo grupo, su actitud, iniciativa, carácter competitivo comportamiento…”.
De este modo, Eduardo Trujillo considera que, a partir del análisis individual de cada jugador, tratan de llevar “el mejor equipo posible”, y esto hace que, como recalcó, “no vayan los doce mejores jugadores, sino los doce que van a formar lo que nosotros entendemos como el mejor equipo posible”. Asimismo, en el caso concreto de la generación del 2005, entiende que “alcanzar este objetivo fue la clave del éxito, toda vez que se consiguió un formar un grupo con jugadores muy versátiles, con una altura media destacada, con capacidad de sacrificio y con mucho talento ofensivo, sobresaliendo las cualidades técnicas, especialmente el tiro y la madurez, impropia de esta edad, a la hora de tomar decisiones”, señaló.

ATAQUE
Un aspecto significativo del minibasket, en general, y de este campeonato, en particular, es que, a juicio del técnico canario, “se juega siempre a la máxima velocidad y, en consecuencia, que se dan muchas situaciones de contraataques, transiciones y superioridades”. Es por ello que los jugadores “asumieron la idea de que nuestro ataque comenzaba con el trabajo de nuestro rebote defensivo y desde ahí el objetivo era llegar lo antes posible a la otra canasta”, teniendo en cuenta, como enumeró, las siguientes normas:
“-Jugador que coge el rebote nunca sale botando (salvo que sea un rebote largo y saque ventaja con el bote).
-Primer pase siempre al lado por el que se ha cogido el rebote (prohibido los pases a través de la zona).
-No se busca al base. Cualquier jugador que reciba el primer pase puede salir botando.
-Obligatorio el pase a cualquier jugador que corra sin defensor y que esté más adelantado que el hombre con balón (y dentro de nuestro rango de pase).
-Todos corren!!!! La capacidad para correr que tenían nuestros hombres altos nos dio muchos puntos en situaciones de transición”.

ATAQUE 5x5
Eduardo Trujillo comentaba que su estructura ofensiva en ataque estático partía “de una disposición con una primera línea con dos jugadores, dos aleros en una posición de entre 30 y 45 grados con la canasta y un jugador grande que partía de la posición de poste bajo”. Con ello pretendían tener “una mayor amenaza en el lanzamiento exterior”, dado que contaban “con un buen número de jugadores capaces de anotar de tres puntos y con un rango de tiro amplio, además de abrir espacios para cortes en la zona y puertas atrás. La disposición de los aleros era esa para permitir penetraciones tanto por arriba como por fondo”.
Por último, proseguía con este apartado, “favorecía una correcta colocación para atacar el rebote ofensivo y para favorecer el balance defensivo”. A partir de ahí, tenían como principios de su ataque los siguientes:
“-Dar iniciativa al hombre con balón.
-Jugador sin balón ‘no estorba’, ya que genera situaciones de pase para el hombre con balón leyendo su acción y la reacción del hombre que defiende al jugador sin balón (buscar la espalda).
-Todos pueden pasar por todas las posiciones.
-Cortamos si creamos ventajas, si no, intercambiamos posiciones.
-Nunca recibiremos si estamos estáticos. Fintas de recepción, cambios de ritmo, puertas atrás, intercambio de posiciones…
-La primera línea siempre debe estar ocupada por dos jugadores.
-Los jugadores por debajo del tiro libre atacan el rebote ofensivo, y los que están por detrás trabajar el balance defensivo”.
En cualquier caso, buscaban, “en todo momento, favorecer la iniciativa de los jugadores”, y dado el poco tiempo del que disponen, “la táctica colectiva de ataque” la desarrollan “a partir de una serie de conceptos guiados desde de la toma de decisiones de carácter individual y teniendo en cuenta los principios antes comentados”. Por ello, para trabajar de forma colectiva lo hicieron “estableciendo las bases trabajando diferentes situaciones en 2c2, 3c3 y 4c4”. Con ello, intentaban “dotar al jugador con balón de libertad e iniciativa y que los jugadores sin balón supieran como actuar en cada momento”, aseguró.
Entre esos aspectos trabajados y llevados a la práctica, destacan, en su opinión, los siguientes: “Penetraciones; Pasar, cortar y reemplazar; Pasar, intercambiar y cortar; Pasar, intercambiar e invertir”; y Mano a mano”.

DEFENSA
En líneas generales, el preparador insular no considera que fueran “un equipo de grandes defensores individualmente hablando, pero sí muy inteligente a la hora de defender colectivamente. Sabíamos colocarnos, leer las situaciones, resolver inferioridades y, sobre todo, mucha capacidad de sacrificio que compensaran las deficiencias técnicas”. En definitiva, cree que hacían “un buen uso de la toma de decisiones”. Promovían también “la iniciativa” y daban “cierta libertad al jugador para crear situaciones de 2c1”.
Así se congratulaba de que en un campeonato que destaca por los altos marcadores, no recibieron más de 70 puntos en ningún partido, “lo que da muestra de, pese a ser un grupo que sobresalía por la capacidad ofensiva de los jugadores que lo formaban, colectivamente éramos mejores en el trabajo defensivo”, indicó.
Como principios básicos que tuvieron durante el campeonato, resaltó los que figuran a continuación:
“-La defensa empieza en el rebote ofensivo.
-Responsabilidad individual tanto en el hombre con balón como en el hombre sin balón.
-En defensa no se descansa.
-Todos defendemos a nuestro jugador y al balón.
-Trabajo continuo de fintas de pies y manos.
-En la defensa del 1c1 defendemos los pies orientados a defender la canasta.
-Ningún jugador con balón puede estar sin defensor.
-Comunicación continua.
-Todos podemos defender a todos.
-Disfrutamos defendiendo”.

DEFENSA DE LAS TRANSICIONES Y CONTRAATAQUES
En este capítulo, y como norma general, Eduardo Trujillo explica que “se ataca al atacante con balón para así retrasar la salida del otro equipo y tener tiempo para recuperar”. Así por ejemplo, opina que, tras un lanzamiento e su equipo y rebote defensivo del equipo rival, se actuaría de la siguiente manera:
“El jugador más cercano al atacante que coge rebote defensivo trabaja para dificultar el primera pase. El defensor más cercano al receptor del primer pase ‘ataca’ al balón. El resto de los jugadores corren a la zona defensiva y defenderá al receptor del primer pase”.

DEFENSA DEL 5C5 EN MEDIA PISTA
Para el entrenador del combinado canario, se parte “de la base de la importancia de la defensa del 1c1 y de la responsabilidad individual como base de nuestra defensa. Tratamos de no permitir penetraciones y que los cortes en la zona sean ‘incómodos’ para los atacantes (chocar), tratando siempre de interponernos entre el hombre que corta y el balón”. De igual modo, “las líneas de pase serán siempre altas para evitar la fluidez en la circulación del balón. En las situaciones de poste bajo defendemos en tres cuartos en incluso por delante. Si nos desbordan en defensa, las ayudas nunca vendrán desde el lado fuerte, sino siempre del débil”, recalcó.

DEFENSA EN TODA LA CANCHA
Trujillo comentaba que tenían como norma “defender individualmente en toda la cancha”, ya que con ello conseguían estar “en actividad continua”, haciendo hincapié en que muchas veces los hacían con “intención de retrasar el ataque mientras que en otras asumiendo un mayor riesgo, tratando de forzar la pérdida de balón por parte del rival”. En este segundo caso, respetaban “los principios de responsabilidad individual y hombre con balón siempre defendido, lo que daba lugar a rotaciones en defensa, puesto que al asumir más riesgo se daban situaciones de inferioridad”, resaltó.
Igualmente, explicaba que, en algunas situaciones, hacían ‘Saltar y cambiar’, basado en los mismos principios. Con esta defensa procuraban “cambiar el ritmo del partido cuando venían mal dadas. Si bien la habíamos trabajado muy por encima en la preparación, si conseguíamos ejecutarla bien un par de veces hacía que los jugadores adquirieran confianza”, concluía Eduardo Trujillo su artículo.

GESTIÓN DEL GRUPO Y DE LAS EMOCIONES

En definitiva, para Eduardo Trujillo uno de los aspectos en los que se fijan en los jugadores candidatos para conformar la selección es “en si serán capaces de ‘disfrutar’ del campeonato”, reconociendo que “todo niño que asiste a los entrenamientos de preselección tiene la ilusión de participar en un evento como este, pero se trata también de observar si serán capaces de afrontar la cita sin que les pueda la presión”. Ya dentro de las concentraciones, que llevan a cabo con la preselección de quince jugadores y la final de doce, tratan de llevar a cabo “acciones que favorezcan la cohesión del grupo como tal”.
Por otra parte, el técnico canario asegura que procuraba “transmitir al jugador que los errores estaban permitidos, pero que el esfuerzo y sacrificio eran innegociables. A partir de ahí, los jugadores fueron creciendo en confianza tanto individual como colectivamente”, apuntó.