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El joven lleva más de tres meses viviendo en la calle desde que cumplió el castigo en Baluarte
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El joven lleva más de tres meses viviendo en la calle desde que cumplió el castigo en Baluarte

La pesadilla de Ismael: del reformatorio a la calle con la Residencia caducada

El joven marroquí de 20 años tampoco puede regresar a Fez porque se encuentra bajo libertad vigilada en la ciudad

martes 08 de noviembre de 2016, 00:02h
Ismael tiene 20 años y está cansado de vivir en la calle, a la que ha vuelto después de pasar por el reformatorio. Tras salir del Centro de Reforma del Baluarte de San Pedro estuvo a punto de regresar a Fez, pero su abogada le aconsejó que no abandonara la ciudad por encontrarse bajo libertad vigilada. Además, hace pocas semanas descubrió que su permiso de residencia había caducado en marzo, sin que nadie le notificase la fecha en la que tendría que haberlo renovado y sin posibilidad de presentar un recurso, lo que le deja en situación irregular.

"Salí del reformatorio el 18 de julio". Ismael (nombre ficticio) recuerda hasta la hora en la que abandonó el centro de menores del Baluarte de San Pedro. A las 18.00 horas, para ser más exactos. Ese día se quedó grabado en la memoria de este joven de 20 años (18 años para la Ciudad, según la prueba de la huella). "Tenía mucho miedo. Me volvía a ver en la calle y no sabía dónde iba a dormir, ni qué iba a pasar conmigo", rememora meses después.
Una agresión a otro menor de La Purísima fue lo que le condujo a Baluarte. Según afirma, le atacó después de ver que intentaba abusar sexualmente de otros niños del centro.
Ismael se despierta cada día a las 8.30 horas. Abandona su improvisada cama de cartones, se coloca su gorra, busca una forma de ducharse y acude a un curso en la granja escuela Gloria Fuertes junto a otros chicos de La Purísima. El resto de las horas se las pasa pensando en su situación legal, una preocupación que mantiene a su mente constantemente ocupada.
Actualmente se encuentra en libertad vigilada, pero tiene el permiso de residencia caducado. "Cuando salí del reformatorio me fui a Fez, pero mi abogada me llamó y me dijo que tenía que quedarme en Melilla. Ahora estoy aquí bajo libertad vigilada, intentando renovar la residencia, haciendo el curso y durmiendo en la calle", resume angustiado.
Según explica la abogada que le está asesorando jurídicamente de forma voluntaria (prefiere mantenerse en el anonimato), Ismael tendría que haber renovado su residencia el pasado mes de marzo, pero no lo supo hasta el pasado mes de octubre. "Ya se han pasado los plazos para renovar, por lo que está de forma irregular", explica. En este sentido, lamenta que la falta de notificación le ha dejado en una situación bastante delicada. "Vamos a ir a Extranjería para ver qué nos proponen, pero está difícil", zanja.
La calle, el punto de partida
Ismael no puede recordar si llegó a Melilla a los 15 o a los 16 años. Según relata, permaneció cerca de dos años viviendo en la calle hasta que ingresó en La Purísima y luego en el reformatorio. Dejó de consumir pegamento cuando entró a Baluarte en marzo de 2015. "Allí había mucha gente buena. Recibí muchos consejos que me han ayudado mucho y aprendí español. El director y algunas educadoras me trataban muy bien", rememora.
"En la calle no hay ninguna cosa bonita. Nadie siente por ti", lamenta el joven. Aunque Ismael no comprende del todo la situación jurídica en la que se encuentra, sabe que hay problemas con su permiso de residencia. "No quiero ser un drogadicto ni un delincuente, pero la vida no me da una oportunidad. Tengo 20 años. He nacido llorando y he crecido sufriendo. Estoy cansado", concluye.

“No podemos darle alojamiento porque no los tenemos”
En la edición del lunes MELILLA HOY recogía las declaraciones vertidas por el consejero de Bienestar Social, Daniel Ventura, asegurando que a los mayores extranjeros no acompañados que salen del reformatorio “no podemos darle alojamiento porque no los tenemos”, al magen de las cuestiones legales. En este sentido, indicaba que tampoco había alojamientos suficientes para los melillenses.