www.melillahoy.es

El páter castrense anima a la Cofradía del Humillado a “amar y servir a los más débiles”

Foto de familia del homenajeado, miembros del Gobierno y la Cofradía (Foto: Guerrero)
Foto de familia del homenajeado, miembros del Gobierno y la Cofradía (Foto: Guerrero)

En la misa de acción de gracias la hermandad entregó el título de cofrade de honor, en nombre de todos los melillenses, al presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:35h
La Cofradía del Humillado cerró ayer el programa de actividades de su 25 aniversario con una misa de acción de gracias en la que la hermandad entregó el título de cofrade de honor y su medalla de oro al presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, en representación de todos los melillenses. En la homilía, el páter Francisco Sierra dijo que era momento de hacer análisis de estos 25 años y de mirar hacia delante recobrando "con entusiasmo la tarea que tenemos de amar y servir a los que más lo necesitan, porque así estaremos amando y sirviendo a nuestro Señor".
La parroquia Castrense acogió el desarrollo de la misa de acción de gracias con la que la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Humillado y María Santísima de la Piedad ponía el broche a los actos de conmemoración del 25 aniversario de su creación. Con la presencia de las primeras autoridades civiles y militares de la ciudad, amén de cofrades y melillenses en general, se inició la ceremonia conducida por el páter Francisco Sierra.

Homilía
En la homilía el párroco castrense manifestó que había que dar gracias a Dios por estos 25 años de vida de la cofradía, pero que también era "un tiempo para reflexionar, de echar la vista atrás y ver qué tenemos que cambiar, de ver cómo podemos vivir nuestra fe de un modo más efectivo y más parecido al amor profundo que Dios tiene al hombre, es decir, ejercitando la caridad cada día más".

Indicó que no había que olvidar que las cofradías nacen como reflejo del ejercicio de la caridad en medio de la sociedad, de ahí que "tenemos que reorientar nuestra vida como cofradía a esta obra y tarea, hacer presente el amor de Dios en aquellos que más lo necesitan, eliminando de nuestra vida de cofradía todo lo que estorbe a esto". Así, afirmó que había que eliminar "todo lo que suene a estridencia, a pompa, a aparentar y ser auténticos todos en el ejercicio de la caridad allá donde estemos, porque es para lo que estamos, para amar a Cristo en aquel en el que tenemos al lado".

Por todo ello indicó que este 25 aniversario tiene que servir de "aldabonazo de salida para coger con más fuerza y fervor este ejercicio que el Señor nos ha encomendado" desde el momento que se creó la cofradía. "Si miramos atrás son muchos los pasos que se han dado, con mucho sufrimiento y dificultades, pero contando siempre con el apoyo del Señor que no nos ha dejado, pero tenemos tarea por delante", dijo.

Reiteró que es necesario "recobrar y hacer con entusiasmo la tarea que tenemos de amar y servir a los que más lo necesitan, porque así estaremos amando y sirviendo a nuestro Señor". Su deseo es que la hermandad pueda celebrar las bodas de oro "habiendo amado y servido a los más débiles de la sociedad". Por último pidió a Dios que "seamos testigo de su amor, sin todo el boato que a veces podemos buscar y sí con la sinceridad y humildad que Cristo y María nos enseñaron".

Homenaje
Tras la Eucaristía, se procedió a la bendición de la medalla con la que la Cofradía concedía el título de cofrade de honor al presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda. Según manifestó el hermano mayor de la hermandad, Francisco Soler, la junta de gobierno acordó conceder este título al presidente Imbroda "como cabeza visible de Melilla y en representación de todo el pueblo de Melilla". Además de la medalla y el pergamino con el título, también se le impuso el pin de oro de la Cofradía.

Al término del acto y en declaraciones a Televisión Melilla, el mandatario melillense dejó de manifiesto que recibir esta distinción era "un alto honor" que le había emocionado, de forma especial porque el título de cofrade de honor no iba a la persona de Juan José Imbroda, sino en representación de Melilla. "Haré honor a la medalla. La llevaré con orgullo. Es un honor enorme", reiteró.