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Columna Castrense

El discurso fúnebre de Pericles, antecedente de la “Oración a los Caídos”

El discurso fúnebre de Pericles, antecedente de la “Oración a los Caídos”

Por Centro de Historia y Cultura Militar de Melilla

miércoles 17 de junio de 2020, 04:00h
Los miembros de las Fuerzas Armadas se sentirán herederos y depositarios de la tradición militar española. El homenaje a los héroes que la forjaron y a todos los que entregaron su vida por España, es un deber de gratitud y un motivo de estímulo para la continuación de su obra.

Artículo 21 de las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas. RD 96/2009

Continuando con la campaña de divulgación promovida por el Centro de Historia y Cultura Militar y al objeto de dar a conocer hechos históricos relacionados con Melilla y la Milicia, se pone en conocimiento de los ciudadanos los antecedentes de la oración o acto a los Caídos por España.

En cualquier Base o Acuartelamiento del Ejército. Actualidad.- “Guiones y Banderines. ¡Rindan honores a los que dieron su vida por España!”. Al punto del cornetín de órdenes y a ritmo de paso ordinario, los Guiones y Banderines de las Unidades se desplazan hasta un punto centrado con la formación. A un puesto próximo al monumento en honor a los caídos, monolito ceremonial que nos rememora a los menhires megalíticos o a los obeliscos del Antiguo Egipto.

Atenas. Año 431 A. C.- Tucídides, historiador de unos 30 años baja apresurado por la vía Panatenaica. Trata de salir del Ágora por la puerta Dípilon y de llegar al Cerámico exterior, cementerio de los notables y de soldados caídos en combate. Está allí toda Atenas: La Asamblea, el Consejo de los quinientos, los magistrados, los estrategos o generales y otros ciudadanos de a pie. Más alejados, curioseando, algunos metecos y algunos esclavos. Tucídides ha llegado justo a tiempo de presenciar el inicio del discurso de Pericles “el olímpico”, el mejor orador de la edad de oro ateniense. Abogado, político, militar.

En cualquier Base o Acuartelamiento del Ejército. Actualidad.- Continúa el movimiento a paso lento, con el canto de “La Muerte no es el final”. Canción fúnebre cristiana del sacerdote Cesáreo Gabaráin elegida, en 1981, para honrar a los Caídos de las Fuerzas Armadas y que se sigue entonando en la actualidad. La Legión, por su parte, canta el Novio de la Muerte, cuplé cantado por Lola Montes en 1921, con letra de Miguel Prado y música de Juan Costa y adaptado en 1952 por el Director de la Música del Tercio Emilio Ángel García Ruiz. Rodean el monolito a cuyos pies destaca en ocasiones una llama votiva, antiquísima tradición ritual para demandar el favor sobrenatural en lugares sagrados.

Atenas. Año 431 A. C.- Pericles, 64 años, habla en las exequias de los caídos en el primer año de las Guerra contra los peloponesos. En su panegírico huye de la retórica simplista y se implica en la exaltación de las bondades del régimen político de la Ciudad y en resaltar el espíritu de la democracia ateniense por la que han muerto sus conciudadanos. Una Atenas que Tudìcides idealiza cuando relata muchos años después el discurso de Pericles en sus “Guerras del Peloponeso”. Una Atenas derrotada, en decadencia. Una Atenas que somete al tópico bíblico de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Tópico que encontramos en nuestra literatura, en las Coplas manriqueñas.

En cualquier Base o Acuartelamiento del Ejército. Actualidad.-Al detenerse los Guiones y banderines, se recita un soneto atribuido al poeta burgalés Martín Garrido Hernando: “Lo demandó el Honor y obedecieron…” de versos endecasílabos de tipo heroico acentuados en segunda y cuarta.

Atenas. Año 431 A. C.- Pericles evoca primero a los mayores, como artífices y donantes de la actual libertad. Han logrado el imperio que ostenta la ciudad y los presentes le dan continuidad incrementando su gloria, creando la autarquía necesaria tanto en la paz como en la guerra.
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La fortaleza de espíritu de sus ciudadanos supera a cualquier estrategia o armamento. En su educación, no están sometidos a un constante entrenamiento, no viven atenazados por una constante fatiga ni angustiados por las futuras penurias. Aman el arte, la belleza y cultivan el saber. Con gracia y destreza se enfrentan a cualquier situación. <> Atenas es motivo de admiración en el presente y en el futuro.

En cualquier Base o Acuartelamiento del Ejército. Actualidad.-.- El capellán castrense, invoca una oración en memoria de los caídos de todas las creencias.

Se deposita entonces una corona de laurel a los pies del monumento. Representa a la victoria; a la gloria; al mérito; y al honor. Proviene este ornamento de la mitología griega, cuando el dios Apolo perseguía a Dafne, convirtiéndose ésta en un árbol de laurel. Desde entonces, el dios institucionalizó que las hojas en que se convirtieron los cabellos de la ninfa, coronaran las cabezas de los héroes y campeones victoriosos.

Atenas. Año 431 A. C.- Pericles liga su canto a la democracia con el elogio de los caídos en combate y en el consejo a sus allegados en el final de su discurso.
<> <> Luchar les pareció que era el más hermoso de los riesgos. Los que les han sobrevivido están obligados a aumentar su resolución. <>
En cualquier Base o Acuartelamiento del Ejército. Actualidad.-Se interpreta el toque de Oración. Simultáneamente, las enseñas se van inclinando lentamente en señal de saludo. Termina la oración con un golpe seco de bombo y la descarga de salvas de honores por una compañía en formación.

Atenas. Año 431 A. C.- Continúa Pericles su discurso: Aquí yacen sus cuerpos, aquí reposa su fama, para ser recordada una y otra vez. En el suelo extranjero no tienen ninguna inscripción, ninguna lápida, estarán grabados en el espíritu de cada hombre. A los padres de estos muertos, como consuelo, decir que la buena fortuna es estar destinado al más alto grado de nobleza – ellos con su muerte; vosotros con el dolor - , y en que el fin de la felicidad coincida con el fin de la vida. A los más jóvenes, que tengan más hijos para la Ciudad y, a los más viejos, que se consuelen en la fama de sus hijos. << Lo único que no envejece, en efecto, es el amor a la gloria; y cuando la edad ya declina, no es atesorar bienes lo que más deleita, como algunos dicen, sino recibir honores. >>
<< En conformidad con nuestras leyes y costumbres, pues, queda dicho lo que me parecía pertinente>> Ya se ha ofrecido el debido homenaje. La provechosa corona que Atenas pone a estas víctimas es asumir la educación de sus hijos. Si el más preciado premio otorga la ciudad por la valentía, también ella poseerá en correspondencia a los ciudadanos más valientes. << Ahora, después de haber llorado cada uno a sus deudos, podéis marcharos. >>
Epílogo.- De estos discursos a los muertos en combate, celebrados en Atenas, provienen otros tantos panegíricos y actos “in memoriam” a lo largo de la Historia. La inmolación en el altar del deber no es un azar, sino la consecuencia de llevar al último extremo la protección de cada Nación. Es necesario que los ciudadanos conozcan esta disposición de ánimo, esta entrega por su seguridad, seguridad que no es únicamente un valor jurídico, normativo o político, es igualmente un valor social. Seguridad que es uno de los pilares primordiales de la sociedad que se encuentra en la base de la libertad y la igualdad y contribuye al desarrollo pleno de los individuos.

En España se rinde homenaje a los que dieron su vida en cumplimiento del deber. El primero que se realizó con similar secuencia a la descrita fue sobre los años cincuenta en el Acuartelamiento de La Legión en Tauima (Marruecos), pero esa, esa es otra historia.