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Este es el croquis que plantea Acsemel del quinto y nuevo puesto fronterizo de Melilla para solucionar el problema actual que aqueja los puestos fronterizos de nuestra ciudad
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Este es el croquis que plantea Acsemel del quinto y nuevo puesto fronterizo de Melilla para solucionar el problema actual que aqueja los puestos fronterizos de nuestra ciudad

Melilla y su particular estado de excepción

miércoles 01 de noviembre de 2017, 01:38h
En estos tiempos que vivimos, aturdidos y tristes por lo que ocurrió en Cataluña, con la amenaza independentista, y con el alboroto y las consecuencias inciertas que todo ello producirá, ocurre que mientras tanto en nuestra ciudad, olvidada y eclipsada, como tantas otras veces, muchos parecen no darse cuenta de la gravísima situación que aquí se está incubando.

Es evidente que cuando el Estado y nuestros gobernantes no prestan la suficiente atención a dar salida a los problemas y demandas que los ciudadanos por diversas cuestiones reclaman, en un momento dado, puede ocurrir que estos problemas, con el paso del tiempo, se desborden y las soluciones fuera de plazo, dejen una cicatriz, imposible de curar de forma satisfactoria.

Ante los problemas, que los ciudadanos padecen el Estado no debe, mirar para otro lado, y dejar que los problemas se enquisten. Y esa es precisamente la sensación que desde un tiempo atrás percibimos muchos melillenses.

No escapa a nadie que Melilla, hoy por hoy padece una extraña funcionalidad en todo lo relacionado con sus fronteras. A algunos ciudadanos melillenses les afectará de modo más intenso y catastrófico y a otros apenas lo sentirán. Pero de igual modo, tanto para los que más y para los que menos toda esta cuestión de frontera, si NO se resuelve, acabará por afectar de muy mala manera a la salud y el futuro garantizado de este pequeño enclave.

Si como parece ser, se acaba de forma radical con esta actividad económica relacionada con la frontera, ahogándola y reduciéndola cada vez más, posiblemente muchos se podrán alegrar y lo celebraran sin percatarse lo que se nos viene encima.

Imaginemos este supuesto. Ya está eliminado el comercio transfronterizo (atípico para sus detractores). ¡ Felicidades Melilla!
Pero, ¿qué ocurrirá a muy corto plazo de tiempo? Dará la impresión que no pasa nada.

Pero SI que pasará algo. Irremediablemente arrastrados por la situación económica, como las empresas en Cataluña, aquí también, los empresarios más pudientes y capitalizados emigraran y se establecerán en otros lugares y no tendrán más problemas. Otros empresarios con muchos menos recursos también dejaran de pisar este suelo melillense para buscarse la vida en otros lugares y el resto de los que queden, con todavía menos posibilidades se incorporaran a las listas del INEM a engordar su lista y a esperar lo que nunca les llegará. Esto ya se está empezando a producir.

Y no confundirse, sería caer en un error indiscutible. El comercio típico de Melilla, no queda limitado por los comercios existentes cerca de las inmediaciones del espacio fronterizo de Beni Enzar. Estas actividades mercantiles igualmente engloban a empresas alejadas del perímetro fronterizo, en distintos puntos de la ciudad, así como a marcas de franquicias, situadas en el centro de la ciudad principalmente de ropas ,zapatos, complementos y también a grandes superficies de implantación nacional e internacional ubicadas en Melilla del ramo de la alimentación (Lidl, Dia%,Supersol, y otras), cuyos productos se pueden adquirir ampliamente en los comercios minoristas de nuestro Vecino País. Además de sectores muy importantes como electrónica, telefonía, muebles, frutas al por mayor, farmacia y suma y sigue.

Al paso del tiempo, con una bajada importante del consumo, y sin el aporte económico del comercio transfronterizo, las grandes marcas, supermercados, franquicias, empresas de logística y un conjunto muy amplio de actividades que no parecen estar relacionadas con este tráfico transfronterizo se verán gravemente afectadas como si de una gangrena no tratada ocurriera. La demanda y consumo interno local, también se resentirán y serán muy insuficiente para soportar la carga de la oferta.

Estas grandes marcas y otras, que vinieron atraídas por la bonanza económica y el gran consumo tradicionalmente existentes, se verán forzadas a hacer las maletas y a alejarse de esta complicada ciudad.

La sensación y la idea que marcaran el pensamiento es que en MELILLA NO HAY FUTURO. Honestamente, ¿ visto lo visto, cuantos padres y madres en Melilla, aconsejan a nuestros hijos que se busquen la vida fuera de esta ciudad ? Triste realidad.

Poco a poco toda, esta falta de vitalidad económica, traerá consigo una bajada importante en el censo poblacional. Cada vez serán necesarios menos funcionarios. Menos personas, menos dinero en circulación, menos actividad económica. Las navieras que están fuera del contrato marítimo se despedirán de Melilla a falta de ingresos suficientes. Armas, Balearia nos dirán adiós. La frecuencia de vuelos del transporte aéreo también se verá afectada. Volveremos en Melilla a las posibilidades de transporte a la Península de la década de los años 70.

Así poco a poco Melilla se irá auto consumiendo hasta quedarse muy delgada y flaca. Quedará ésta enferma ciudad, subsistiendo por motivos políticos cada vez de menos interés para el conjunto del Estado. Así las cosas, ésta Melilla de hoy, terminará por convertirse en un enfermo crónico discapacitado que no aportará nada más que problemas al conjunto nacional y a toda Europa (inmigración ilegal, menas ávidos de invadir Melilla, paro y pobreza, incapacidad de aportar ingresos a las arcas del País, etc.etc.) y que el Estado tendría que mantener a todos los niveles de forma permanente. Mal asunto.

Dentro de unas décadas las generaciones venideras, los críos que hoy juegan en los parques infantiles en España, , los futuros políticos de la España venidera, que gobernarán este País, no tendrán las consideraciones ni pensamientos generosos que actualmente tienen los gobernantes de hoy, y probablemente nos valoraran como" la Melilla, ruinosa y lejana." Presumiblemente y para nuestra desgracia, la voluntad de mantener este lastre pesado de una ciudad que supone una carga al Estado y que no aporta más que problemas, conflictos y mala imagen, colocará a nuestra Melilla en una situación muy difícil e incierta. Mal asunto
Efectivamente, muchos podrán opinar, que todo lo aquí expuesto son exageraciones. Que una situación tan apocalíptica es irreal.

Ojalá, así lo deseamos sinceramente, los que nacimos en nuestra querida Melilla y deseamos verla prosperar y avanzar.

Pero la realidad, incuestionable, es que el futuro de una Melilla sostenible y prospera dependerá de la planificación real y lógica de sus máximas posibilidades en todos los ámbitos.

Esta imagen terrible e infinitamente indeseable no debería ser parecida a nuestro futuro próximo.

Y habrá que actuar en varios frentes y entender algunas realidades :
1. No deberíamos colectivamente, renunciar el intentar con todas nuestras ganas y posibilidades, articular y establecer un nuevo marco económico y social que garantice nuestra continuidad y supervivencia de Melilla. La carencia de voluntad por abordar estos retos del futuro de nuestra ciudad no ayuda a su sostenibilidad como ciudad con opciones de futuro. Estudiar, confeccionar y disponer de un PLAN ESTRATÉGICO ECONÓMICO VIABLE para el desarrollo de Melilla y consolidar un modelo real de economía, con la participación de los agentes sociales implicados : TEJIDO EMPRESARIAL - ADMINISTRACIÓN - TURISMO - ASOCIACIONES Y POBLACIÓN LOCAL.

2. Tener buenas relaciones con el vecino de nuestro entorno supone una necesidad imposible de ignorar si nuestra idea es la de prosperar y armonizarnos en desarrollo positivo con lo que más cerca tenemos.

3. Entender y reconocer que hoy por hoy, y en nuestro futuro más inmediato, las fronteras son una arteria vital de economía y recursos que si se ahogan o interrumpen de forma tan habitual y prolongada, terminaran por romper el tejido socio-económico vivo de Melilla
4. Eliminar para siempre y de forma real en nuestros pasos fronterizos, la arbitrariedad, desorden, confusión y disfuncionalidad instalada en la actualidad.

5. Para ello crear una nueva frontera comercial moderna, segura, con modernos y suficientes medios técnicos y humanos, que integre todas las actividades económicas transfronterizas. Aprovechando los terrenos disponibles y suficientes en dimensiones, que ambos países tienen, junto a la rotonda de Mulares. Habilitar, en ese lugar, en el lado melillense, un espacio exclusivo, ubicado fuera del entramado específico propio de la ciudad que facilite el trabajo de los porteadores y automóviles lanzaderas y eviten molestias y problemas de toda índole con el resto de la ciudad. Este emplazamiento, aledaño a la propia nueva frontera, deberá disponer de todas las infraestructuras y condiciones de servicios que dignifiquen y amparen las condiciones de trabajo de aquellas personas que allí se encuentren.

6. Eliminar como paso de mercancías y limitar sólo al paso de personas la actual frontera de Barrio Chino, que no disfruta de la morfología y espacios apropiados para el ejercicio de los movimientos de mercaderías inter fronterizos. Este paso fronterizo no es idóneamente adaptable a prestar las condiciones que precisa las necesidades de estas actividades e invertir en su adecuación resultará, una vez más una inversión malamente realizada.

7. Descongestionar y liberalizar, la frontera de Beni Enzar , convirtiéndola en un verdadero paso internacional acorde a estándares europeos y satisfactoria para el uso de todos los ciudadanos del mundo.

8. Debemos y necesitamos dar vida y energía a la Melilla del mañana. Es inviable y poco lógico desconectar Melilla de su histórica actividad empresarial y económica y dar un portazo en la frontera aislándonos de un entorno que necesitamos ganar.

9. Igualmente eliminar de la zona comercial próxima a la frontera y donde sea preciso, aquellos empresarios que llegados de otros lugares arrendan locales y no disponen ni de la mínima documentación legal que les permita abrir un negocio en Melilla. A ellos y a todos los ilegales que les acompañan, actuaciones de las Administraciones del Estado para su erradicación y necesaria expulsión. En Melilla sobran demasiadas consignas ilegales y empresarios fantasmas que dejan en Melilla poco beneficio y demasiados problemas.

10. La actividad económica del comercio transfronterizo debe beneficiar y sustentar al mayor número posible de residentes y trabajadores de Melilla. Y no a trabajadores ilegales que cubren tantos puestos de trabajo. La Administración no debe permitir que este tema tan importante sea desatendido, sabiendo que las cifras de paro en esta ciudad son escandalosas.

11. Abramos los ojos y la mente y aceptemos la realidad de que el Estado, no tiene una barita mágica y puede hacer milagros. Todo tiene una medida y un alcance. Borremos de nuestro imaginario la idea de que estar subvencionados y mantenidos, a cambio de la "Memoria Histórica" por el resto del País es algo sustentable y sostenible para garantizar el porvenir cierto en esta ciudad. Todo esto se aleja mucho a lo aconsejable y prudente para nuestra defensa del futuro local.

12. Por todo ello invito a todos los melillenses, responsables y de buena voluntad que reflexionen y no miren para otro lado, despreciando sin más, todo lo que hay en juego. Cuando sea tarde, de nada servirá el arrepentimiento a destiempo. Más que nunca busquemos soluciones, consenso, el compromiso de todos los agentes y poderes implicados para poder apostar en beneficio de todos.

Saleh A.M. (Portavocía de Acsemel)


















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