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Pedradas, vallazos y patadas en la frontera tras el cierre provocado por los porteadores

La decisión de cerrar los tres puestos fronterizos (Beni-Enzar, Barrio Chino y Farhana) para reordenar el comercio fronterizo debido a la gran aglomeración de porteadores y la escasa presencia policial española provocó la ira de cientos de personas

miércoles 25 de octubre de 2017, 02:46h
La frontera vivió este martes una de las jornadas más violentas que se recuerdan. La decisión de cerrar los tres puestos fronterizos (Beni-Enzar, Barrio Chino y Farhana) para reordenar el comercio fronterizo debido a la gran aglomeración de porteadores y la escasa presencia policial española provocó la ira de cientos de personas que desde el lado marroquí arrojaron piedras, vallas y patadas hacia los agentes que, no obstante, no fueron alcanzados porque estaban protegidos por las vallas de las verjas. Los policías tuvieron que emplear material antidisturbios, como botes de humo, cuando los manifestantes se acercaban demasiado a las rejas. La Delegación del Gobierno ha denunciado que la presión de porteadores y activistas impidieron ayer el normal funcionamiento de los pasos fronterizos con Marruecos. Según la entidad, "organizados en protestas y concentraciones desde el lado marroquí, han logrado obstaculizar el tránsito de personas y vehículos a lo largo de toda la mañana".

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FyCSE) han tenido que emplear material antidistrubios, entre ellos botes de humos, para repeler a decenas de marroquíes --la mayoría porteadores dedicados al comercio fronterizo-- que protestaban de forma violenta por la decisión española de cerrar los pasos fronterizos para reordenar el paso de personas.

Según ha informado a Europa Press una portavoz de la Delegación del Gobierno, el boicot de algunos porteadores y activistas contrarios a las medidas adoptadas por la Delegación del Gobierno para reordenar el llamado comercio atípico entre Melilla y Marruecos, "ha propiciado un caos extremo en los accesos a Melilla impidiendo el normal tránsito por los distintos puestos fronterizos a lo largo de esta mañana". Así, ha asegurado que "la extrema presión de los porteadores y el forcejeo de cientos de ciudadanos de Marruecos para acceder en tropel a nuestra ciudad, invadiendo incluso los carriles reservados para el tránsito de vehículos, obligaron a cerrar los distintos pasos poco después de su reapertura a partir de las 07,00 horas".Posteriormente, se fueron sucediendo diversas protestas desde el lado marroquí, alentadas por activistas y porteadores que abiertamente se oponen a las medidas gubernativas y que hicieron imposible retomar el normal flujo fronterizo entre Melilla y Marruecos.

La Delegación del Gobierno ha lamentado los perjuicios que los cierres fronterizos hayan podido provocar a los ciudadanos melillenses y marroquíes ajenos a los sucesos, pero ha insistido en la necesidad de preservar el orden y la seguridad "tanto de los flujos peatonales como rodados", al tiempo que subraya que continuará adelante con las medidas encaminadas a reordenar el comercio atípico "sin dejarse presionar ni chantajear por el boicot y las protestas de los que se oponen al nuevo orden fronterizo". Asimismo, desde esta Delegación insistimos en que es preciso ir progresando en la necesaria reordenación del llamado comercio atípico hasta lograr que no tenga ninguna incidencia en el funcionamiento de la frontera principal o de Beni-Enzar, único paso con categoría de frontera internacional que, como tal, debe homologarse al resto de fronteras europeas y preservarse de la conflictiva casuística que a diario se deriva del singular tráfico de mercancías vía porteadores o vehículos particulares.

El delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, se reafirma en que la reordenación de ese flujo comercial es la única solución para los eternos problemas de la frontera, insiste en que "con el caos perdemos todos" y condena la actitud violenta de algunos porteadores que enervan y arrastran al resto de sus compatriotas a protestas estériles y dañinas para sus propios intereses y las relaciones de buena vecindad entre Melilla y su entorno marroquí. Por último, el delegado del Gobierno quiere trasmitir una vez más su apoyo a las fuerzas de seguridad que prestan servicio en los puestos fronterizos.