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El comandante Franco arengando a la primera Bandera del Tercio en el puerto de Melilla, el 24 de julio de 1921
El comandante Franco arengando a la primera Bandera del Tercio en el puerto de Melilla, el 24 de julio de 1921
Combates en el sector de Tizzi Assa El heroico capitán del Tercio Isidro Quiroga Jordá (I)

Combates en el sector de Tizzi Assa El heroico capitán del Tercio Isidro Quiroga Jordá (I)

José Antonio CANO MARTÍN De la Asociación de Estudios Melillenses

sábado 21 de noviembre de 2020, 22:43h
En este año de 2020 se cumple el centenario de la creación del Tercio de Extranjeros motivo por el cual este y siguientes trabajos serán conmemorando a los heroicos legionarios que dieron su vida por la Patria. Hechos de Armas que dieron prestigio y renombre al Tercio de Extranjeros, hoy denominado La Legión.

Durante la reconquista del territorio tras el Desastre de Annual, y como consecuencia de las gestiones políticas realizadas cerca de las cabilas de Beni Said, Beni Tuzín y Beni Ulixek, el Alto Mando proyectó una operación en gran escala sobre Tafersit y Halaut, en la que había de intervenir varias columnas apoyadas por la Aviación y por los barcos de la Escuadra.

Perseguía el Comandante General, al realizar tal operación, adueñarse de la zona de pasos que hay desde Tafersit a la cuenca del Uad el Quebir, a cuyo fin se establecería sobre el collado mismo una posición central que amparara el número de puestos de pequeños destacamentos que fueren precisos para el pleno dominio de dicha zona. Se autorizó al jefe de la primera línea de la izquierda para que, sobre el terreno, determinase cuántos y cuáles habían de ser éstos. Ofrecía la operación, tal y como se planeó, la gran ventaja de poder alcanzarse los objetivos en una sola jornada y si se conseguía ocupar Tayudait, no sería muy difícil llegar a Tizzi Assa al día siguiente.

Al dar cuenta el Alto Comisario a la superioridad de la operación del día 28 de octubre, le concedía una extraordinaria importancia militar y política, sobre todo a Tizzi Assa, por ser la divisoria en que estaba enclavada esta posición, y suponer que su dominio cerraba el envolvimiento de Annual e Igueriben y lo que era más importante, de la cábila de Beni Ulixek y en parte de la de Tensaman. Participaron en la maniobra 30.000 hombres aproximadamente, encuadrados en tres grupos de dos Brigadas cada uno y mandados por los generales Echagüe, Sánchez Ortega y Ruiz Trillo, y las Columnas por los coroneles Fernández Pérez, Joaquín Seoane, Gómez Morato, Salcedo Molinuevo, Alfredo Coronel y Ángel Morales. Asimismo se organizó otra columna, como reserva, al mando del coronel Ruiz del Portal y bajo la dirección inmediata del general Carlos Losada (nombrado Comandante General de Melilla, unos días antes, el 4 de septiembre de 1922).

Es el 26 de octubre de este año de 1922, la fecha señalada para el comienzo de la importante operación. De los puntos designados para la concentración de las Fuerzas partieron éstas alrededor de las 4,15 horas, alcanzando los objetivos de Axdir Ajzús, Tayudait, Bu Hafora, Bulcherif, Nador de Beni Ulixek y Halaut, en las cabilas de Beni Said, Tafersit y Beni Ulixek.

Al ocupar Bu Hafora y Tafersit, los legionarios encuentran los cadáveres de muchos soldados que murieron en la retirada de Annual. Los soldados se dedican afanosamente a recoger los restos. Son más de doscientos. Fueron enterrados en una gran fosa y fueron despedidos con el rito legionario. A esta gran tumba se le llamó “La fosa de los Mártires de Tafersit”.

A continuación, en cursiva, se inserta escrito firmado por el teniente coronel Millán Astray referente a la ocupación de Bu Hafora y Publicado por José Antonio Chamorro Manzano. XVI Promoción A G M
“”De madrugada salimos para ocupar Buhafora y Tafersit. El avance por el llano tenía el aspecto de guerra continental; los cañones enemigos hacían fuego; pero con tal lentitud y tan mal graduadas las espoletas que, o no estallaban las granadas, o lo hacían en las nubes. Veíamos los fogonazos de los disparos de las baterías enemigas de Tayudait, Tahuarda y Tizzi-Aza, y después de largo tiempo se sentía venir el proyectil; parecía que llegaba despacio y avisando para apartar a sus enemigos, se enterraba él sin estallar o estallando y los soldados aplaudían a los moros artilleros. Los tanques de Infantería marchaban en vanguardia, con sensación de poder. Detrás seguíamos los infantes, y al flanco izquierdo, la caballería. Al ocupar el morabito de Buhafora, los legionarios encontraron al pie de la colina los restos de unos veinte soldados; ya no quedaban más que los huesos grandes del esqueleto y las costillas, y al lado las ropas, acartonadas y rugosas. Con fraternal cariño iban reuniendo aquellas reliquias y con entereza varonil registrando las guerreras, dentro de las cuales se habían pulverizado los cuerpos, sin sentir ante ellas otro sentimiento que cristiana caridad. "Del II, de San Fernando", decían al ver en el cuello las señales del emblema del glorioso Regimiento. "¡Artillero!", "¡De la Policía!"... Un mayor movimiento; los legionarios se agrupan alrededor del Capitán Ayudante de la Legión. "¿Qué es? ¿Qué ocurre?..."
¡La guerrera del Capitán Capablanca, de la Policía indígena!..., y los restos encontrados junto a ella... "Es él, mi Teniente Coronel", nos dice el Ayudante. "Mire el emblema, la medialuna en el cuello..., las señales de tres estrellas en las bocamangas... Estaba junto a la fuente y le rodeaban los restos de doce hombres... Los pondremos dentro de una caja de municiones"... El cura se nos acerca y nos invita a rezar un responso.

Avanzamos luego a Buhafora. La posición está volada; las vainas de los cartuchos, reventadas, esparcidas, clavadas; en la tierra demuestran la explosión... Todos recogen los huesos regados por el suelo... "Otro, Capitán de Infantería: Lacy..., y junto a él el esqueleto de un niño... Sí, sí, el morito que él prohijó y que cuando la traición de los notables que él tenía de rehenes, junto con los policías y moros amigos, al ver la lucha, se abrazó a su padre adoptivo y murió con él ..." Buhafora era un osario... Los soldados se dedican afanosamente a recoger los gloriosos restos. Los médicos van reconociéndolos... Son cerca de un centenar... Las guerreras se analizan; hay cartas, ya ilegibles, y esos objetos infantiles que guardan los soldados: lapiceros, cajitas vacías, un dedal... Siguen los emblemas: El II, Artillería, Policía. Los legionarios piden permiso; el General lo concede. Abren una fosa. A las tres de la tarde serán enterrados. La columna forma el cuadro rodeando el sepulcro. Los legionarios han pedido el honor de despedirlos con el rito legionario. El osario se traslada; las reliquias son llevadas en las guerreras de los legionarios, que se las han quitado para hacer de ellas envolturas de sudario... Los huesos heroicos se reúnen en íntimo contacto... la tierra los cubre y surge el túmulo de piedra y gigantesca cruz de madera, y todas las compañías de legionarios traen inmensas coronas de flores silvestres, y en sus cintas se lee claramente: "A LOS HEROICOS Y GLORIOSOS MARTIRES DE TAFERSIT, SUS HERMANOS, LOS LEGIONARIOS". "A NUETROS HEROICOS COMPAÑEROS DE SAN FERNANDO, LA LEGION". "A LOS ARTILLEROS HÉROES DE TAFERSIT". "A LOS QUE TAN GLORIOSAMENTE DIERON LA VIDA POR LA PATRIA".

Tte. Col. J. Millán-Astray. Jefe del Tercio de Extranjeros””
Durante los trabajos de fortificación de aquellos objetivos y repliegue de las unidades, fueron éstas hostilizadas en Halaut, Nador de Beni Ulixek y Tayudait. El día 28 se reanuda el avance muy de madrugada, con la eficaz ayuda de indígenas de Beni Tuzin y Tafersit. A las 7,30 de la mañana, habían conseguido nuestras tropas, al mando del teniente coronel Núñez de Prado, posesionarse de Tizzi Assa y Tizzi Alma. El Sector de Tizzi Assa lo componían, la posición Principal (Tizzi Assa) que fue situada en un lomo a un kilómetro próximamente al oeste del referido desfiladero, con una avanzadilla sobre la depresión de Tizzi Alma y otra en el cambio de pendiente que desde el lomo citado se desprende hacia el norte (Tizzi Assa Norte), completándose las obras con un puesto a medio kilómetro al este de Tizzi Assa, llamado inicialmente blocao del Collado y posteriormente Blocao del Tercio.

Comienza el mes de noviembre de 1922 con poca fortuna para nuestras tropas. Al efectuarse el día 1 una pequeña rectificación de la línea de enlace entre las posiciones últimamente conquistadas en el collado de Tizzi Assa, y establecerse otra con la denominación de Benítez, un grupo numeroso de beniurriagueles, a cubierto de las asperezas del terreno, llegó hasta la línea de vanguardia, hostilizando a las fuerzas de Ingenieros encargadas de los trabajos de fortificación. Más tarde, cuando las fuerzas se habían retirado a sus campamentos, fue atacada la posición de Tizzi Assa, y con mayor intensidad la avanzadilla de Tizzi Alma. Nuestras bajas pasaron de un centenar, teniendo en total 34 muertos (de ellos dos oficiales, tenientes González Álvarez de Artillería, y Puga Noguerol de Regulares de Melilla nº 2) y 90 heridos.

Como consecuencia de los hechos relatados anteriormente, al tener el Gobierno conocimiento oficial de las bajas sufridas en la operación de Tizzi Assa, pérdidas que no se esperaban, el Gabinete Sánchez Guerra, acordó la suspensión completa de las operaciones militares proyectadas y que habíanse de realizar en el territorio melillense, lo que probablemente indujo al enemigo advertido de la pasividad, para poner en juego todos los elementos a su alcance tratando de entorpecer la gestión política de atracción y, aprovechando las ocasiones a él favorables, para hostilizar los puestos avanzados de las cábilas de Beni Ulixech, Beni Said y Tafersit.

El día 4 de este mismo mes el Alto Comisario ordenaba rodear las posiciones de Tizzi Assa y Bu Hafora de una línea de minas que se pudieran estallar desde el interior de las posiciones. Los meses finales del año 1922 se caracterizaron por una paralización en las columnas de operaciones, limitándose el uso de las mismas, solamente, para acompañar los distintos convoyes de aprovisionamiento, dando lugar a numerosos combates en el sector de Tizzi Assa. Con el cambio de Gobierno de final de año las operaciones quedaron paralizadas. Y así siguieron durante los primeros meses de 1923.

La inexorable realidad vino pronto a dar al traste con los optimismos. Las harcas de Abdelkrim se ponen en movimiento. El afán pacifista es interpretado como símbolo de debilidad y en las manos guerreras bulle la perfección de un armamento nuevo con el que están dispuestos a repetir los éxitos alcanzados en el primer semestre del año 1921
La vida en los puestos avanzados era extraordinariamente dura. No sólo el peligro de ser atacados exigía una alerta constante, pues se sabía que el ataque, las más de las veces, no tendría el montaje de una gran operación, sino que la sorpresa había de llegar de la mano de un pequeño grupo de hombres capaces de disimularse entre las piedras del terreno y acercarse hasta las posiciones sin ser vistos.

La decisión gubernamental de suspender toda acción militar por lo ocurrido en Tizzi Assa, no podía menos de colocar al general Ricardo Burguete en una situación embarazosa y difícil al frente de la Alta Comisaría, en la que muy pronto había de ser sustituido. Víveres, municiones, armamento, leña para calentar la comida y agua, ¡sobre todo, agua!, eran los elementos que habían de llegar a las posiciones avanzadas después de atravesar un camino dominado por el enemigo. Era el agua, la necesidad de mantener el nivel de cubas y aljibes, la que obligaba a una mayor frecuencia en los convoyes portadores de estos artículos vitales.

El enemigo había aprendido su lección. Atacar de frente cualquiera de las posiciones era empresa poco menos que impracticable. La disciplina de aquellos soldados protegidos por obras de fortificación haría muy costoso el empeño; sólo a costa de dejar ante los parapetos muchos cadáveres de sus hermanos pudieron en ocasiones llegar a apoderarse de algún puesto. Mantendrían la amenaza constante; el repentino ataque a un centinela, pero nada más.

Por otra parte, las posiciones para subsistir, necesitaban ser aprovisionadas con cierta regularidad. ¡Aquí estaba su arma más positiva! Los harqueños conocían perfectamente el terreno, por lo que les era fácil salir al paso de los convoyes y atacarlos impidiendo que las cargas de agua, víveres y municiones llegasen a sus puestos de destino. Seguía permanente la necesidad de abastecer las posiciones de la región de Tizzi Assa. Si el enemigo que se veía en toda la comarca lograba impedir el paso de los convoyes, era muy posible que volviera a repetirse aquella triste acción de Igueriben. ¡A toda costa había que evitarlo! El cierre del paso a los convoyes acarrearía no sólo la caída de las posiciones de Tizzi Assa, Peña Tahuarda, Viernes y Benítez, sino que, al verse libres de la retención que las fuerzas que guarnecían estas posiciones ejercían sobre las harcas, podrían volcar la totalidad de su esfuerzo sobre la zona de Tafersit. En prevención, las protecciones de los convoyes a Tizzi Assa se intensificaron.

El dinero que Abd el Krim había recibido por el rescate de los pri¬sioneros, sin duda porque así era de esperar, sirvió para alentar sus huestes y recrudecer sus agresiones contra nuestra vanguardia, pero con mayor perseverancia e intensidad sobre el sector de Tizzi Assa. Esta posición y las inmediatas de Tizzi Alma, Benítez y Viernes, comenzaron a ser hostili¬zadas con mayor intensidad a partir del 11 de abril, recrudeciéndose las agresiones durante el mes de mayo, muy particularmente el día 7, en que atacó violentamente con fuego de fusil y bombas de mano; aunque fue rechazado con muchas bajas, las propias fueron de un oficial, teniente Rodrigo García Jiménez (pertenecía al Grupo de Infantería de Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla nº 2), y tres de tropa, muertos, y un oficial, teniente Amer Vadell, de Infantería, y 20 de Tropa, heridos.

Los hechos iban demostrando de día en día la urgente necesidad de mejorar toda la línea avanzada, pero sobre todo, la del saliente de Tizzi Assa por la que la harca enemiga delataba especial interés en apoderarse de ella. Ya en las últimas fechas de mayo, la situación del territorio melillense era alarmante.

Las confidencias y observaciones de la aviación denunciaban la concentración en la región de Tafersit de fuerte contingente rifeño que se disponía a efectuar incursiones por el flanco izquierdo del frente. Estas se vuelven realidad el 27 de mayo de 1923, pues se confirmó la noticia de un inmediato ataque enemigo al situarse frente a la posición de Benítez, en el llano de Bu Hafora y márgenes del río Jel-li, grupos numerosos de rifeños, quienes con gran actividad dedicábanse a construir trincheras y reunir preparativos guerreros en las barrancadas próximas... (Continuará)

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
AL FINAL DEL ÚLTIMO CAPÍTULO