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Guelaya reivindica para la ensenada de Galápagos y Trápana el tratamiento de monumento histórico-natural

La última limpieza organizada por los ecologistas en Trápana puso de manifiesto la degradación ambiental de la zona

lunes 20 de julio de 2020, 23:10h
Guelaya reivindica para la ensenada de Galápagos y Trápana el tratamiento de monumento histórico-natural
El grupo Gueyala reivindica que la ensenada de los Galápagos y la cala de Trápana reciban el tratamiento de monumento histórico-natural. Indica que en la última limpieza realizada se comprobó la degradación de una costa que además de su belleza contiene especies protegidas.
El Frente de Trápana es uno de los cuatro frentes que cercan el Primer Recinto Fortificado de Melilla y se encuentra al norte del Primer Recinto Fortificado de Melilla la Vieja. Trápana es uno de los lugares” más bellos y descuidados de la costa de Melilla y ha sido objeto ya de 2 iniciativas de limpieza voluntaria”. En la priomera, la de 2017, se obtuvieron 146 kilos de residuos. Este verano, Guelaya volvió a organizar una limpieza en la cala de Trápana y el balance “no puede ser más negativo porque a los residuos que destacaban hace tres años, los microplásticos, ahora se añaden residuos de origen terrestre que inunda acantilados y playas de arriba abajo que se tiran desde el Pueblo, de la gente que vive en sus cuevas y de la que llega por el mar”.

Guelaya propone que el proyecto de la Consejería que consiste en un sendero costero no se quede en una mera obra que funcione cuando la playa de la ensenada de los Galapagos esté abierta tres meses al año como mucho, sino que se amplíe y conecte con La alcazaba, se le dote de persponal de seguridad, de limpieza y se permita la accesibilidad universal de todas las personas de Melilla a uno de los lugares con mayor atractivo paisajístico y ambiental de la ciudad como costa virgen y se la mantenga libre de basuras. “Solo permitiendo el acceso de todas las personas a este rincón de la ciudad se conseguirá que un monumento natural por su belleza y ambiental por sus especies protegidas sean valoradas como parte del patrimonio común y no como un estercolero en el corazón de la ciudad”, indican.