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El capellán García Arteaga pide a los cristianos ayudar a mitigar el dolor del mundo

Los santos titulares salen juntos en salida procesional en 25 años de historia de la Cofradía (Foto: Guerrero)
Los santos titulares salen juntos en salida procesional en 25 años de historia de la Cofradía (Foto: Guerrero)

En la salida procesional de la Cofradía del Humillado por su 25 aniversario, se destacó que la hermandad ha sabido engarzarse en la realidad de la cultura e historia de Melilla

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:35h
La Cofradía del Humillado inició ayer de forma solemne los actos conmemorativos del 25 aniversario de su fundación y lo hizo con la hermosa salida procesional de sus santos titulares, un hecho que se producía por primera vez en la historia de la hermandad. El encargado de conducir el acto de acción de gracias por el feliz aniversario fue el capellán castrense García Arteaga, que llamó a los cristianos a no apartar la mirada ante el sufrimiento ajeno sino que los animó a implicarse para mitigar el dolor del mundo. De la Cofradía en sí afirmó que está "engastada como una piedra preciosa en esta joya antigua, valiosa y hermosísima que es Melilla".
Al término de la ceremonia religiosa las puertas de la parroquia Castrense se abrieron ante la llamada del hermano mayor de la Cofradía, Francisco Soler, para dar paso a la salida procesional de Nuestro Padre Jesús Humillado y María Santísima de la Piedad, en sus respectivas andas y recibidos en la Plaza de Yamín Benarroch por los sones del himno nacional. Por primera vez en 25 años, los santos titulares de la joven hermandad melillenses realizaban una salida procesional conjunta. Por ese mismo motivo los penitentes vistieron túnica y capa pero no capirote.

A las puertas del templo, arropado por los numerosos melillenses y autoridades presentes, se desarrolló el acto de acción de gracias por las bodas de plata de la Cofradía del Humillado. El encargado de dirigir el discurso fue el capellán castrense Miguel Ángel García Arteaga, quien fuera director espiritual de la hermandad hace unos años. Recordó en sus palabras que desde que la Cofradía iniciara sus primeros pasos llenos de ilusión, procesionando "unas sencillas imágenes caseras han pasado 25 años". Nacida en la familia militar "comparte con Melilla su trayectoria de religiosidad y cultura hasta quedar "engastada como una piedra preciosa en esta joya antigua, valiosa y hermosísima que es Melilla".

Después dirigió sus palabras a los santos titulares de la cofradía, empezando por el Cristo Humillado, el rostro sereno de quien comparte de esta forma "la humillación a la que se ven sometidos otros seres humanos". "Cuántos horrores y sufrimientos evitables asaltan hoy, ahora mismo, a tantas personas humilladas en un dolor provocado por sus semejantes, no sólo en las grandes catástrofes que recorren al mundo, sino víctimas de nuestro desprecio por acción u omisión, y nuestra reiterada falta de caridad expresadas en críticas y murmuraciones injustas. En todo esto se humilla a Cristo en la persona de los demás", afirmó.

De María Santísima de la Piedad dijo que su rostro sufriente y sereno habla del silencio de todos los hombres "que están sufriendo cerca de nosotros y no vemos porque no queremos ver, porque cada uno tiene suficiente con soportar sus adversidades como soportar también el sufrimiento ajeno". Esta ceguera, dijo, "pretende callar la voz de la conciencia en una falsa justificación de mirar hacia otro lado, cuando sabemos que esa no es una actitud cristiana". Afirmó que el sufrimiento "no es querido por Dios, aunque lo permita con un sentido purificador, pero en la medida de lo posible debemos mitigar el dolor de los demás con acción y oración, porque eso sí es caridad". Unas veces esa ayuda puede venir sólo dando compañía al que sufre, pero "otras veces hay que implicarse más al fondo para aliviar ese dolor". Pero lo que manifestó que es "incompatible con el creyente, es la pasividad ante el sufrimiento ajeno".

Alegría
Pero también manifestó que la presencia de estas imágenes en la calle se produce por un motivo de alegría, el 25 aniversario de su cofradía. "Por eso debe haber lugar para la felicidad y el agradecimiento. Felicidades a la cofradía para que estas bodas de plata se convierta en impulso renovado en el que con la ayuda de Dios y la Virgen, cada uno de sus miembros vida más y mejor las virtudes cristianas, manifestando a Melilla que es posible la caridad con todos, la acogida a todos y el encuentro pacífico y respetuoso con todas las culturas que enriquecen Melilla".

Afirmó que en estos 25 años no han sido pocas las dificultades a las que se ha enfrentado la cofradía, superadas gracias a la entrega de sus hermanos. "Gracias siempre a todos los cofrades, a los presentes y a los ausentes, por su sacrificio con la institución manifestando su fe católica". También dio las gracias a la junta de gobierno por su silenciosa labor de caridad para con los más necesitados y de cultura para con todos. "Gracias por la valentía y visión con la que se enfrentan a los obstáculos que han superado sin languidecer". Agradeció también a las autoridades locales el apoyo prestado.

Miguel Ángel García Arteaga tuvo tiempo también para hablar de su relación con la cofradía y es que llegó a la ciudad como capellán incorporándose a filas en 1996. Aquí encontró el apoyo necesario y el respaldo de todos aquellos jóvenes que realizaban el servicio militar y a los que, además de agradecer su apoyo, deseó que Dios les bendiga. Por último dio "mil veces gracias al Señor del tiempo y la historia, Jesucristo que conduce al ser humano a la eternidad gozosa del cielo donde estamos invitados todos".

Al término de sus palabras, el capellán recibió de manos del hermano mayor de la Cofradía un obsequio consistente en una reproducción en cristal del rostro del Cristo Humillado para que lo luzca en su despacho y un pergamino recordatorio del 25 aniversario y la proclamación del acto de acción de gracias.

Seguidamente se inició la salida procesional en la que los santos titulares, con sus andas, arropados por decena de melillenses y la banda de música de la Comandancia Militar, recorrieron las calles del centro hasta la Plaza de Menéndez Pelayo. Allí el páter Francisco Sierra, actual director espiritual de la cofradía, condujo una oración de acción de gracias.
El capellán García Arteaga en el acto de acción de gracias (Foto: Guerrero)
El capellán García Arteaga en el acto de acción de gracias (Foto: Guerrero)