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Vecinos del centro denuncian el “nido de MENAS” que tienen en Carlos de Arellano

Vecinos del centro denuncian el “nido de MENAS” que tienen en Carlos de Arellano

Los jóvenes se cuelan en las casas a plena luz del día, y han llegado a robar, causando daños en el interior de las viviendas

martes 12 de diciembre de 2017, 04:00h
Los vecinos de Carlos de Arellano denunciaron las actividades delictivas de los menores extranjeros (MENA) en su zona, comunicando su indignación ante la impunidad con la que actúan estos jóvenes que, según uno de los afectados, entraron en su casa durante el puente, pernoctaron durante tres días, robaron y causaron importantísimos destrozos en la vivienda. Estos jóvenes están organizados y utilizan una casa vacía de la zona como “base”, de la que entran y salen escalando, ante la indiferencia de los viandantes.
Al regresar del puente, un vecino de Carlos de Arellano encontró su casa totalmente destrozada. Aprovechando sus vacaciones, un grupo de menores extranjeros (MENA) accedieron a su vivienda colándose por el jardín y pasaron hasta tres días en el interior “haciendo vida, viendo la tele, comiendo y duchándose”, además de aprovechar la ocasión para “robarlo todo” en el interior de la casa. Sin embargo, su puente no terminó ahí, sino que aprovecharon para provocar unos daños brutales y “desproporcionados” -según afirmaron los agentes de la nacional que acudieron a inspeccionar el domicilio-.
Algunos de los jóvenes fueron “pillados” saliendo del domicilio por un zeta de la Nacional que, tras una persecución, consiguió detenerlos e identificarlos. Tres de ellos eran menores de un centro de internamiento de la ciudad, mientras que el cuarto era un mayor de edad para el que hay emitida una orden de expulsión de España desde hace 6 meses.
Los vecinos de Carlos de Arellano afirman que los MENAS que delinquen en el barrio se refugian en unas casas que están vacías, concretamente en la Calle Carlos de Arellano 22 y 24, y que la Policía “está harta” de sacarlos de allí: “En estas viviendas suelen vivir en torno a 6 u 8 jóvenes, y cada vez que la policía los desaloja, las vuelven a ocupar, escalando, a plena luz del día, mientras pasa la gente andando como si nada”.
Para los vecinos, que se sienten muy inseguros, la situación de impunidad con la que actúan estos chicos es indignante. No comprenden cómo puede ocurrir esto, ni cómo es posible que una persona con una orden de expulsión siguiese en Melilla delinquiendo, “una vergüenza”.
Los vecinos están desamparados ante el problema de delincuencia que deben afrontar “en pleno centro”.