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Mons. Ramón Buxarrais destaca de su compañero "su buen humor, la alegría que tenía, el orden que puso a la Diócesis y cómo nos ayudó a todos a cumplir con nuestra misión"

Fallece a los 84 años de edad Monseñor Antonio Dorado Soto, obispo emérito de Málaga y Melilla

Monseñor Antonio Dorado Soto
Monseñor Antonio Dorado Soto

El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, acude hoy al funeral en la catedral de Málaga

martes 17 de marzo de 2015, 22:07h
Ayer fallecía a los 84 años de edad Antonio Dorado Soto, quien fuera obispo de Málaga y Melilla entre 1993 y 2008. La capilla ardiente se instaló en la iglesia capitular del Sagrario en la capital malacitana y el funeral se celebra hoy miércoles a las 13.00 h. en la Catedral, donde será enterrado. Monseñor Dorado Soto desarrolló su ministerio además de en Málaga y Melilla, en las diócesis de Guadix y Cádiz-Ceuta. Las reacciones y condolencias por su fallecimiento llegan desde todos los puntos de la geografía nacional. El presidente melillense, Juan José Imbroda, acude hoy a los funerales en la capital de la Costa del Sol.
El vicario episcopal de Melilla, Roberto Rojo, afirmó que en sus años de obispado Dorado Soto "siempre estuvo muy cercano a Melilla, ciudad a la que visitaba unas dos veces al año". Afirmó que fue un hombre "muy preocupado con todas las incidencias que se producían en la ciudad a todos los niveles, desde el trabajo de Cáritas al drama de la inmigración, se preocupaba por todo ello". En el plano personal aseguró que monseñor "fue una persona muy cercana, sencilla y cariñosa" y su muerte "nos ha pillado a todos por sorpresa y nos llena de dolor". Anunció el vicario que el próximo martes 24 de marzo, a las ocho de la tarde, se oficiará una misa funeral en el Sagrado Corazón por el eterno descanso del alma del obispo emérito.

Pérdida
"La muerte de Don Antonio Dorado nos ha impresionado a todos, no lo esperábamos. Ha sido un hombre que ha dejado una buena huella en la Diócesis de Málaga, sobre todo, yo destacaría su buen humor, la alegría que tenía, el orden que puso a la Diócesis y cómo nos ayudó a todos a cumplir con nuestra misión. Estoy muy agradecido porque de mí se acordaba mucho, me llamaba de vez en cuando. Creo que es la ley de Dios, la muerte llega tarde o temprano. Ayer hablé con él por teléfono, le noté la voz muy apagada y me ha sorprendido enterarme esta mañana de la noticia. Que él desde la gloria nos ayude a todos con su oración", afirma monseñor Ramón Buxarrais, obispo emérito de Málaga y Melilla en la web de la Diócesis.

También se ha pronunciado el exdiputado por Melilla y subdelegado del Gobierno en Málaga, Jorge Hernández: "Lamento muchísimo el fallecimiento de una persona tan querida para Málaga como ha sido Don Antonio Dorado, con el que además he podido mantener una relación personal, de hecho se lo recordaba hace tres días cuando lo visité a su residencia. Siendo yo parlamentario por Melilla, tuvimos la ocasión de tener varios encuentros pero, sobre todo, era alguien que te quería con su bondad, su humanidad y era una persona absolutamente afable y cercana. Fue un gran cristiano y un gran padre de sus hijos en la Diócesis, por eso, lo que hay que ofrecer es una oración por su alma, que es lo mejor que podemos hacer".
"Don Antonio Dorado centró su magisterio en la presentación del Credo", afirma Juan Antonio Paredes, profesor de Teología. "Un análisis de urgencia nos permite comprender cómo ha realizado esta misión docente nuestro Obispo emérito, y en qué medida ha tratado de responder a las recomendaciones del Concilio. Don Antonio ha intentado que su magisterio se centre en el meollo del Evangelio: descubrir que Dios existe, ayudarnos a buscar su rostro y tomar conciencia de que nos ama como un Padre lleno de misericordia y de bondad", señala.

Currículo
Según recoge la web de la Diócesis de Málaga, Antonio Dorado nació en Urda, provincia de Toledo, el 18 de junio de 1931. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Toledo y en la Universidad Pontificia de Comillas, recibiendo la ordenación sacerdotal el 1 de abril de 1956. Ese mismo año, en la citada Universidad, obtuvo la Licenciatura en Teología.

Fue Profesor del Seminario Mayor y Menor de Toledo, y de la Escuela de Asistentes Sociales, Consiliario Diocesano de Apostolado Rural y Vice-Consiliario de Cursillos de Cristiandad en Toledo. También desempeñó los cargos de Capellán de Religiosas y de los Hermanos Maristas, y Vice-Consiliario del Consejo de Hombres de Acción Católica, en Toledo.

En 1964 fue nombrado Consiliario Nacional de Apostolado Rural. Posteriormente pasó a la Diócesis de Guadix, ocupando los cargos de Vicario General y de Arcediano del Cabildo Catedral. En 1969 fue elegido Vicario Capitular de la Diócesis de Guadix-Baza al quedar la sede vacante. Fue nombrado Obispo de la Diócesis de Guadix-Baza el 31 de marzo de 1970, recibiendo la Ordenación Episcopal el 10 de mayo del mismo año. En la Asamblea Plenaria del Episcopado en 1972 fue elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, siendo reelegido para el mismo cargo al término del primer mandato. El 4 de septiembre de 1973 el Santo Padre lo nombra Obispo de Cádiz-Ceuta, tomando posesión de esta Diócesis el 20 de octubre de ese año.

En la Plenaria del Episcopado celebrada en febrero de 1984 fue elegido Presidente de la Comisión Episcopal del Clero, siendo reelegido en 1988. Al frente de esta Comisión Episcopal ha realizado una densa y reconocida labor, promoviendo Simposios y estudios sobre la vida y espiritualidad de los sacerdotes, que culminó en el Congreso sobre Espiritualidad celebrado en 1989. Ha participado en tres Sínodos ordinarios de los Obispos, el último de los cuales tuvo lugar en 1990 en el que se trató sobre la formación de los sacerdotes.

Es autor de diferentes libros, entre los cuales están "Los caminos del apostolado seglar", "Los caminos de nuestra Iglesia" y "María, la Virgen Madre de Dios". En la reunión Plenaria de la Conferencia Episcopal celebrada en febrero de 1993, fue elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis. En febrero de 1996 fue reelegido para un segundo trienio.

El 26 de Marzo de 1993 el Papa Juan Pablo II lo nombra Obispo de la Diócesis de Málaga y Melilla, y toma posesión de la misma el 23 de Mayo del mismo año. Es el Obispo Delegado para la Vida Religiosa de la Asamblea de los Obispos del Sur.

En marzo de 1999 deja la Presidencia de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, al cumplirse el tiempo para el que había sido elegido. A partir de esta fecha pasa a formar parte como Vocal de dicha Comisión Episcopal.

En la LXXXIV Asamblea Plenaria de la CEE, celebrada en Madrid del 7 al 11 de marzo de 2005, Antonio Dorado es nombrado Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, para el trienio 2005-2008.En la XCI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española celebrada del 3 al 7 de marzo de 2008 pasó a ser miembro de las comisiones episcopales de "Enseñanza y Catequesis" y de "Migraciones" para el trienio 2008-2011.

El 18 de junio de 2006, presentó su renuncia al Santo Padre al alcanzar los 75 años de edad tal y como establece el Código de Derecho Canónico. Al ser conocida la designación como obispo de Málaga y Melilla de Monseñor Jesús Catalá en octubre de 2008, quedó Antonio Dorado como obispo administrador apostólico, quedando como obispo emérito tras la toma de posesión de Monseñor Catalá en diciembre de ese año.